"Estamos muy asustados y ahora ni nos asomamos a la calle", dijo una familiar de la contadora que sufrió tres intentos de homicidio, dos protagonizados por una mujer y el domingo por dos hombres que la esperaron 4 horas para balearla.
En este último ataque hirieron en el brazo derecho a su tío, que se tiró encima de la víctima para cubrirla. Ahora el hombre de 54 años se recupera favorablemente, según indicaron ayer los familiares consultados por El País. La mujer y su familia tienen ahora custodia policial permanente en un domicilio que se mantiene en secreto.
Si bien la contadora se desempeña actualmente en un cargo importante de una institución bancaria internacional y también estuvo vinculada a otra anteriormente, las fuentes de la investigación consultadas por El País dijeron que se trabaja en un línea firme que no tiene que ver con la tarea que la mujer de 34 años realiza como profesional.
"Nosotros tenemos una idea de por donde vienen estos ataques pero por el momento no están las pruebas para la Justicia", dijo la familiar en diálogo con el país que prefirió no ahondar en más datos para no entorpecer la investigación.
En tanto, las fuentes policiales indicaron que ha habido decenas de indagados aunque al momento no hay personas detenidas por el caso. Sin embargo, agregaron, "estamos bien rumbeados". Los policías de la División Homicidios trabajan sobre una pista con el sigilo y la reserva que el caso amerita y tienen sospechosos en la mira.
La audacia y saña que los agresores han mostrado llaman la atención de los policías que, al menos en el ataque de ayer, estiman que se trató de personas pagas para terminar con la vida de la contadora.
La última. "Cuando llegamos a descargar la camioneta estaban sentados en frente. Tenían mal aspecto y estaban muy nerviosos incluso pensamos en `pastabaseros` y dudamos si bajar o no la mercadería por temor a que nos robaran", contó una propietaria de una empresa de insumos informáticos que el domingo trabajaba en la mudanza del comercio ubicado en Ayacucho y Luis Alberto de Herrera.
"Estaban vestidos al estilo `plancha` y cuando bajábamos la mercadería, apenas salió la familia y subió a la camioneta, cruzaron disparando", contó la joven. Los supuestos sicarios primero dispararon a una rueda de la camioneta para que esta no pudiera arrancar y luego tiraron dos veces a través del vidrio de la ventanilla del acompañante.
Dentro del vehículo estaba una pareja de tíos de la contadora y una sobrina de año y medio. "Yo me encerré en el comercio porque ya había cruzado, pero mi novio corrió por Luis Alberto de Herrera. Enseguida llamé al 911 y a la Seccional 9", dijo la comerciante.
Luego de disparar, los agresores huyeron y el hombre herido salió de la camioneta y se tiró al piso. A diferencia de las otros dos ataques, a cargo de una mujer, en los cuales la contadora no pudo retener sus rasgos físicos -salvo su pelo rubio y algunos kilos de más- esta vez los rostros de los dos delincuentes fueron registrados por las víctimas.
La primera vez la contadora fue sorprendida en su apartamento de Pocitos por otra mujer que usó una capucha y que cuando iba a entrar en su departamento la empujó hacia adentro y le disparó en el abdomen y en la mano.
A pesar de que hay portero en el edificio, éste dijo no haber visto entrar a nadie desconocido y tampoco irse. La policía revisó todo el edificio y no pudo ubicarla.
El segundo intento de homicidio fue pocos días más tarde y como de película. Al parecer la misma mujer se vistió de enfermera e ingresó al sanatorio donde se recuperaba la víctima. Así quiso inyectarle insulina pero la contadora desconfió y la mujer huyó.
Cómo fueron los intentos de homicidio
12 DE FEBRERO Fue mientras su marido la esperaba en el auto en la puerta de su casa en Cipriano Payán y Eduardo Mac Eachen. Subió hasta su apartamento en el piso 7 y cuando abría la puerta una mujer encapuchada la empujó y entró con ella. La agresora le disparó, alcanzándola en una mano y en el abdomen. La víctima se asomó al balcón pidiendo auxilio antes de caer desvanecida.
25 DE FEBREROEse día le daban el alta a la contadora que estaba en el Hospital Británico. La misma mujer, vestida de enfermera, intentó inyectarle insulina exógena para matarla. La profesional desconfió y la falsa enfermera fugó.
13 DE ABRIL Dos hombres le dispararon al vehículo cuando junto a familiares se retiraba de un apartamento en la calle Ayacucho. Su tío fue herido.