WASHINGTON | LIZ SIDOTI, AP
El republicano John McCain y el demócrata Barack Obama se han promovido como reformistas en lo que va de la campaña electoral, que los encontrará disputando la Presidencia de Estados Unidos el 4 de noviembre. Pero lo hacen desde polos opuestos en ideología, antecedentes y experiencia.
En los próximos cinco meses, una economía frágil y la interminable guerra en Irak, además de factores de edad y de raza, configurarán la puja para suceder al presidente George W. Bush.
McCain, candidato blanco de 71 años y veterano del Congreso que promete no rendirse jamás ante Al Qaeda, sería el presidente de mayor edad elegido para un primer período. Obama, de 46, negro y novato en el Senado, que promete poner fin a la guerra en Irak, sería el primer candidato de minorías que llegue a la Casa Blanca.
"Independientemente de quien gane esta elección, la dirección de este país va a cambiar notablemente``, afirmó McCain el martes en Nueva Orleáns. "Pero la opción es entre el cambio correcto y el cambio equivocado, entre avanzar o retroceder``. Obama respondió en St. Paul, Minnesota: "Hay muchas palabras para describir el intento de John McCain de diferenciar su adhesión a las políticas de George Bush. Pero el cambio no es alguna de esas palabras``.
McCain tiene el lastre de representar al mismo partido que Bush, el presidente más impopular de la historia. Aún no se sabe cuánto influirá su elevada edad en el electorado. Para Obama, la incógnita es saber si podrá superar los tristes antecedentes nacionales de esclavitud y discriminación que dividen el país para ser elegido como el primer presidente negro. Para la óptica del electorado común, compite con un héroe de la guerra de Vietnam.
Hacen falta 270 votos electorales para ganar la Casa Blanca y la competencia probablemente será muy encarnizada en unos 14 estados. Un pro-medio de sondeos realizado por el sitio independiente RealClearPolitics muestra una ligera ventaja, 46,6% contra 45,2% de intención de voto para el demócrata.
Una encuesta de Associated Press-Yahoo News en abril, halló que poco más de un tercio de todos los consultados se consideran conservadores y poco menos de un cuarto dicen ser liberales. El resto se describe como moderado. Y serán quienes decidan.
Un rebelde que sobrevivió a todo lo peor imaginable
AGENCIAS Y SERVICIOS
"El pueblo estadounidense no me conoció ayer, tal como están conociendo al senador Obama". Con una pizca de malicia y no poca razón, John Sidney McCain III "saludaba" así el martes el triunfo de su ahora rival presidencial en la interna demócrata. Es que el más viejo de los que iniciaron el año pasado la carrera hacia la Casa Blanca tiene un historial de sobra conocido por la opinión pública antes de entrar en política en 1982, primero como congresista y luego, el 3 de enero de 1987, como senador por Arizona.
La historia del candidato a la Presidencia por el Partido Republicano se inició el 29 de agosto de 1936, cuando nació en Coco Solo, en la zona del Canal de Panamá, que hasta 1979 era controlado por EE.UU. Nieto e hijo de destacados oficiales del Ejército de Estados Unidos, la estirpe militar familiar le marcó el camino a seguir. Posteriormente, le salvaría la vida.
Dentro del Partido Republicano, no falta quien lo critique por ser considerado huraño y malhumorado. También es un "rebelde" para la ortodoxia de esa colectividad: no tiene una postura fuerte contra el aborto ni contra los inmigrantes (más allá que haya tenido que endurecer su discurso durante la campaña para obtener réditos), y es contrario a la tortura. Aún así, es un férreo defensor de la política militar llevada adelante en Irak por el actual presidente, George W. Bush. Es, por sobre todas las cosas, un héroe de guerra. Y ésa es su mejor carta de presentación.
Aplicado y disciplinado durante su pasaje como niño y adolescente en una escuela episcopal, su escolaridad se fue a pique durante su estancia en la Academia Naval de Annapolis. Cien faltas consideradas "leves" y unas calificaciones que lo ubicaban en el quinto lugar, empezando desde abajo, en la promoción de su generación, podían dar la idea de un temperamento indócil y, llegado el caso, poco confiable.
Pero su periplo por la Guerra de Vietnam es intachable. Su avión A-4 Skyhawk fue derribado por un misil tierra-aire soviético en octubre de 1967. Fue su preludio a casi seis años de prisión y tortura en la famosa cárcel norvietnamita conocida como "Hanoi Hilton". Los primeros dos años los pasó en una celda de castigo por negarse a brindar información militar. Cuando sus captores se enteraron de su ascendencia -su padre había sido nombrado jefe de las Fuerzas Navales en el Pacífico- le ofrecieron la libertad. Él se negó, si no obtenían lo mismo sus otros compañeros capturados. En marzo de 1973, tras los acuerdos de paz, volvió a su país como un héroe. "No quiero vivir siendo sólo un prisionero de guerra", dijo entonces, cuando competir por la Casa Blanca era un sueño impensable.
De sus años en Hanoi Hilton tiene como recuerdo la imposibilidad de levantar los brazos por encima del hombro, tal la magnitud de las palizas recibidas. Se casó dos veces (algo muy difícil de digerir para el electorado republicano más conservador) y tiene siete hijos, tres de ellos adoptivos. Es un "orgulloso soldado de infantería" de la "revolución que llevó adelante Ronald Reagan", muy admirado por él.
