Agustina Navarro
El año pasado la indigencia se estancó y la pobreza registró un leve descenso. Esta semana el INE dará a conocer las cifras de pobreza e indigencia del 2007 y las cifras corregidas de 2006, que fueron algo superiores a las estimadas en esa ocasión.
Correcciones en la base de datos de ingresos de los hogares correspondiente a 2006 y la incorporación de las localidades de menos de 5.000 habitantes determinaron que las nuevas estimaciones realizadas por el Instituto Nacional de Estadística sean levemente superiores a las cifras de pobreza e indigencia del 2006 conocidas hasta ahora, según fuentes oficiales consultadas por El País.
De acuerdo a estos nuevos datos en el 2006 la pobreza fue superior al 26%, y no se situó en 25,2% como se había difundido, mientras que la indigencia rondó el 2%, y no el 1,65%.
El problema fue que para las estimaciones del 2006 se utilizó una base de datos de ingresos preliminar, en la que aún no habían sido revisados los datos obtenidos en enero de 2007 correspondientes al mes de diciembre. En la encuesta de ingresos del INE el período de referencia es el mes anterior al de la entrevista, por lo que los datos anuales se calculan en base a la información recogida entre febrero de un año y enero del año siguiente. Además, en el nuevo cálculo que realizó el INE, se agregaron los datos de las localidades de menos de 5.000 habitantes y zonas rurales que no habían sido contempladas en el informe anterior.
Teniendo en cuenta estos nuevos datos se darán a conocer próximamente las estimaciones de pobreza del 2007, año en el que se registró un leve -aunque no significativo- descenso. En lo que tiene que ver con la indigencia o pobreza extrema la cifra se mantuvo igual el año pasado con respecto al 2006, en el entorno del 2%, dijeron fuentes oficiales a El País.
El incremento en los precios de los alimentos registrado el año pasado es la causa de que no haya habido una baja significativa de estos indicadores, a pesar de las mejoras en el ingreso, salarios y empleo. Fuentes gubernamentales dijeron que, teniendo en cuenta el alza de estos precios, que duplicó a la inflación, la pobreza habría aumentado sensiblemente de no haber existido una fuerte transferencia de recursos a los sectores de menores ingresos a través de las políticas sociales que aplicó el gobierno, principalmente el Plan de Emergencia (PANES). Además sostuvieron que una variación de un punto porcentual no es importante estadísticamente.
En Uruguay, para medir la pobreza, se compara el ingreso per cápita de los hogares contra el valor de una Canasta Básica de Alimentos (CBA) -que es la que fija la línea de indigencia o umbral de pobreza extrema- o contra el valor de una Canasta Básica Total (CBT) que incluye además otros bienes y servicios no alimentarios y constituye la línea o umbral de pobreza.
La CBA es el conjunto de alimentos que se consideran imprescindibles para una nutrición adecuada, mientras que la CBT comprende también los gastos en vestimenta, calzado, vivienda, muebles, cuidados médicos, transporte, comunicaciones, y educación.
Tanto en el INE como en el Mides se están discutiendo posibles cambios a la metodología que se usa desde el 2002 para medir la pobreza en Uruguay. Además, teniendo en cuenta que entre los contenidos no alimentarios se incluye el rubro salud, por la aplicación de la reforma de la salud es probable que el método utilizado deba actualizarse para el 2008.
Otro de los factores a tener en cuenta será la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares 2005-2006, que va a permitir obtener canastas básicas alimentarias actualizadas para definir los umbrales de pobreza e indigencia, contemplando las diferencias geográficas (urbana y rural) y por el tamaño de las localidades.
Distintos métodos de medir
En Uruguay el INE mide la pobreza y la indigencia considerando tres umbrales distintos: uno propuesto por la Cepal, otro que se aplica desde 1996 y uno establecido en el 2002. De acuerdo a los datos 2006 la pobreza y la indigencia se situaron en 16,37% y 2,40% para la Cepal y 33,39% y 2,69% con el criterio de 1996.