"Es una pena que Brasil sea una isla"

| "Siento la falta del negro en cuestiones vitales de la sociedad"

2008-05-11 00:00:00 300x300

SEBASTIÁN AUYANET

¿Brasil vuelve de a poco? Sea así o no, la llegada del nordestino es uno de los acontecimientos musicales del año en Uruguay. El compositor regresa a Montevideo el viernes, con las canciones de su nuevo disco "Matizes" y clásicos, al Teatro de Verano.

Dice que se levanta casi siempre al mediodía porque no puede evitar quedarse trabajando hasta altas horas de la noche. Desde la ciudad de su querido Flamengo y el sitio desde donde se proyectó como una de las presencias más significativas de la era post-Caetano Veloso dentro de la música brasileña, el compositor mantiene la calma que puede vérsele en el escenario. El próximo viernes volverá al Uruguay con un nuevo disco, algo que no hacía desde 2002 cuando vino al Conrad con Milagreiro. Hablando de este nuevo Matizes y sus canciones, de Brasil y del futuro de su música, el alagoense empezó a animar la previa de su regreso a Montevideo.

-¿Cómo se hace para validar cada trabajo nuevo con treinta años de carrera y un público que siempre le pide clásicos?

-Yo creo que Matizes es un disco con canciones hechas para que el público pueda disfrutarlas en vivo. En toda esa mezcla que yo hago de varias músicas está mi estilo, y entonces para el público que me sigue eso funciona. Por lo demás, claro que también en el concierto conecto con mis 30 años de carrera a partir de muchas de esas canciones que la gente quiere escuchar.

-"Matizes" es un disco que fusiona varios géneros, luego usted agrega la voz y a veces cambiando de nota con cada sílaba ¿diría que ese es el toque personal dentro de esa fusión?

-Mira, yo no te sabría decir cuál es con exactitud. Pero sí podría decir que en todo lo que yo hago, desde cantar hasta las construcciones que diseño, tengo una impronta. En la música, a mí me gusta pensar que le doy una frescura a esa mezcla de ritmos con mi voz o con mi forma de decir las cosas. Sí creo que en estas fusiones hay una unidad, una cara que se la da el artista y que hace que la obra lleve el sello personal.

-Varió el proceso de hacer canciones después de tantos años o sigue componiendo de la misma forma?

-Básicamente te podría decir que soy de los que primero compone la música y luego arma una letra. Es un bonito desafío hacer que lo que escribes luego encaje con la música y con el ánimo que uno quiere darle a la canción. Desde que soy muy pequeño he escuchado todo tipo de música, desde la bossa nova hasta el rock, el jazz o la música de Luiz Gonzaga, que es mi referente más importante. Entonces puedo decir que me muevo con naturalidad para nutrirme de esos tipos de música e intentar no repetirme.

-Este es, además, el primer disco de su carrera en el que le dedica una canción a Río de Janeiro. ¿Qué lo llevó a escribirla?

-Río de Janeiro debe ser, junto a Nueva York, la ciudad a la que más canciones se le han dedicado. Desde los comienzos de la música brasilera los artistas cantaban a Río, así que es muy difícil poder hablar de esta ciudad sin caer en lugares comunes. Era sin duda un riesgo y un desafío, porque además en esa canción yo también me pongo a hablar de lugares de la ciudad que son conocidos.

-¿Cómo se ve desde esa ciudad el presente de Brasil y el futuro grandioso que se le augura a nivel económico?

-Bueno, con los obvios contrastes que hacen a esta ciudad tan magnífica e impresionante, pero hoy te puedo decir que si Brasil sigue haciendo las cosas bien, en diez o quince años va a ser esa gran potencia que todos piensan en que se va a convertir. Están surgiendo muchas oportunidades.

-¿Diría que se reconoce más como compositor que como cantante?

-Absolutamente. Cantar es algo que me gusta muchísimo, pero siempre me atrajo mucho más ponerme a escribir o armar la música que ejecutarla en vivo. El proceso de escribir es algo que yo disfruto mucho más.

-Quizá por eso disfrute tanto de hacer colaboraciones con colegas suyos.

-Es que es una de las cosas que más gracia le da a esta profesión de ser músico. El que puedas encontrar una afinidad con un músico y que puedas juntarte en un estudio a grabar te da cosas que no consigues trabajando solo por tu cuenta.

-¿Cómo surgió la colaboración con Paralamas para la canción "Uma brasileira"?

-Esa canción comenzó con una música que habían armado entre Hebert Vianna y Carlinhos Brown. Un día nos encontramos con Carlinhos y me arrimó la música de ese tema. Escuchamos y me gustó mucho, así que luego nos reunimos en el estudio para ver qué partes agregaba yo.

-Para ellos, como para muchos otros artistas, usted es un referente. Sin embargo, varios músicos de su país dicen que no están surgiendo nuevos artistas de referencia.

-Eso puede ser. ¿Sabés qué pasa? Es que esto es como el fútbol. A estas alturas, sólo con el talento no haces mucho. Ese talento tiene que surgir en un contexto apropiado como para que ese artista pueda crecer. Desde ese lado uno hace lo que puede. Yo tengo un estudio montado en casa que uso para hacer mis discos y que luego pongo a disposición para que los artistas puedan grabar sus discos. Hace poco estuvo en mi estudio una chica que se llama Barbara Mendes y en cuyo disco llegué a participar. Pero eso es todo lo que uno puede hacer desde este lado, así como en su momento a mí me pasó con Chico Buarque o con Caetano Veloso.

