GUSTAVO TRINIDAD
Durante el juicio y según consta en los autos de procesamiento, el arquitecto Martín Somoza de 35 años, que intentó matar tres veces a su esposa, también intentó sacarse responsabilidades atribuyéndoselas a su amante, Stefanía Quirque de 25 años. Pero no tuvo suerte.
Gracias a las grabaciones telefónicas y hasta a las declaraciones de un obrero quedó claro que la planificación fue realizada entre los dos.
De las conversaciones telefónicas surgió que el arquitecto le aportaba información y datos a su amante para que ésta organizara los atentados. "Yo dejaba que ella actuara sin preguntar", adujo el arquitecto en el juzgado. Pero durante el primer ataque, en el apartamento de la calle Mc Eachen, Somoza estaba sentado en un murito al lado de una obra en construcción.
Quirque, su amante y compañera de trabajo, atacó a Pereira cuando ésta se cambiaba en el cuarto. Le dio dos tiros y Claudia posiblemente salvó su vida porque el revólver se trancó. Quirque gatilló varias veces sin que las balas salieran.
Entonces la maniató con corbatas de Somoza e intentó asfixiarla con otra corbata y con una almohada. No pudo, así que fue a buscar un cuchillo y la apuñaló en el cuello. Durante la pelea Claudia logró salir al balcón y gritar. Los obreros la vieron y en tanto uno corrió a la Seccional 10a. otro llamaba al 911. "No entendí por qué demoró tanto en subir, capaz que estaba pensando en otra cosa pero estaba toda la obra gritando", declaró uno de los obreros.
De las conversaciones grabadas surgió que el esposo de la contadora habló con su amante del seguimiento que ésta estaba haciendo de la camioneta de la profesional. También, en otra charla, el arquitecto le pregunta si pasó por el lugar y vio a alguien en la ventana, refiriéndose a la vigilancia que Quirque hacía de la casa de la madre de la Claudia.
sentencia. "Por ello, debe concluirse que tanto Martín Somoza y Stefanía Quirque, planificaron y organizaron los ataques tendientes a matar a Claudia Pereira sin que resulten de modo alguno convincentes las declaraciones de Somoza, en cuanto a que él dejaba que ella actuara, sin preguntar, actitud ésta con la que pretende limitar su responsabilidad. Pese a ello, múltiples son los indicios que revelan la participación de Somoza, y así, reconoció que el día del ataque a Pereira en su domicilio, Quirque entró al edificio, agregando: `Yo sabía que ella iba a ir y que algo iba a hacer`, frente a lo que, no sólo no le advirtió nada a Pereira, sino que se quedó abajo, y evidentemente fingió no advertir nada cuando aquella era atacada luego de esperar 45 minutos a alguien que supuestamente sólo iba a cambiarse y volver a salir de inmediato. Es más, las actuaciones cumplidas y diálogos mantenidos demuestran no sólo la actuación conjunta sino la existencia de una verdadera planificación y ejecución diferida en el tiempo", se lee en el texto de la jueza Graciela Gatti.
La hora señalada. "Decime cuándo se duerme Claudia y yo me arreglo, incluso me dijo que me tomara una pastilla, que no viera nada y me preguntó si Claudia tenía vías. Yo le dije que le daban pastillas para dormir a las 23 horas y que se dormía a eso de la 1.30 de la madrugada", dijo el arquitecto en el juzgado.
Se refería al atentado en el Hospital Británico, donde la víctima recibió una inyección de insulina exógena que la hubiera matado, aunque logró despertarse a tiempo.
El ahora procesado agregó que finalmente no supo si quien entró fue su amante u otra persona. En este sentido la madre de la amante es investigada (ver nota aparte).
Estas fueron otras pruebas que lo pusieron a la par de su amante y que le merecieron al igual que a aquella, el procesamiento como coautor de un delito de homicidio especialmente agravado por la premeditación y muy especialmente agravado por precio y por la modalidad en concurso en grado de tentativa.
¿Y el móvil? Aunque parezca extraño no está del todo claro por qué la pareja intentó matar tres veces a Claudia Pereira, incluso una de ellas pagando US$ 4.000 a un hombre que contrató a dos sicarios.
Hasta podría hablarse de distintas motivaciones en cada uno. Para el director de la Dirección de Investigaciones, Mario Arbón, la razón no fue económica sino sentimental y pasional.
Si bien Arbón reconoce que la causa "todavía no está definida", él tiene su opinión personal: "en este caso hubo una relación de amor y de pasión entre el marido y la amante, que luego se desvió hacia conductas dolosas, que los llevaron a cometer gravísimos hechos".
Arbón no ve el móvil económico como causa, ya que la contadora no tiene grandes cuentas bancarias o bienes con los que pudiera quedarse el marido. Pero en este sentido pueden encontrarse sugestivas declaraciones de Somoza en la sede judicial.
A pesar de que el arquitecto le había dicho a su esposa que quería replantear su vida, la pareja continuó junta y llevando adelante el proyecto de comprarse una nueva casa en Carrasco, lo que hicieron mediante un préstamo.
La pareja planeaba vender el apartamento de Pocitos sobre el que pesaba una hipoteca. Pero luego del segundo atentado, cuando se separaron, la situación económica del arquitecto se vio muy resentida.
Declaró que su ahora ex esposa le había clausurado la cuenta bancaria y le había dado de baja a todas las tarjetas de crédito y lo había dejado sin un peso. Para colmo había quedado en el apartamento que tenía una deuda que no podía saldar. Por estas razones el móvil económico podría haber existido al menos para el arquitecto.
Lo que sí está claro es que la naturaleza humana a veces esconde insondables y aterradoras facetas que en este caso, tal vez ni siquiera pueda aclarar la pericia psicológica que determinó la Justicia para Martín Somoza y Stefanía Quirque.
¿Todavía usan las alianzas?
En las fotos de Claudia Pereira y Martín Somoza publicadas en El País ayer se puede detectar un detalle. Ambos llevan, aparentemente, alianzas de matrimonio. Al menos, ambos usan anillos en el dedo anular de la mano derecha que el detalle de las imágenes no permiten establecer que sean idénticos. El auto de procesamiento menciona, desde el principio, que la relación de pareja "se encontraba en una difícil situación". Ya en diciembre de 2007 el hombre le había manifestado a su esposa "que deseaba replantear su vida, pese a lo cual, continuaron juntos". A pesar de que ella sospechó de él desde el primer ataque, la contadora y el arquitecto siguieron juntos. De hecho, él la acompañaba la noche en que fue atacada por segunda vez, en el Hospital Británico. Recién después de que le dieran el alta Claudia decidió separarse. Fue al apartamento bajo custodia policial, se llevó sus cosas y cerró el acceso de su marido a cuentas bancarias y tarjetas de crédito. Pero quizás se olvidó de sacarse el anillo.