FEDERICO CASTILLO
El Poder Ejecutivo envió al Parlamento un proyecto de ley que pretende modificar el sistema de residencias médicas. La idea es controlar la formación de recursos humanos y frenar la continua emigración de especialistas al exterior.
"Es hora de que cambiemos la pisada, y la formación de recursos humanos en salud se haga por las necesidades sanitarias del país", afirmó a El País el subsecretario de Salud Pública, Miguel Fernández Galeano, al explicar los alcances del proyecto de ley que establece modificaciones a la ley de residencias médicas.
Si la nueva norma prospera -ya fue enviada para su estudio a la Comisión de Salud del Senado- la residencia pasará a ser una herramienta vertebradora de la formación de los recursos humanos con un sentido estratégico, explicó el jerarca. Luego de cumplida su residencia, el médico deberá ejercer su especialidad en la misma institución que le dio la posibilidad de graduarse por el mismo plazo que le llevaron sus estudios finales. Cumplir con esta obligación será requisito para culminar el trámite de reválida del título, fundamental para poder ejercer fuera del Uruguay.
En el período que va desde noviembre de 2005 a diciembre de 2006 se tramitaron 197 reválidas para ejercer en el exterior. Chile y España son los principales destinos.
"Si el médico quiere ejercer la especialidad en el exterior, va a tener que cumplir con el contrato con el que se comprometió cuando el Estado le ofreció formarse como especialista. Respeta los derechos del profesional, pero pone condiciones contractuales en un llamado a concurso para residentes", explicó Fernández Galeano.
El subsecretario admitió que se busca con esto atenuar la falta de especialistas que se evidenció, sobre todo, en el conflicto de los anestesistas el año pasado. También se pretende frenar la masiva emigración de médicos al exterior, y garantizar la inserción laboral de los recién egresados.
Señaló que hay una "restricción en la formación de los recursos humanos que no está adecuada con las necesidades sanitarias del país". Por eso es que se apuesta a introducir cambios que permitan mejorar la inserción laboral de los médicos y a la vez garantizar que trabajen en el país que los formó.
En el artículo 18 del proyecto se encuentra la clave de los cambios. Allí se establece que en función de la necesidad asistencial y formativa de recursos humanos que requiera el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), y como mecanismo de incentivo a la inserción laboral de los profesionales que se forman en el país, los egresados deberán ejercer su especialidad dentro del territorio nacional por un período máximo igual al de la extensión de la residencia de la especialidad.
"Cuando un estudiante se presenta a un llamado de residencia (por lo general son de tres años), sabe que se le abre un escenario laboral de como mínimo seis años", destacó Fernández Galeano. La remuneración la fijará el Poder Ejecutivo y será de igual monto para todos los posresidentes.
Chile y España
Un informe de la Facultad de Medicina revela que entre 2004 y 2007 emigraron 32 anestesiólogos a España, y por lo menos seis más partieron hacía Chile. Esto representa más de un 10% del capital humano de la especialidad en Uruguay y cuatro generaciones de anestesistas formados por la Facultad de Medicina. Chile y España son los principales destinos. El motivo de la emigración es la insatisfacción laboral en Uruguay.