ALEJANDRO NOGUEIRA
En medio de una compleja situación de su partido, el ex presidente y senador Julio Sanguinetti mantiene un fuerte liderazgo que se redobla en la lucha que esta colectividad ha emprendido contra el IRPF y, más recientemente, contra la contribución inmobiliaria de Montevideo. Asegura que no es una estrategia electoral sino un enfoque de principio y señala que el gobierno "desprecia" a la clase media, emplea un lenguaje "clasista" y se dedica al sector más pobre de la sociedad, no por solidaridad social sino por mera finalidad electoral. Lo ve en desesperación, aumentando el gasto, para intentar ganar una elección comprometida.
- Según el gobierno, el IRPF a las pasividades sólo afecta al 12% de los retirados. El discurso oficial de que "pague más el que tiene más" luce eficaz. ¿qué discurso piensa que puede contrarrestar esto?
- El Partido Colorado, ante todo, es contrario a todo impuesto a la renta. Lo es desde hace 100 años, cuando Batlle y Ordóñez le llamó -con acierto- "impuesto al trabajo". En un país donde el IVA es del 22%, gravar con IRPF a un asalariado o jubilado de más de $ 10.000, declarándolo "rico", es un atropello.
En cuanto a la muletilla de que el 80% de los jubilados no paga, luce eficaz si se analiza poco: primero, porque esos jubilados no pagaban tampoco IRP y, segundo, porque el resto paga un 300% más, aportando US$ 90 millones saqueados de sus aportes durante 40 años de trabajo. Pero además de ello, el gobierno insiste en hablar de "pasividades" que no pagarían IRPF, pero elude hablar de personas concretas, que es lo que realmente cuenta: hay ciudadanos que perciben más de una pasividad o, simultáneamente, perciben un salario como activos y una jubilación o pensión, con lo cual esos ingresos, que tal vez por sí solos estarían por debajo del mínimo imponible, sumados pasan a tributar seguramente más que con el desaparecido IRP.
Esa cuenta, que es la única que verdaderamente importa; el gobierno convenientemente la oculta. Por otra parte, desde el primer día hemos dicho que este gobierno, acostumbrado a mentir sobre su programa, ahora subirá el mínimo no imponible y si ganara las elecciones, cosa que no creo, lo bajaría al día siguiente. Estos impuestos sólo tienden a crecer.
-¿Cree que el Partido Colorado, que gravó con IRP las pasividades, tiene credibilidad como para plantear ahora la intangibilidad tributaria de los retiros?
- Nadie tiene nuestra fuerza moral al respecto, porque en cuanto al Impuesto a la Renta, como ya va dicho, estuvimos siempre en contra. En cuanto al derogado IRP, no lo propuso el Partido Colorado sino el plan de la CIDE y estuvo siempre vinculado a la vivienda, con una contribución, en 1968, del 2% patronal y 1% de los trabajadores. Se destinó primero a la vivienda general y luego a las viviendas para jubilados, de modo que nadie de buena fe puede comparar una cosa con la otra. No tienen nada que ver ni en su destino ni en sus montos, porque para los asalariados menores a tres salarios mínimos el gravamen fue siempre del 1% solamente.
Lo que sí es verdad es que en la crisis de 2002 -la peor de los últimos cien años- nuestro gobierno aplicó adicionales a ese impuesto, reconociendo con todas las letras que era un mal impuesto y que debía ser transitorio; y por eso se quitó en el 2004, ni bien las cuentas públicas lo hicieron posible, de modo que cuando se entregó el gobierno ya no existían. Nosotros decíamos que era malo y transitorio, ahora dicen que el IRPF es un magnífico impuesto y es para siempre.
-La cuestión impositiva, tanto en lo referente al IRPF a los pasivos como en la contribución inmobiliaria en Montevideo y eventualmente en Canelones, parece articular el centro de la estrategia opositora colorada. ¿Es esto suficiente?