Es la segunda vez que pelea por la Presidencia; en la primera, en 2000, fue derrotado por el actual mandatario, George W. Bush. En la puja actual, iniciada a mediados de 2007, parecía que abandonaba la carrera antes de largarla, tal la pobreza de las arcas de su comando de campaña. Nadie pensaba que podía salir victorioso ante rivales como Rudy Giuliani o Mitt Romney, el carismático ex alcalde neoyorquino y el multimillonario mormón. Sin embargo, sólo demoró poco más de dos meses en dar por cerrada la lucha republicana. Desde el 5 de marzo de 2008, McCain ha estado esperando un rival.
Conservador convencido
"Toda mi carrera como servidor público ha sido la de un típicamente conservador. Creo en un estado pequeño, disciplina fiscal, bajos impuestos, una defensa fuerte y jueces que hagan cumplir, no crear, las leyes". Así enfatizó en febrero en una entrevista con el medio alemán Der Spiegel (publicada por este diario), tratando de convencer al ala más dura de los republicanos, que lo ve muy "liberal".
Carisma arrollador para el "Kennedy blanco" de Hawai
AGENCIAS
En julio de 2004, un político negro con nombre raro y muy poco conocido, subió a la tribuna en la Convención Demócrata de Boston, que nominaría a la Presidencia de EE.UU. a John Kerry. Nadie estaba demasiado interesado en su discurso antes. Todos lo aplaudieron de pie a rabiar después. "No hay Estados Unidos de izquierda y Estados Unidos conservador. No hay una América blanca, una negra, una hispana o asiática. Existen los Estados Unidos de América y somos todos uno". Se presentaba en sociedad Barack Hussein Obama. Al año siguiente sería electo senador, siendo el único negro en la Cámara alta. En febrero de 2007 se embarcó en una empresa casi imposible para alguien tan carismático como prácticamente desconocido. Dieciséis meses, 265 millones de dólares, 18 millones de votos y 57 primarias o caucus después, entró definitivamente a la recta final rumbo a la Casa Blanca.
Pero la historia comenzó mucho antes. Barack, "bendito" en árabe, nació el 4 de agosto de 1961 en Honolulu. Su padre, de quien tomó su nombre, era un keniata proveniente de una pequeña aldea que obtuvo una beca en la Universidad de Hawai. Su madre era una mujer blanca de esas paradisíacas islas de EE.UU. El matrimonio entre sus padres duró poco. La madre, Ann Dunham, se casó de nuevo con otro estudiante de origen exótico, el indonesio Lolo Soetoro. El hoy candidato demócrata a la Presidencia vivió en ese país del sudeste asiático. Dicen sus biógrafos que ahí conoció la pobreza del Tercer Mundo.
De vuelta en su tierra natal, Obama era un joven que estudiaba en la Punahou School, admiraba al Hombre Araña, jugaba muy bien al basquetbol, era fanático de Earth, Wind & Fire, probaba la cocaína y la marihuana (algo que reconoció durante la campaña), y al mismo tiempo comenzaba a mostrar un costado reflexivo que luego plasmaría en libros. Uno de ellos, "Sueños de mi padre", hablaba sobre los problemas relacionados con su identidad racial y el uso de las drogas.
Tras terminar la secundaria, Obama cursó estudios en el Occidental College de Los Ángeles y en la Universidad de Columbia de Nueva York. Fue periodista económico y, ya instalado en Chicago, activista comunitario en los barrios más pobres de esa ciudad.
Retomó los estudios en la prestigiosa Universidad de Harvard, donde se graduó en Leyes y conoció a su futura esposa, Michelle Robinson. La pareja tiene dos niñas: Malia (9) y Sasha (6).
Su carrera política tiene apenas doce años, cuando fue electo senador estatal en 1996. Con una retórica totalmente atípica para un político negro, su estilo resultó irritante para algunos (incluidos muchos afroamericanos). Pero su capacidad de trabajo y de persuasión lo hizo escalar posiciones rápidamente. Para muchos, para remontarse a un fenómeno similar al de Obama hay que remitirse a los Kennedy.
En 2005 llegó al Capitolio y desde entonces no paró. Obama ofrece una imagen de elegancia y rectitud. Demostró ser un encantador de serpientes ante las masas, pero su falta de experiencia política al más alto nivel -de hecho, no estaba presente en el Congreso cuando se votó la invasión a Irak- lo hacen objeto de múltiples ataques.
Por ahora, Obama sabe que ya ha hecho historia. Y para haberse hecho conocer a nivel nacional recién hace cuatro años, parece tener la habilidad de convertir en oro todo lo que toca. Publicó dos libros muy vendidos, recibió dos premios Grammy por las versiones grabadas de esos textos, y apareció en la portada de las revistas más importantes. Ahora enfrenta el desafío de convertirse en el presidente de la mayor potencia mundial.
Cambio y esperanza
Su último libro, titulado "La audacia de la Esperanza", es considerado el resumen de su postura frente a la vida. Le gusta presentarse ante la gente como el candidato del "cambio" y de la "esperanza", para contrastar su achacada falta de experiencia política. Entre los demócratas, fue el más atractivo entre los electores considerados independientes y de mayor nivel socioeconómico.