GUSTAVO TRINIDAD
Dejó de funcionar como cárcel el local construido en 1920 donde históricamente estaba instalado el Centro de Reclusión Tacoma destinado a presos de buena conducta. El fin de semana, pasaron candado. Del lado de afuera.
Los 22 presos allí recluidos pasaron el Centro Nacional de rehabilitación (CNR) y cerca de 15 policías que allí se desempeñaban fueron a reforzar la guardia en el Penal de Libertad.
La medida fue confirmada a El País por fuentes del Ministerio del Interior que además indicaron que el edificio será acondicionado para albergar oficinas de la Dirección Nacional de Cárceles. Todos los reclusos trasladados tienen salidas transitorias y su perfil de poca peligrosidad coincide con los internos alojados en el CNR, emplazado en el ex hospital Musto, en Lezica.
El Tacoma tenía lugar para 50 reclusos. Las fuentes agregaron que ya no tenía sentido utilizar el edificio para tan pocos internos ya que el CNR, desde su creación, siempre ha tenido muchas plazas disponibles. Un informe del Comisionado de cárceles, Alvaro Garcé, indicaba que estas plazas deberían ser rápidamente aprovechadas.
Sin desmedro de esto, el primer informe de Garcé decía sobre el Tacoma: "representa un excepcional ejemplo de régimen abierto en un entorno urbano (…) es imprescindible contar en nuestro sistema penitenciario con centros urbanos abiertos y que funcionen en forma eficaz. Por tal razón deben potenciarse las posibilidades del establecimiento (...)".
AGRESIÓN Y MOTÍN. En tanto en la cárcel de Las Rosas, en Maldonado, un recluso que había sido derivado desde Montevideo recibió una brutal paliza por parte de un grupo de presos. Según indicaron fuentes consultadas, el recluso habría tenido problemas con algunos internos primarios que son "cuidados" por presos pesados.
Fue atacado por un número no establecido de reclusos y la agresión prácticamente le desfiguró el rostro. La víctima fue golpeada y cuando cayó al suelo fue tomada a puntapié. El recluso golpeado no puede establecer cuantos fueron sus atacantes ni tampoco identificarlos, según trascendió.
Paralelamente, en la Cárcel de Rivera se cumplen tres investigaciones para determinar cómo se gestaron los hechos que dieron lugar al intento de fuga del pasado sábado por varios reclusos, cuando resultaron tres policías heridos. La Policía sigue buscando una pistola 9 milímetros, que estaría en poder de los reclusos. Ayer, en una requisa encontraron cortes; escabio y celulares. Además, Alvaro Garcé, estuvo en la cárcel, reiterando su preocupación por el deplorable estado de la misma. El magistrado interrogó al coordinador de Jefatura y al comisario Remigio Perurena que estaba de guardia en el centro de detención. Su indagatoria sería para confirmar o descartar datos en poder del juez.
Preso declaró por granada
El recluso que denunció a El País la existencia de dos armas de fuego y una granada en el modulo 3 del Comcar, ingresadas por la guardia, prestó su declaración ayer a funcionarios de la Dirección de Cárceles. Este recluso dijo ayer a El País que también ha sido víctima de dos amenazas de muerte recibidas en su celular desde un número "privado". Una de ellas decía: "Dejate de denunciar policías o te vas a poner un sobretodo de madera", contó. También indicó que los funcionarios de Cárceles le solicitaron el chip donde dice tener respuestas de las autoridades a las que denunció las armas hace más de dos meses. Afirmó que entregará el chip y dirá el lugar donde están las armas solo a la Jueza de 8o. Turno, a quien su abogada pidió audiencia. También solicitará se investiguen las amenazas.