- Nuestra oposición al IRPF es de principio y no de "estrategia". Nuestra oposición a la contribución inmobiliaria en Montevideo y en Canelones es apenas de sentido común y no de estrategia. Nuestra oposición al sistema de salud y sus gravámenes es también de principio y no de estrategia.
Al gobierno actual lo que le ocurre es que se le cayó la aureola del milagro, la burbuja publicitaria de que vendría un mundo nuevo, y hoy se ve que lo que único que anda, como la forestación y sus industrias, es lo que venía de atrás y lo nuevo son esos temas urticantes que usted plantea.
- Usted, entre otros dirigentes de la oposición, hace centro en la cuestión del "ataque" del gobierno a las clases medias. ¿Por qué considera que éste es un talón de Aquiles para el Frente Amplio? ¿Estima que aquí está la diferencia entre un triunfo en primera vuelta y un balotaje para un eventual nuevo período de gobierno de la coalición de izquierda?
- Este es un país de clases medias. La mayoría de los trabajadores industriales y empleados de comercio son clase media o aspiran a serlo. Ya casi no hay proletariado rural e industrial. Cuando el 65% de la población vive en casa propia, estamos en un país de clase media. Este gobierno la ha abandonado, la desprecia. Se le llama "platudo" a un jubilado de 10 a 15 mil pesos. Se habla con un nuevo lenguaje "clasista", se habla de "oligarcas", se abandona el espíritu de conciliación social que trajo el Batllismo y que le permitió al Uruguay ser lo que es. Se han dedicado, en cambio, al sector más pobre de la sociedad, pero en vez de promoverlo para que se supere, emplean el peor método, que es congelar la pobreza, dándole dinero. Cuando habría que duplicar las escuelas de tiempo completo, se invierte en planes de compra de conciencias, que no dan trabajo, ni empleo, ni educación, sino un dinero que normalmente se malgasta. Este gobierno no hace solidaridad social, simplemente explota la pobreza.
- Entonces ¿cree que malquistarse con las clases medias le cierra el camino al Frente para ganar en primera vuelta o que va a recuperar simpatías en estos sectores exhibiendo otros logros sociales y económicos?
- Mi impresión es que el Frente está sufriendo una gran erosión en ese sector y que este sector tiene una gran desilusión. En esos grupos, especialmente los profesionales liberales o de las empresas tenía una fuerte inserción.
- El Partido Colorado sigue sin remontar el dígito en las preferencias electorales según las encuestas y muchos atribuyen esta situación al pasado y especialmente a su liderazgo y al de Jorge Batlle. ¿Qué piensa usted al respecto?
- El Partido Colorado votó muy mal en la última elección nacional, un 10%. Después llegó a un 18% en el país en las municipales de mayo. Y en diciembre de este año pasado, convocó 46 mil jóvenes a una elección de convencionales. Hemos ido, felizmente, de menos a más. Esta encuesta de 46 mil casos, vale mucho más que una de 800. Pero al margen de esa consideración, en lo personal no fui candidato en la elección pasada y notoriamente no lo seré en la próxima. Lo que sentí es que en un mal momento del Partido no podía escatimar mi esfuerzo. Debía trabajar para revitalizar su estructura orgánica, su Convención, su Comité Ejecutivo, su juventud, su visión histórica, y promover a la generación siguiente para que se hiciera cargo de la tradición de un Partido que construyó el país y representa como ninguno, una visión liberal y socialdemócrata. Esa ha sido y es mi tarea: promover gente, ayudarles a crecer, estimularlos. De ellos será la responsabilidad. ¿Sería bueno que les dijera a todos que porque hoy la situación es difícil, no cuenten conmigo para nada? Por cierto hay quienes me alientan en esta labor, y son muchos, y hay quienes me critican, porque no valoran que no tengo expectativas personales, que lo que únicamente me mueve es el sentido del deber para contribuir a que nuestro Partido se revitalice, porque el país lo necesita.
