Mabel Lolo, la inefable dirigente de Adeom, acaba de confirmar lo que se sospechaba: que en la Intendencia de Montevideo abundan las designaciones directas de asesores nombrados por razones políticas.
Según ella, desde que llegó Ricardo Ehrlich ingresaron 200 nuevos asesores, los que se agregaron a otros cincuenta que venían del período de Arana. Entrevistada por Crónicas Económicas, Lolo estimó que la tasa de ingreso de asesores a la comuna está "entre uno y uno y medio por semana", un caudal al parecer incontenible a medida que se acercan los tiempos electorales. Agrega que Ehrlich prometió que su gestión sería austera "y nosotros le hemos dicho setenta mil veces que de austera no tiene nada". Lolo explicó que el propio intendente no se quedó atrás y contrató a siete secretarios más, "todos de la Universidad", entre los que se cuentan, denunció, "algunos que no vienen". Dicho en buen romance, que son ñoquis.
La situación descrita por Lolo es lo que, con inconfundible gracejo, los españoles llaman "pesebre", es decir, un remedo de oficina pública en donde los funcionarios reposan en total calma y se alimentan a sus anchas sin que nadie ni nada los perturbe. En este caso, se trata de un "pesebre" cinco estrellas pues los municipales gozan de buenos sueldos, servicios de salud para ellos y familias, aparte de la posibilidad de optar por un régimen de trabajo de seis horas diarias, es decir, treinta horas semanales.
Cuando un país como Francia analiza cancelar la semana de 35 horas que resultó en los hechos una concesión excesiva a los gremios, aquí, en nuestra humilde Montevideo, ostentamos con orgullo el récord de 30 horas laborales por semana. Y todavía bajo la constante protesta de Adeom que acusa a la comuna de no cumplir con las obligaciones contraídas.
A quienes se preguntan por qué el municipio montevideano no cesa de aumentar los impuestos y las escalas de multas mientras sus servicios van de mal en peor, estas denuncias de Mabel Lolo les proporcionan la respuesta: hay que nutrir hasta donde se pueda el monumental "pesebre" montado en dieciocho años de penosa administración frenteamplista.