BUENOS AIRES | AGENCIAS
"Quiero convocar al diálogo. Les pido humildemente que levanten el paro para poder dialogar". Esta frase de la presidenta argentina, a las 19.26 de ayer, resumió la hasta ahora última palabra del gobierno en referencia al paro del campo.
La de ayer fue posiblemente la intervención más esperada de Cristina Fernández en los 111 días que lleva como gobernante. La fecha coincidía con la 15° jornada consecutiva de paro del sector rural, en protesta por un aumento de 9% en los gravámenes a las exportaciones de soja. La mandataria estaba vestida de blanco, acompañada por su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, por la plana mayor de su gobierno y por líderes sindicales y sociales. Su discurso, que no fue leído pero sí notoriamente estudiado, duró 46 minutos; y fue muy distinto al que había pronunciado apenas dos días atrás.
En un tono duro, pero bastante más conciliador y hasta "didáctico" que entonces, Fernández instó a los líderes del campo a levantar la huelga para negociar. Su discurso tuvo varias alusiones a su condición de mujer y de peronista (el acto de ayer originariamente era partidario y estaba previsto que el orador fuera Kirchner). Negó que el aumento de las retenciones quisiera perjudicar a los pequeños exportadores sino que es una medida "distributiva" que busca "que los productos esenciales estén disponibles" para toda la población.
Su alocución, interrumpida varias veces por los vítores de los presentes, tuvo momentos de firmeza: "No se puede negociar con una pistola en la cabeza. Levanten el paro para dialogar", dijo dirigiéndose a los ruralistas en paro.
En otros pasajes de su intervención, Fernández dijo que las caceroleadas y marchas contra el gobierno ocurridas luego de su discurso del martes fueron orquestadas, criticó a la prensa que calificó de "dura" aquella intervención y también a líderes de la oposición (aunque no lo nombró, se refirió a Mauricio Macri, jefe de gobierno de Buenos Aires).
Horas antes, las cuatro entidades que sustentan el paro -la Sociedad Rural Argentina (SRA), la Federación Agraria Argentina (FAA), las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro)- , que aglutinan a 290 mil pequeños, medianos y grandes productores, habían emitido un comunicado en el que si bien no renunciaban a sus medidas de lucha -que incluían cortes de ruta en cientos de puntos a lo largo del país, movilizaciones y no comercialización de granos, carne o leche-, solicitaban al gobierno una "instancia de diálogo".
ruralistas. Luego del discurso presidencial, dirigentes de las cuatro entidades agropecuarias estaban reunidas ayer en la noche para decidir qué posición iban a tomar. Si bien parecía que los cortes seguirían al menos hasta hoy, parecía entreverse una ruptura en el frente de protesta.
Si bien Fernández volvió a referirse a los piquetes en las rutas como "una medida de fuerza que extorsiona a la población", su tono fue mucho menos beligerante que el del pasado martes, cuando los calificó de "piquetes de la abundancia" y "paso de comedia". De hecho, el vicepresidente de la SRA, Hugo Biolcatti -el mismo que había dicho que el discurso presidencial de dos días atrás como "un baldazo de nafta" - resaltó ayer, que las palabras de la mandataria fueron "lo que se esperaba" y "abrían el diálogo", en declaraciones a Radio 10.
D`Elía y Lousteau; Moyano y Fernández
El acto de ayer fue un evento "peronista" desde donde se lo mirara. En los 46 minutos que demoró el inicio del discurso, se cantó al menos tres veces la "Marcha Peronista", incluso antes del Himno Nacional. Otros cánticos, de tono más futbolero, atronaban en la sede del Sindicato de Comercio, abarrotado de un público enfervorizado y exaltado.
La disposición de las autoridad en el palco situado detrás de donde la presidenta pronunció su discurso fue totalmente variopinta. El canciller, Jorge Taiana, lo compartió con el piquetero oficialista Luis D`Elía; a pocas sillas de distancia del ministro de Economía, Martín Lousteau, se ubicó el dirigente del Movimiento Evita, y también piquetero, Emilio Pérsico; fue más aplaudido al ocupar su sitio el secretario de la mayor gremial argentina, Hugo Moyano, que cuando lo hizo el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
Entre otros ministros, gobernadores, legisladores e intendentes, estuvieron presentes dirigentes de organizaciones sociales afines al gobierno, como Hebe de Bonafini, de Madres de Plaza de Mayo, y Estela de Carlotto, de Abuelas de Plaza de Mayo.
El dispositivo de seguridad dispuesto para el discurso se vio desbordado a medida que se acercaba su inicio. Las distintas facciones que apoyan al oficialismo se empujaban entre ellos para acercarse lo más posible al estrado. Varias veces se debió pedir calma.
Una vez Fernández sostuvo que el diálogo sería posible sólo sin las rutas cortadas, los miles de asistentes entonaron el siguiente cántico de hinchada: "Ponga huevo, huevo, presidenta". La mandataria, en el único toque humorístico de los 46 minutos de su discurso, pidió que "en nombre del género (femenino), cambien la consigna".
Lo dijo cristina fernández
"Yo sabía que por ser mujer todo me iba a costar más, y no me equivoqué. Pero las mujeres jamás abandonamos nuestro lugar de lucha".
"Luego del martes vi escrito en letras de molde que fue mi discurso `duro` (de ese mismo día), el que provocó los cacerolazos. Hoy sabemos que las convocatorias a la Plaza de Mayo no fueron espontáneas".
"Las retenciones (a la exportación de soja) no empezaron con este gobierno. Lo que sí hizo este gobierno por primera vez fue rebajar (las retenciones) al trigo y al maíz y aumentar las de la soja. Como decisión estratégica no necesitamos que se sojice todo el campo".
"Desde el `boom` sojero, la ocupación en el campo solo creció un 1,5%, cuando en el resto de los sectores el aumento fue del 17%".
"Las retenciones son una medida antiinflacionaria para que los productos básicos estén al alcance de todos".
"Una presidenta, por responsabilidad, no puede dialogar sin que se levanten las medidas de fuerza. Levanten el paro y vamos a dialogar".