Casi 430 multas en Kibón para impedir picadas

Allí y en el Parque Rivera se reúnen unas 2.000 personas

Este fin de semana el operativo contra picadas en Kibón y Parque Rivera cambió de estrategia: en vez de esperar a que pisen el acelerador para fiscalizar, rodearon las zonas para controlar velocidad, documentación y alcohol.

"Con la rutina perdemos", explicó Gonzalo De Toro, gerente de Tránsito de la Intendencia de Montevideo. Los operativos se realizan junto a la Policía por las reiteradas agresiones, y con la Prefectura Nacional Naval en el caso de Kibón porque es parte de su jurisdicción.

Por tercer sábado consecutivo se instalaron en la rambla Charles de Gaulle. En unas horas aplicaron 429 multas, de las cuales 16 fueron por conducir en estado de ebriedad, 94 circulaban sin licencia, 45 para vehículos en condiciones antirreglamentarias, 48 no llevaban casco y 49 el cinturón de seguridad, entre otras infracciones.

A su vez, 39 motos fueron incautadas porque el conductor no tenía libreta, estaba alcoholizado o el número del motor no coincidía con el del chasis, por ejemplo, tal como lo habilita la ley de tránsito.

Incremento. "La picada es un fenómeno que ha proliferado", dijo Luis Zaino, jefe general de tránsito de la comuna capitalina. Antes eran "casos puntuales", que "no ameritaba" controlar, explicó. Pero ahora, las crecientes denuncias desde seccionales y por parte de vecinos obligaron a dar soluciones.

Las picadas en Kibón y Parque Rivera convocan unas 2.000 personas entre conductores y espectadores. Incluso "hay gente que no participa, pero que realiza apuestas, según datos recabados", dijo Zaino. También tienen entendido que son puntos de venta de drogas. En el caso del Parque Rivera, las corridas se centran el primer domingo de cada mes. Los vehículos recorren las calles internas del parque o las áreas verdes, entre las familias que se acercan a disfrutar de la tarde con termo y mate.

Por la gravedad del caso, en la soleada tarde del domingo pasado, los inspectores y policías llegaron cerca del mediodía para controlar, fiscalizar y disuadir.

"Llegaban camionetas con motos que se iban cuando nos veían. Logramos que no se armaran picadas", dijo De Toro. Por este motivo, la cantidad de multas fue inferior que en Kibón. Por ejemplo, pusieron 69 por conducir sin licencia.

Cuando empezó a oscurecer, algunos de los que se acercaron a la zona lanzaron piedras a los vehículos de inspectores y policías, por lo que prefirieron retirarse.

Aunque Kibón, Parque Rivera y Melilla son los tres focos que la intendencia identifica como problemáticos, a medida que comienzan los controles se van trasladando. Colón, Lezica, Camino Durán y Camino Maldonado, son algunos de los ya identificados. "Tenemos que estar atentos", aseguró Zaino.

Motos. El primer sábado que se instalaron en Kibón trasladaron al depósito municipal unos 80 ciclomotores, el segundo unos 60 y ahora casi 40.

Al día hábil siguiente, el propietario se debe presentar con los documentos correspondientes y pagar la multa para retirarla. "Muchas motos no las retiran porque es tanta la deuda que registran, que les resulta más barato comprar una nueva", dijo Zaino. La multa por correr picadas es de 15 UR (casi $ 5.500).

Al tercer año de permanencia en el depósito, van a subasta pública.

i Denuncias. En caso de presenciar picadas, llame a 1950 4000.

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