Un triunfo a lo Peñarol

Dirigentes, técnicos y jugadores, destacaron que lo más importante fue ganar "como siempre se ganó"

JOSÉ MASTANDREA

Las lágrimas del "Lolo" Estoyanoff valieron más que mil palabras, que cien gritos, que decenas de abrazos. El "rubio" delantero de Peñarol vivió el triunfo ante Danubio como pocos: "esto es lo más grande, sabíamos que había que ganar y de golpe nos encontramos perdiendo un partido que no merecíamos perder. Por eso el festejo... podemos decir que se ganó a lo Peñarol", sentenció el atacante.

"Como manda la historia", dijo Darío Rodríguez ante una veintena de micrófonos.

"¡Así se gana a lo Peñarol, carajo!", gritó Carlos Bueno cuando apareció por el túnel que comunica la cancha con los camarines.

En el vestuario, el abrazo de dos hombres con apellidos emparentados con la rica historia del club: Damiani y Cataldi. Juan Pedro y Washington, por algunos minutos recorrieron imaginariamente el túnel del tiempo. Retrocedieron varias décadas y recordaron lo que era ganar "a lo Peñarol, de atrás, con un hombre de menos y en la hora".

Mario Saralegui, otrora protagonista de mil batallas, varias veces héroe dentro del campo de juego, también lo recordó: "estos triunfos son parte de la historia del club. No ahora, desde que Peñarol es Peñarol ganó así".

Los triunfos en las Copas Libertadores de América, en las Intercontinentales y los Campeonatos Uruguayos tuvieron ese sello de agonía.

Por eso se festejó como si fuese una final. Porque Peñarol "recuperó la mística", como sentenció el mismo Saralegui tras la victoria.

"Hacía tiempo que no disfrutábamos de algo así..¡fue increíble!", agregó el entrenador que terminó tan agitado como cuando jugaba en el mediocampo.

"Lo dimos vuelta ante un rival importante. Todos dejamos todo dentro de la cancha... Además, los triunfos en la hora tienen un sabor especial", indicó Darío.

Fue la cuarta victoria al hilo de Peñarol. Cuatro triunfos en cuatro partidos bajo la batuta de Saralegui.

Hacía un año (2007) que el aurinegro no tenía una racha similar.

Hay que remontarse al Torneo Apertura 2003 para encontrar cinco triunfos seguidos (a Liverpool 3-0, a Central Español 1-0, a Tacuarembó 2-0, a Cerro 5-1 y a Fénix 6-3). En esa temporada, logró cuatro victorias consecutivas en el Torneo Clausura (ante Defensor Sp. 2-0, frente a Plaza Colonia 1-0, con Juventud 1-0 y ante Wanderers 2-1).

El triunfo también cambió la racha adversa. Este año, al aurinegro le habían ganado varios encuentros en los últimos minutos de juego.

Con Danubio no sólo se cortó sino que se tuvo una revancha.

"Por momentos estuvo tan conversado, tan picado que se pareció más a un clásico que a un partido con un chico", dijo Bueno, uno de los hombres que estuvo en el ojo de la tormenta durante los noventa minutos. "Son cosas del fútbol, nada más", agregó.

Hoy en Los Aromos se dará vuelta la hoja. Saralegui y los futbolistas empezarán a pensar en el partido de Liverpool en Belvedere, "es otro partido duro... bahhh... todos son duros", señaló Saralegui.

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