Más de 500 personas se reunieron en la puerta del juzgado de la ciudad de Maldonado donde declararon los sospechosos de haber matado a Pamela Silva. Los manifestantes querían ajusticiar al padrastro de la niña, a quien la Justicia procesó por delito de violación continua.
La multitud pretendió linchar al violador y al resto de los sospechosos mientras abandonaban el juzgado de la ciudad de Maldonado en el que habían declarado. Esto provocó enfrentamientos entre los manifestantes y la Policía, quien debió vallar el lugar, y emplear escudos y palos para contener a los enardecidos ciudadanos.
El delincuente se retiró en medio de una lluvia de insultos y amenazas.
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