Las decisiones individuales respecto de lo que la gente conducirá, con qué frecuencia tomará un avión o si mejorará sus televisores con rapidez, son solo parte de una amenaza macroeconómica más grande que plantean los altos precios del petróleo.
La amenaza todavía no ha sido oficialmente contabilizada. Las principales instituciones financieras como Morgan Stanley recién han comenzado a discutir en profundidad los deterioros potenciales a la economía global, si el petróleo a US$ 200 se convirtiera en realidad.
Ya ha quedado en claro, que el petróleo es un catalizador de la amenaza de inflación, tanto para países ricos como pobres. Se estima que la inflación puede ser de alrededor del 5% en Estados Unidos en el inminente verano del hemisferio norte y del 3% en Europa. Pero, en las economías emergentes, la inflación de dos dígitos puede ser la norma.
"En Estados Unidos, parecerá la realidad opuesta a la década de los ‘90", señala el economista principal de Morgan Stanley para Estados Unidos, Richard Berner. "Pero, si se cree que las cosas no serán agradables para las naciones industrializadas, hay que pensar en las economías en desarrollo, donde la gente gasta el 50% de sus ingresos en alimentos y combustible". NEWSWEEK