Once personas, incluidos el presunto jefe de una banda delictiva local y una mujer de 70 años, murieron anoche en un tiroteo entre policías y supuestos narcotraficantes en una favela de Rio de Janeiro.
En principio la Policía Militarizada (PM) informó que el saldo del enfrentamiento fue de una muerta, Joselia Barros Afonso, de 70 años, y de 10 sospechosos heridos, pero todos ellos fallecieron tras ser internados en hospitales de la zona.
El tiroteo se inició en la mañana del viernes cuando efectivos de la PM ingresaron a la favela Cidade de Deus, en Jacarepaguá, zona oeste de Rio de Janeiro, en busca de un jefe del narcotráfico conocido como Antonio Ferreira, alias "Tota", que se habría escondido en el lugar, y fueron recibidos a tiros.
Los policías respondieron la agresión, según la versión de la secretaría de seguridad, y el enfrentamiento se prolongó hasta horas de la tarde.
El operativo culminó con la aprehensión de numerosas armas, como pistolas, fusiles y ametralladoras, pero sin la detención de Tota, quien habría sido alertado de la llegada de las autoridades y pudo huir a tiempo, según la información policial.
La PM cercó la favela y permaneció controlando el lugar hasta nuevo aviso, para evitar el ingreso de otros narcotraficantes.
Joselia Barros Afonso y otras dos mujeres fueron alcanzadas por tiros, cuyo origen no fue identificado. Afonso, quien recibió un balazo en el tórax, falleció antes de recibir atención médica, mientras las otras mujeres son tratadas en hospitales locales.
Las heridas fueron María Jose da Silva, de 64 años, alcanzada por un tiro en un glúteo, y Anjos Mendes Cruz, de 75 años, baleada en una pierna y la espalda.
Los diez sospechosos heridos murieron después de ser internados, y entre ellos se encontraba José Jorge Ferreira, alias Gim, presunto jefe del narcotráfico de Cidade de Deus.
Los efectivos de la PM que intervinieron en el operativo resultaron ilesos, confirmó la secretaría regional de seguridad.
La violencia urbana, principalmente derivada del crimen y de los choques entre policía y narcotraficantes, es un problema endémico de Rio de Janeiro, que tiene más de 700 favelas donde se apiñan más de un millón y medio de personas.
El año pasado, 1.260 personas resultaron abatidas por la policía en enfrentamientos con supuestos delincuentes, 18,5% más que en 2006.
Esas operaciones, que dejan víctimas incluso entre vecinos inocentes, son fuertemente criticadas por las organizaciones de defensa de los derechos humanos, que las califican de "un exterminio de pobres".
AFP