GUSTAVO TRINIDAD
"Pensé que me mataban, esperaba el estallido a cada segundo", contó María Rosa, que ayer fue asaltada en su casa. En la tarde un delincuente se tiroteó con la Metropolitana luego de rapiñar a un remesero. La noche anterior una familia fue baleada en un atraco en La Blanqueada.
Hace dos días la ministra del Interior Daisy Tourné había manifestado su preocupación por la violencia con que están ocurriendo este tipo de delitos.
También la ministra hizo referencia a una baja estadística en los delitos como el copamiento. Aunque eso sonará a poco y nada para María Rosa, que ahora tiene miedo aun estando dentro de su propio hogar al que regresó hace un año luego de haber trabajado 25 años en Australia. " Volví a Uruguay porque quería terminar mi vida en este país pero nunca imaginé que iba a tener que vivir así", comenta entre lágrimas y nervios aún cinco horas después del violento asalto.
Eran las 10.30 de la mañana cuando dos hombres de unos 40 años tocaron a la puerta de la casa ubicada en la calle Fraternidad.
Vestían pantalón y camisa azul con una inscripción en el bolsillo. Estaban prolijos y llevaban una carpeta amarilla bajo el brazo y un rollo de alambre. "Venimos a revisar la cerca eléctrica" dijeron. María Rosa no desconfió. Los hombres tenían una copia del contrato que había firmado con la empresa que le colocó la cerca eléctrica.
Tiene dos perros bravos y los encerró en el fondo para dejarlos pasar. Los hombres subieron a la azotea a revisar la cerca. "Estuvieron largo arriba. En eso llamó mi hija desde Australia. Pero en un momento la comunicación se cortó. Los copadores habían anulado la cerca eléctrica y cortado el teléfono".
Cuando bajaron sorprendieron a la mujer. Le envolvieron la cabeza con una toalla y le pusieron un revólver en la sien. La llevaron hasta la cama donde le ataron las piernas y las muñecas. "En cuanto me taparon la cabeza empezaron a insultarme. Uno le decía al otro `no la mates`". Los delincuentes revolvieron toda la casa. María Rosa les imploró que no la mataran. "Les dije que no teníamos plata en la casa, que se fueran que yo no iba a decir nada".
En ese momento la hija que hablaba con ella desde Australia llamó al celular de María Rosa preocupada porque la comunicación se había cortado.
Eso puso nerviosos a los delincuentes que tomaron varias joyas, $ 8.000, un DVD, celulares y huyeron. "Sentí que se fueron y me arrastré hasta la puerta para pedir ayuda. Ahora ni encerrada dejo de tener miedo", contó.
tiroteo. A las 15 horas de ayer un intenso tiroteo sacudió la tarde cerca del Edificio Libertad. A un remesero que entraba al banco ubicado en Bulevar Artigas y Antonio Machado dos rapiñeros le cortaron el paso y, apuntándole, se apoderaron del dinero. La víctima pidió ayuda a policías de la Guardia Metropolitana que llegaron en ese momento custodiando un camión blindado. Así empezó la balacera en la que uno de los rapiñeros fue herido en el estómago y detenido. Se recuperó el dinero y se incautó un arma calibre 38. El delincuente, de 41 años, está en el hospital Maciel. El otro logró fugar.
BALEADOS. La mujer de 43 años bajó del auto en la noche del jueves. Apenas le vio la pinta supo que venía a robarle.
El delincuente la esperaba en la puerta de su casa, sobre la calle Mariano Moreno, en La Blanqueada.
Ella le dio el dinero pero el delincuente igual le disparó en una pierna. A pocos metros, en otro auto, estacionaban su esposo de 43 años y su hijo de 17. Otros dos rapiñeros balearon al hombre en un pie y al joven en los genitales. Ayer todos se recuperaban en el sanatorio de La Española. "Como terminaba el partido de Nacional pensamos que eran cohetes, pero enseguida vimos las corridas de los policías y nos encerramos por miedo a que hubiera un tiroteo. Es una injusticia, son clientes nuestros y los conocemos bien. Tienen un comercio en Arenal Grande y trabajan horas y horas ahí", contó, a El País, Zulma, farmacéutica del barrio.