"Bendigo al fútbol por si alguna vez me llega algo de censura"

2008-04-30 00:00:00 198x198
El País

A partir de esta noche se hará cargo de la conducción de un programa cuyo formato fue de probado éxito en otros países y que premia el conocimiento general de sus participantes. Después de grabar el piloto de "Tiempo límite" y antes de viajar nuevamente hacia Montevideo para preparar el estreno de hoy, el periodista uruguayo radicado en Argentina habló con El País en Buenos Aires.

Buenos Aires | Ignacio Quartino

- ¿En qué consiste esta nueva propuesta que conducirá en Canal 10?

- Será un ciclo de preguntas y respuestas a gente común, elegida en un casting que realizó el equipo de producción de Alejandro Borges. Cuando grabé el piloto me quedé sorprendido por el nivel de los participantes.

- ¿Qué es lo que más le seduce de este proyecto? ¿El formato?

- El programa tiene relación con los conocimientos generales, pero apremiados por el tiempo, de ahí el nombre, Tiempo Límite. Hay que saber manejar el tiempo, y ser un buen estratega en el final porque el que va ganando, puede optar por responder él o mandar al frente a su adversario. Hay que llegar a 30 puntos. Las preguntas finales que son seis valen cinco puntos. Si el ganador tiene 19 hasta ese momento, sabe que debe responder tres bien por lo menos para llegar a los 30. Quizás le convenga arriesgarse a que responda el otro que, por ejemplo si tiene 14 puntos debe responder cuatro bien para llegar a 30. Es un programa interesante y divertido en ese sentido.

- ¿Incidió la experiencia en "Cincuenta años de la televisión", el ciclo anterior de Canal 10 para continuar en este canal?

- Fue muy positivo el capítulo anterior. Me sentí muy cómodo y aunque este es un año fatal de trabajo, he decidido exprimirme al máximo para poder hacerlo.

- Es periodista, relator y conductor, ¿qué faceta le gusta más?

- Lo mío es el periodismo, pero es algo que difícilmente pueda encarar hoy día en el Uruguay. Cualquier tema decoroso que me ofrezcan y me permita estar en contacto con el Uruguay, me va bien. Y estas cosas del saber y sobre todo estimular el interés de los telespectadores por el conocimiento, me gustan.

- Está en televisión por cable, consolidó su programa de la mañana en radio Continental, ¿extraña la televisión abierta?

- Parecería de inminente comienzo un ciclo que se llamará Protagonistas de la Segunda Argentina, un programa con jóvenes que quieren cristalizar ideas para mejorar las sociedades, a realizarse en Canal 7. Se hace por una productora independiente pero iría en ese canal.

- ¿Cómo analiza la televisión de hoy en el que los realities y lo bizarro parecen haberse adueñado del rating?

- No me siento con demasiado derecho a cuestionar porque no veo nada por lo general. Algo de zapping después de medianoche. Pero al parecer no me pierdo nada que me pueda interesar demasiado. Lo del rating es una trampa atroz para la calidad, en cualquier medio. Y más en la tele.

- ¿Tuvo ofrecimientos en Argentina para regresar a la televisión con su ciclo "Desayuno"?

- Sí, los hubo. Pero en canales donde no trabajaría. Además, ahora estoy feliz sin límites, haciendo radio por la mañana. Desayuno fue un producto noble, pero es muy difícil que pudiese convivir, dada su independencia en la producción y particularmente la mía en la conducción, con un área donde el gobierno es especialmente receloso de lo que se diga porque la siente como propia.

- ¿Cómo analiza esa experiencia de "Desayuno" a la distancia, teniendo en cuenta que en estos días está en boga el Observatorio de medios del gobierno argentino?

- El Observatorio es un tema del momento, que siempre existió, que está en diversos lugares del mundo (sólo que sin participación de los gobiernos) y que tendrá una mirada que no viene mal al comportamiento de los medios. No habrá censura en la Argentina de una manera directa. La hay más en ciertos medios presuntamente libres, en tanto privados, que en lo referente a las trabas del gobierno. Éste actúa a través de las pautas publicitarias, del llamado directo de ministros a los periodistas, de la arenga desde la tribuna de la presidenta o de otros funcionarios, discriminando a quien le dan las notas y las primicias (yo no ligo nada, claro, y gracias digo), o más simplemente negociando con medios poderosos aunque luego se peleen como con el Grupo Clarín. De paso, bendigo al fútbol, porque siempre tengo ese rinconcito si alguna vez me llega un tipo de censura. La libertad es innegociable. Y eso, felizmente se sabe.

- Condujo periodísticos, programas de música clásica, deportes, entretenimientos, ¿hay algún rubro que le quede en el debe y le gustaría hacer algún día?

- Siempre digo que soy un hombre sin proyectos. Dejo que las cosas fluyan. La vida y la profesión me han ofrecido muchísimo más de lo que soñé y me propuse. Me siento inhabilitado para majaderear con otras ideas.

Perfil

Deportes y bastante más

Un hueco en su agenda, saturada por la cantidad de actividades que desarrolla en su Buenos Aires querido, hizo posible el regreso de Víctor Hugo Morales a la televisión abierta y a Canal 10, tras su experiencia en "Cincuenta años de televisión", el ciclo de preguntas y respuestas que sirvió de excusa para celebrar el medio centenario de Saeta durante 2006.

Decisiones de este tipo no le son fácil tomar porque aunque siempre tiene la puerta abierta para regresar profesionalmente a Uruguay, Víctor Hugo es un referente en el periodismo argentino: por la mañana se lo escucha en Radio Continental, conduce "Hablemos de fútbol" en televisión para abonados, y planea el regreso a Canal 7 (la televisión pública argentina) tras el abrupto final de "Desayuno".

Multifacético, Víctor Hugo se define sobre todo como periodista, una profesión que inició en 1966 en Radio Colonia. Siempre fue una persona atraída por el teatro y la ópera, razón por la cual alguna vez se lo escuchó en un ciclo dedicado al arte lírico que se transmitía desde Nueva York, junto a María Julia Caamaño (actual directora artística del Sodre). Esta actitud ha hecho que su perfil sea bastante excepcional en el medio deportivo. Por todo eso el año pasado la Legislatura del Gobierno de Buenos Aires le otorgó el título de ciudadano ilustre. Allí había llegado en 1981.

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