JORGE DA SILVEIRA
N acional consiguió una victoria sensacional en un partido inolvidable, por todo lo que brindó adentro y afuera del campo. Perdía 3 a 0 y era claramente dominado por River, mostrando por momentos impotencia, y dio vuelta de manera fantástica el trámite para conformar un 6 a 3, impensable en la primera mitad, tras arrasar anímica, física y futbolísticamente a su rival, que se murió en la etapa final.
Habíamos dicho antes del partido que si River no acusaba la responsabilidad le ganaba. El primer tiempo pareció confirmarlo.
El gol de Richard Morales sobre el final fue sicológico. Mucho más el de Fornaroli a los 3` del complemento, que ponía a prueba la fuerza anímica darsenera. Si algo faltaba, a los 7` empató Victorino. De ahí en más hubo un solo equipo: Nacional, que conformó una tremenda goleada y minimizó a su rival.
Más allá de los factores anímicos, que incidieron como pocas veces, cabe destacar que la superación tricolor radicó también en aspectos futbolísticos. Lejos de mantener esa actitud conservadora, con volantes muy echados atrás cerca de sus zagueros, circunstancia que invita al pelotazo largo para la cabeza de Richard Morales, salió a jugar más adelante, a presionar al rival, a jugar más por abajo y más cerca del arco rival, como aconteció en Jardines ante Danubio.
Este partido impresionante, por sus variantes y su jerarquía, le dará fuerza para intentar la clasificación en la Copa y tratar de ganar el Clausura, en durísima serie de partidos.