Primó preocupación por baja del dólar y la tasa se mantuvo

Escenario. Economía y BCU difieren sobre origen de presión inflacionaria

2008-04-18 00:00:00 300x300

R. SOSA y F. TISCORNIA

Por quinto mes consecutivo el Banco Central mantuvo la tasa de referencia de la política monetaria en 7,25%. Ayer explicitó por primera vez su preocupación porque la caída del dólar pueda afectar la competitividad.

En los últimos días los funcionarios del Banco Central (BCU) que consultó El País remarcaron que en el balance de riesgo era "predominante" la preocupación por la suba de precios antes que el riesgo de enfriamiento de la economía. Se marcó que el mantenimiento de la tasa de referencia e, incluso, una suba no debería marcar una presión adicional a la baja en el precio del dólar.

Los funcionarios del Central dijeron que la suba de la tasa de referencia en el último cuatrimestre de 2007, ya se comenzó a notar en los intereses de algunas líneas de crédito y en las expectativas de los agentes. Sin embargo, eso no habría operado como un freno a la demanda que pueda percibirse como un riesgo de enfriamiento de la economía.

De todas maneras, por primera vez el BCU admitió la inquietud por "la evolución de los tipos de cambio de las principales monedas y su incidencia sobre la competitividad de la economía". Esa frase no había estado en comunicados anteriores del Copom.

Los últimos modelos que se realizaron en el Central sobre el tipo de cambio señalaban que su evolución era acorde a los fundamentos y que no existía un desvío. Además, daban que el diferencial entre la tasa local y la de EE.UU. no empujó más a la baja al dólar.

La principal preocupación en la autoridad monetaria era despejar cualquier posibilidad de una baja en la tasa de interés porque podría dar una señal negativa para los mercados.

Los datos de inflación de la primer quincena de abril no fueron buenos y en el Central se miró con preocupación que las expectativas de los agentes ya pusieran a la inflación fuera del rango para fin de 2008 cuando ni siquiera pasó el cuarto mes.

A su vez, fuentes de Economía habían dicho el miércoles a El País que los precios de los alimentos y de la energía seguirán presionando a la inflación en el resto del año.

Pese a eso, en la reunión del Comité de Coordinación Macroeconómica (entre Economía y el Central) cerca del mediodía y en la del Comité de Política Monetaria (Copom) del BCU por la tarde se evaluó que lo más conveniente era mantener la tasa de referencia (para préstamos a un día entre bancos y entre estos y el BCU) en 7,25%.

DOS VISIONES. Pese a que el comunicado del Copom intenta transmitir tranquilidad al señalar que "la evolución de los precios continúa en la trayectoria esperada" y que "se espera que las mediciones de los próximos meses confirmen la tendencia de la variación del IPC (Índice de Precios al Consumo) a ubicarse en el rango meta de entre 3% y 7%", la realidad es otra.

Es que en las oficinas del Central se ve con preocupación que las presiones inflacionarias no vienen sólo del exterior, sino que también hay presiones por el lado de la demanda interna.

En Economía no se lo ve como un efecto tan relevante en el alza de precios.

El titular de esa cartera, Danilo Astori, enfatizó ayer que "en las presiones inflacionarias de los últimos tiempos el factor más importante por lejos ha sido la evolución de los precios internacionales". También señaló que sería "simple" hablar de una sola causa, aunque dijo que esa es la más importante.

En el comunicado del BCU, se estableció una visión intermedia entre las dos posiciones. Allí se afirma que "la verificación de continuidad en el crecimiento de la producción permite absorber el crecimiento de la demanda derivado del aumento del empleo y los ingresos".

A su vez se evaluó que "el gasto agregado (consumo e inversión, público y privado) viene creciendo en forma alineada con el PIB".

La inflación se atribuyó en el comunicado a "la alta volatilidad de las tasas de interés y de los tipos de cambio" sumado a "factores estructurales atribuibles a la demanda internacional" repercutieron en el precio de los commodities "lo cual presiona los precios internos".

Para el Central, "sin embargo estas presiones han podido ser amortiguadas por las acciones fiscales y monetarias puestas en práctica".

En Economía se maneja que habrá una Rendición de Cuentas acotada para no presionar sobre los precios por el lado de la demanda.

De hecho, se destinarán US$ 130 millones para la educación de manera de alcanzar el compromiso de otorgar 4,5% del producto, habrá cerca de US$ 30 millones para la ampliación del Plan de Equidad y montos no definidos aún para la ampliación del Fondo Nacional de Salud y una partida para el aumento del salario de policías.

Además se piensa en una pauta para los Consejos de Salarios "flexible" y se descarta hacerlo por franjas de ingreso como propone Trabajo.

Astori afirmó que "sin partir de una interpretación de que el salario sea culpado de las presiones inflacionarias, sí entendemos que debemos junto con el Ministerio de Trabajo introducir flexibilidad en la definición de estas pautas".

Barrer hacia adentro

"Hoy estoy mudo", dijo un jerarca del Central. Luego de varios meses en los que las divergencias entre Economía y el Central -y a su vez a la interna de la autoridad monetaria- se ventilaron en la prensa, ahora se quiere mostrar una posición lo más sólida y homogénea posible. Eso intensificó la desconfianza y que los reproches -recortes de diarios en mano- no fueran una excepción. Incluso en reuniones del más alto nivel del equipo económico. En algún momento la divergencia fue tal que fue el propio presidente de la República fue el que laudó a favor de una suba relevante en la tasas. El País lo reveló y nadie lo desmintió públicamente. Hoy el escenario es de más incertidumbre y al gobierno se le abrieron nuevos frentes. Barrer para adentro y evitar señales de tensión es la consigna para no agregar ruido a un mercado que busca tranquilidad.

Dilema: inflación o enfriamiento

Los analistas consultados por El País especulaban ayer con que la decisión de mantener la tasa a pesar de la fuerte presión inflacionaria se debe al hecho que el equipo económico no quiere arriesgar que haya un ajuste a la baja excesivo de la economía.

Pablo Rosselli, de Deloitte, sostuvo que era previsible la decisión de hoy y reiteró que el gobierno sigue enfrentando el mismo dilema de los últimos meses.

Si sube las tasas corre el riesgo de ayudar a enfriar la economía cuando todavía no es claro si el contexto internacional empeorará y golpeará al país. Si las mantiene, también se enfrenta a que la inflación exceda la meta.

A su juicio, con esta decisión seguirá la tendencia declinante del dólar y es probable que la inflación a fin de año esté "algunas décimas" por encima del techo del rango que es de 7%.

Pablo Moya, de Oikos, era en principio partidario de una suba de tasas que hubiera dado una señal adecuado al mercado del compromiso por mantener a raya la inflación. Sin embargo, especuló que el equipo económico considera que el alza dispuesta en el último trimestre de 2007 podría comenzar a tener efectos en los próximos meses y no quiere agregar más presión a una posible desaceleración económica.

Un informe de AEBU sobre el sistema financiero sostuvo que la suba de tasas de 5% a 7,25% del cuarto trimestre de 2007 no tuvo un efecto inmediato sobre el costo del dinero "aunque podría haber un efecto rezagado en los próximos meses".

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