-¿Y con la canción de autor popular? ¿No se ha vuelto algo más irrelevante que en los años de Chico, Caetano o Gilberto Gil?

-Puede ser, aunque como te decía, son rachas y momentos de inspiración a nivel personal y general. Sí puedo decirte que Brasil, que es un continente en si mismo, tiene regiones muy diferentes entre sí donde se ven culturas diferentes y diversas manifestaciones. Muchas de ellas tienen mucha vitalidad.

-También en algún momento usted habló de la ausencia de críticos negros en la prensa. ¿Sigue sintiendo el prejuicio racial?

-(Silencio) Yo no sería justo si dijera eso porque en su mayoría la prensa me tiene por las nubes. Lo pienso en términos de democracia, y esa es una cuestión muy importante. Yo viví la discriminación cuando comencé, y te podría decir que a nivel social eso sigue pasando aquí. Siento la falta del negro en funciones vitales de la sociedad. Sobre el negro en cuanto crítico también tengo algo para decir porque naturalmente aportaría otro oído, otra visión y otra connotación sobre las cosas. Insisto en que esto es un tema muy importante, y se trata de la posibilidad de acceso. En Brasil no hay personas negras de relevancia dentro de la prensa.

-Volviendo a las colaboraciones ¿nunca le han ofrecido componer la banda de sonido de una película?

-Sí, algunas veces ha sucedido, pero para eso se requiere mucho tiempo. Ahora hay una canción de este disco llamada Fera que va a estar en la última película de Daniel Filho, lo cual para mí es un honor. Es un proyecto que siempre me interesó pero aún no pude hacer.

-¿Qué es lo que Djavan lee y escucha cuando no trabaja ni en su música, ni cuando diseña construcciones?

-En este momento estoy leyendo mucha poesía. Me puse a releer a Graciliano Ramos, que es uno de mis autores favoritos y además es alagoano como yo. También estoy leyendo a Carlos Drummond de Andrade y a Federico García Lorca, de quien incluso estoy musicalizando algunas cosas. Después escucho clásicos: Chet Baker y Duke Ellington o Ella Fitzgerald están entre lo que más escucho. De Brasil, ahora mismo estoy oyendo mucho a Jaco do Bandolim, que es un músico legendario en Brasil aunque poco conocido fuera. Lo escucho mucho cuando voy en mi auto a una casa que tengo fuera de la ciudad.

-¿Cuánto del día se lo pasa allí?

-Muchísimo. Es que allí aprovecho para sacarme las ganas de construir. Tengo una casa grande estilo italiano y una capilla en una reserva hermosa llena de árboles centenarios y animales. Te diría que fuera del estudio, el sello discográfico y la productora, es la otra actividad que más tiempo me consume en estos días.

-Es raro que antes no haya mencionado a los Beatles.

-Bueno, por supuesto que ellos también están todo el tiempo. Junto con Gonzaga son mis dos referentes más claros. Yo nunca en la vida he vuelto a escuchar algo que me sacudiera tanto como me sucedió con los Beatles, fue algo increíble.

-¿Qué me puede decir de las visitas de artistas brasileños a países de Latinoamérica? Parece que fuera muy difícil traerlos.

-Estoy muy de acuerdo con eso, porque lo veo claro. Y creo que los que más perdemos somos los brasileños. Es muy malo no estar en contacto con toda la cultura latinoamericana, no tender puentes. Yo siento la falta de Latinoamérica integrada a Brasil, que no haya interrelación cultural. Esto pasa exclusivamente por la lengua, pero también tiene que ver con que te quieran traer. Para esta gira, yo le dije a mi agente que quería volver a tocar en Chile, en Paraguay, en Argentina y en Uruguay. Pero además tienen que aparecer empresarios que estén dispuestos a traernos.

Tres discos que marcan cuatro décadas

Lilás

1984

Al comenzar los `80, Djavan mostraba un estilo muy personal, al que empezaba a sumar aportes, como la percusión estilo africano de "Seduzir" o la presencia de Stevie Wonder en "Luz", grabado en los Estados Unidos. "Lilás" sintetiza esos años de búsqueda y afirmación personal. El mismo año apareció como actor en una película.

Coisa de acender

1992

La década de los `90 fue la de proyección internacional del artista de Maceió (Alagoas). Y en eso tuvo muchísimo que ver este disco que también provocó una fuerte resonancia en Uruguay. Contiene clásicos como Outono, A rota do indivíduo (Ferrugem) o Andaluz y su primer trabajo junto a Caetano Veloso: Linha do Equador.

Matizes

2007

A los 58 años edita su disco número 18, en el que vuelve a barrer las fronteras entre géneros (samba, punk, funk, baladas) porque, como dice, pertenece a una generación que escuchó de todo. Tres años antes, con "Vaidade", inició su propio sello discográfico (Luanda Records), tras mucho tiempo en Sony.

Entradas y cierre de gira

Las entradas para el concierto de Djavan en el Teatro de Verano ya pueden adquirirse en cualquier local de la Red UTS desde hace ya unos días. Los precios de las localidades van desde los 350 pesos a los 700, existiendo la posibilidad de financiación con tarjeta Visa.

La gira latinoamericana de Djavan continuará en el inmenso teatro Caupolicán de Chile y luego en el Gran Rex de Buenos Aires. Después de concluir con esas fechas, el nordestino volverá a su Río de Janeiro para presentarse durante tres noches en el Canecao.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar