DIEGO FERREIRA
Los expertos en materia de cuestiones laborales coinciden en el diagnóstico: las relaciones entre los actores que intervendrán en la inminente ronda de los consejos de salarios, están en un mal momento.
No obstante, ello no quiere decir que la posibilidad de alcanzar un acuerdo esté frustrada o que depare un escenario de mayor conflictividad.
En el plazo inmediato, el gobierno, los sindicatos y los empresarios tienen el desafío de compartir una mesa de negociación en la que se definirán las mejoras salariales de aquí a dos años, es decir, hasta el final del mandato del presidente Tabaré Vázquez. Será el tiempo de la ronda de los consejos de salarios, a iniciarse a fines de mayo o comienzos de junio.
No obstante, la política del oficialismo en materia laboral es más ambiciosa, y ha procurado ir más allá de la reinstalación de los consejos de salarios, repuestos a partir de 2005.
En ese contexto, se enmarca el proyecto de negociación colectiva presentado por el gobierno al Parlamento -en busca de avanzar en la regulación de las relaciones laborales-, instancia que no ha estado exenta de polémicas. El proyecto, de hecho, profundiza el actual modelo de relaciones laborales, lo cual es motivo de tranquilidad para los sindicalistas y de inquietud para las cámaras empresariales. Éstas ven la actual normativa, regida por las negociaciones en los consejos de salarios, como un sistema rígido; y la posibilidad de que en el Consejo Superior Tripartito se definan todas las condiciones de trabajo -si se aprueba el proyecto- no despierta entusiasmo en las cámaras porque estiman que ello limitaría la negociación colectiva a nivel de ramas de actividad. Incluso, el proyecto impide que haya acuerdos "descolgados", por fuera del convenio, en el que se atienda aquellos casos en los que una empresa no pueda cumplir con lo pactado a nivel colectivo.
De acuerdo a la presentación del ex ministro de Trabajo, Santiago Pérez del Castillo, ante la Cámara de Comercio en marzo pasado, el gobierno "con un poquito de marketing" legaliza la negociación colectiva con esas características. Ello aunque se destaca que uno de los cambios en el sistema de negociación es la intervención del Ministerio de Economía, en función de la importancia de lo que es el salario en el funcionamiento de la economía, dice el economista Juan Manuel Rodríguez, director del Programa de Modernización de las Relaciones Laborales.
Para Pérez del Castillo, en el proyecto de negociación colectiva la representatividad de los trabajadores queda encajonada. Se estima que promedialmente apenas el 20% ó 30% de los trabajadores de cada rubro está sindicalizado.
"Creo que concederle la legitimación a la organización superior, es una forma de centralizar la negociación colectiva", dice Pérez del Castillo, lo que puede desembocar en la situación de que los trabajadores se vean representados por una organización superior de peso en el sector de actividad pero no a nivel de empresas. El problema radicaría en que el proyecto de ley establece que los efectos de los acuerdos alcanzan a trabajadores (sindicalizados y no sindicalizados) así como a empleadores. Actualmente "el convenio colectivo se considera para los trabajadores pero no para los empleadores", aclara Pérez del Castillo.
Las cámaras han cuestionado la transparencia de las elecciones de los dirigentes sindicales, lo cual encendió un cruce de declaraciones con el Pit-Cnt.
"El problema de la representatividad se produce tanto a nivel de los sindicatos grandes como a nivel empresarial", dijo a El País Graciela Mazzucchi, economista e investigadora del programa de modificación de las relaciones laborales de la Universidad Católica. "En ese fuego cruzado, las dos partes pueden llegar a tener razón o no", agregó. Otro de los problemas que se señala, es que, contrariando la jurisprudencia y la doctrina uruguaya, el proyecto de negociación colectiva extiende la validez del convenio hasta la firma de un nuevo acuerdo, aunque haya expirado su vigencia.
Para Mazzucchi, si esta iniciativa del gobierno "repite las condiciones del decreto que existe actualmente, se vendrán algunas complicaciones, que son las que se ven en la conflictividad" actual, como es el caso de las ocupaciones que han generado "problemas tanto en la interna sindical como en el empresariado".
Disputa. Pero la discusión por la negociación colectiva aún está en ciernes, ya que el proyecto entró recientemente al parlamento. En realidad, el debate que ha despertado una disputa retórica es el inicio de la ronda de los consejos de salarios. En este contexto, el cruce de declaraciones entre las cámaras y el movimiento sindical, permite asumir que el momento de sus relaciones no es el mejor.
"Las relaciones son tensas. No hay un relacionamiento bueno entre los tres actores que participan en las relaciones laborales. Particularmente, los empresarios han cuestionado fuertemente las iniciativas que ha tomado el gobierno en materia laboral, y con los sindicatos la relación varía según los sectores, pero tampoco hay una relación muy buena y concretamente hay algunos cuestionamientos a algunas medidas que ha tomado el movimiento sindical", opina Juan Manuel Rodríguez.
Los últimos episodios (las críticas del movimiento sindical contra el empresariado en el acto del Pit-Cnt del 1° de Mayo y la posterior respuesta de las cámaras) han dado vigor al debate a poco del inicio de la ronda de los consejos de salarios.
Ya en la negociación anterior, el clima entre ambos sectores distaba de ser armonioso. Pese a ello se lograron acuerdos en un alto porcentaje y "la amplia mayoría de los convenios acordados contaron con el voto de las tres partes", recordó Rodríguez. Agregó que en vista de eso no puede decirse que el mal relacionamiento se exprese en el "fracaso" de la próxima negociación. La posibilidad de consensuar un convenio dependerá de la actitud de los sindicalistas a la hora de plantear sus reclamos, y la reacción del gobierno y de las cámaras, sostiene el economista.
La visión del gobierno -que tiene el desafío de lograr un acuerdo en el remate de su administración, con la expectativa de revalidar su mandato en las próximas elecciones- no difiere de este enfoque. El ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi, se mostró cauto y señaló que "todos se paran en la cancha para negociar antes de que empiecen las negociaciones".
Mazzucchi coincide con este enfoque, pero a su vez señala que en la mesa de los consejos de salarios se produce un fenómeno "raro": por un lado está el nivel público del debate, en el que los actores se lanzan fuertes cuestionamientos, pero en el ámbito de negociación las partes terminan dialogando y alcanzando un alto nivel de acuerdo.
A los consejos de salarios, los sindicalistas llegan con el respaldo del gobierno a su reclamo de mejorar la distribución de la riqueza, en una negociación "flexible" en la que no haya pauta (se fijarán criterios o parámetros, según explicaron fuentes del Ministerio de Economía), y en la que los lineamientos sean contemplativos con los salarios más sumergidos. Del otro lado de la mesa, los empresarios ven esto como una oportunidad para que los gremios hagan planteos desmedidos.
Esta sería una de las causas de un eventual aumento de la conflictividad, predicen los expertos. Al menos por ahora, se estima que el grado de conflictividad aumentará, aunque no a los niveles de 2006.
Más agite en sector privado
En el primer bimestre de 2008 hubo 26 conflictos por los que se perdieron 121.484 jornadas laborales y en los que estuvieron involucrados 161.200 trabajadores, según un informe sobre conflictividad laboral de la Universidad Católica. El 89% de la conflictividad de ese período se debió a paros en el sector privado, especialmente en el sector de la construcción, a causa de los accidentes mortales. Desde la Universidad Católica estiman que, a mediados de año, la convocatoria de los Consejos de Salarios traiga un mayor nivel de conflictividad en el sector privado, mientras los públicos tendrán co-mo escenario la Rendición de Cuentas.
Negociación y consejos de salarios
El ex ministro de Trabajo, Santiago Pérez del Castillo, explica las diferencias entre negociación colectiva y consejos de salarios, a partir del proyecto de ley de negociación del gobierno.
"En primer lugar la negociación colectiva no es sólo a nivel de rama de actividad como sí lo son los consejos de salarios".
"La negociación colectiva no es sólo salarial como sí lo eran los consejos de salarios o si lo es todavía, vamos a ver si esta ley se aprueba. En esta ley se amplía la competencia del consejo de salario, esa negociación colectiva tripartita.
La negociación colectiva es un instrumento bipartito, mientras que la integración de los consejos de salarios es tripartita.
La negociación colectiva es llevada adelante primordialmente por representantes sindicales, mientras que los consejos de salarios están integrados por delegados electos por el personal.
La negociación colectiva es voluntaria, los consejos de salarios son de obligatoria concurrencia.
Negociación no tiene ley, los consejos de salarios están regidos por ley.
Opiniones
Santiago Pérez del Castillo, ex ministro
"Concederle la legitimación a la organización (sindical) superior, es una forma de centralizar la negociación", lo que puede no ser representativo en una empresa.
Juan Manuel Rodríguez, Economista
"Hay tensión. No hay un relacionamiento bueno entre los tres actores (gobierno, empresarios y sindicatos) que participan en las relaciones laborales".
Eduardo Bonomi, Ministro de Trabajo
A los consejos de salarios, los sindicalistas llegan con el respaldo del gobierno a su reclamo de mejorar la distribución de la riqueza, en una negociación "flexible".