R. Aguirre
Es uno de esos personajes pintorescos de la ciudad que se ganó el afecto de la gente en base a su simpatía. Cuenta que 30 años atrás, se encontraba desocupado y se instaló en el estacionamiento de la Facultad de Ingeniería a cuidar los coches. Ahora Paulino es una institución, no sólo en la facultad, también en el barrio. Cuando no va, todos preguntan por él, y si falta varios días lo llaman o lo van a buscar. Él está muy agradecido y dice que ese lugar le permitió vivir bien, criar a sus hijos y ser propietario de la casa en Parque del Plata donde vive.
Treinta años atrás, Paulino Pérez estaba desocupado. Por eso, una mañana fue a pescar a un muelle cerca de la Playa Ramírez, y en el camino de regreso a tomar el ómnibus pasó por el estacionamiento de la Facultad de Ingeniería y se le ocurrió la idea. "Vi que este lugar estaba vacío y me instalé". En todos estos años, Paulino no ha dejado de pensar que lo que le ocurrió aquél día fue un golpe de suerte, y no se equivoca, porque la tarea de cuida coches en ese estacionamiento le ha permitido vivir bien, criar a sus hijos y ser propietario de una casa en Parque del Plata, regalo de un ingeniero que conoció en la facultad.
La niñez de Paulino transcurrió en un hogar de clase media uruguaya. Fue a la escuela, completó liceo y llegó a entrar en la Facultad de Medicina. Cuenta que fue en ese año que murió su abuela, que era quien lo mantenía, y tuvo que abandonar los estudios. "Vivíamos en la calle Rocha e Isidoro de María, a la vuelta de la facultad. Mi abuela era rica, y se vino todo abajo". El proyecto de ser médico se evaporó, y Paulino partió a San Gregorio de Polanco a vivir con una tía. No le gustaba vivir en el interior. "Cuando más o menos me orienté, me vine para acá y empecé a trabajar. Nunca me quedé quieto y fui muy perseverante. Por eso creo que Dios me ayudó".
De vuelta en Montevideo, hizo algunas changas hasta que entró en el Palacio Legislativo como ascensorista, luego pasó a vigilancia pero le salió un trabajo en la estiva que aceptó porque ganaba mejor. Allí trabajó hasta que tuvo un accidente y se lesionó la columna. "Por eso cobro una renta de por vida", apunta. "Me gustaba más la estiva que el palacio. En el palacio había mucho vacío en la gente, muchos intereses".
Es que para Paulino es muy importante trabajar en un lugar donde lo quieran. Y con el tiempo, en el estacionamiento de la facultad y en el barrio, su presencia se volvió imprescindible. "Hacen comidas y me piden que avise dónde y cuándo es. También soy el mensajero".
POETA. Paulino es menudo, tiene la cara curtida de trabajar a la intemperie, cabello gris y unos expresivos ojos oscuros que delatan su picardía. Confiesa 77 años, "para 78", aclara, y cuando habla busca la manera de deslizar que es poeta. "Escribo lindo. Es innato en mí". Bromea que Lucho Gatica cantó un bolero que él escribió. "Se llama `Sinceridad`. Firmo con el seudónimo Gastón Pérez. Siempre me gustó escribir".
UN SEDUCTOR. Mientras cuenta su historia, Paulino va de un lado a otro del camino por donde salen los coches. Saluda a cada chofer por su nombre, se acerca a la ventanilla y les hace comentarios muy particulares. "Hoy salís más temprano. ¿Qué pasó?". Los choferes contestan, dan la propina o no, y siguen de largo. "Cuando ellos tienen me dan, sino no pasa nada".
- ¿Cuánto dinero saca?
- Saco buena plata. Más o menos entre 800 y mil pesos por día. Y ahí descuento lo que gasto. Pero entran 2 mil y pico de coches por día. Acá siempre está lleno y me quieren mucho.
- ¿Cómo cobra?
- Yo no cobro. Vivo de las propinas. Algunos me pagan por día, por semana, por mes. Una vuelta la facultad me ofreció tarifar y yo le dije que no. Yo lo que tengo en mi casa y lo que llevo puesto me lo dio la facultad. Yo no puedo. ¿Cómo voy a cobrar? Está fuera de mis principios. A veces no tienen un mango. Si lo hacen tarifado, me hago odiar porque si no tienen plata les tengo que decir que no pueden entrar. Para mi queda feo.
- ¿En estos años pensó en conseguir otro trabajo?
- No. Acá hay gente muy bien. Me han dado ropa, muebles, de todo. Esta es una familia. Yo adoro la facultad, es mi vida. Si me voy de acá me muero.
Perfil
Nombre:
Paulino
Pérez
Edad:
77 años
Nació en:
Montevideo
Profesión:
Cuida coches
Otros datos:
Se define como poeta. Dice que ahora está escribiendo una biografía que le encargaron.
Viajar con la imaginación
Paulino conoce todos los horarios de facultad. Sabe cuando le conviene estar y cuando no. "Hoy la clase de las 8 no termina hasta 10 y media u 11, pero tengo la suerte de que siempre alguien me alcanza a tomar el ómnibus. No sé si es Dios que me lo manda de allá". Viaja en el 7E10 hasta Parque del Plata y llega cerca de las 2 de la mañana. Pero dice que no le importa. "Porque voy alegre en el ómnibus, pensando. Siempre tengo alguna canción en la imaginación, alguna idea. La paso bien". Los domingos va al club deportivo y social de Parque del Plata, y toma la licencia entre diciembre y febrero. "Tomo unos 40 días, porque en febrero empiezan las inscripciones y yo tengo que estar".