- Pero usted ¿se hace alguna autocrítica en la baja votación del Partido Colorado?
- Autocrítica nos debemos hacer todos siempre. En la anterior elección yo realmente no estaba en el escenario.
-¿Cree en una fórmula de alianza entre el Foro y la 15?
-Las fórmulas ya vendrán. Aún no han aparecido. Lo que debe entenderse es que sin un Partido Colorado fuerte, se repetirá el desastre de la última elección. El Partido Nacional solo no puede ganarle al Frente y el famoso voto útil debe expresarse en la segunda vuelta, en el balotaje, que para eso está. Hay gente que no comprende esta lógica electoral y, sin quererlo, ayuda a un Frente Amplio contra el cual quiere votar. Soy optimista, si el Partido Colorado logra adecuadas fórmulas electorales puede llegar a esa segunda vuelta con posibilidades.
- Pero, ¿cree que hay que acordar una fórmula de alianza o esperar a una interna con tres o cuatro precandidatos y que, eventualmente, los perdidosos deban negociar una fórmula, quizá con Pedro Bordaberry?
- Me parece prematuro afirmarlo. Hay que esperar la evolución de los acontecimientos.
-Descartados algunos nombres (Atchugarry, Mosca) los que aparecen en el escenario (Luis Hierro Tabaré Viera, Washington Abdala, José Amorín Batlle), no parecen concitar ni consensos firmes internos ni adhesiones electorales fuertes. Batlle incluso le ha planteado a usted que agarre la posta, pese a que usted lo ha descartado. ¿Puede cambiar de opinión?
-Esa es una apreciación suya, que respeto, pero que es eso: una opinión. Creo que hay allí, en quienes usted menciona, un conjunto magnífico de gente probada realmente, que en capacidad, honestidad y experiencia no le cede la derecha a ninguno de los otros candidatos de los demás partidos. Poseen, además, la posibilidad de acceder a equipos técnicos calificados, que es algo de lo que adolece el actual gobierno. Serán ellos candidatos o será algún otro, pero lo que importa es el Batllismo, sus ideas y su modo de pensar y hacer. En lo personal, ya dije cuál era mi posición hace mucho tiempo, la repetí dos o tres veces y no la repito más. Estoy para ayudar y lo hago con mucha alegría y me dedico a la vez a escribir para los diarios, de aquí y del exterior, algún otro libro que está en preparación y dar mis conferencias.
"Se gasta para ganar una elección"
-¿Por qué no habrían de pagar impuestos los pasivos como en casi todo el mundo?
- La jubilación no es un sueldo, ni es una renta de un capital. Es una transferencia social, resultado de un ahorro. La Constitución, además, fija con estrictez el modo cómo deben ajustarse las jubilaciones y no pueden rebajarse mediante impuestos. En donde se paga impuesto a la renta elevado, el IVA es a lo sumo un 5 o 6 %; en ningún país hay impuesto a la renta y, arriba, 22% de IVA. El ex diputado frentista Thelman Borges decía el otro día que alguien "platudo" realmente, que tenga dinero en el banco y le rinda 40 mil pesos al mes, pagará sólo $1.200; si es un empresario que gana esa misma suma, pagará -trabajando- $2.800; y si es asalariado, trabajando, pagará $5.800. Lo mismo un jubilado. Ese es el nivel irritante de injusticia.
-¿Cómo se compensa la pérdida fiscal de este y de futuros gobiernos?
- La pérdida fiscal es mínima y fácil de compensar. Son, aproximadamente, unos US$ 90 millones (0,4%) del PIB. Si este año el PIB sube un 5,8 %, bastará que en un trimestre no se aumente el gasto público para compensarlo. El problema es que este gobierno sigue aumentando descontroladamente el gasto público y se propone expresamente seguir haciéndolo aún más, en su desesperación por ganar una elección que tiene comprometida.