Subidos al carruaje del futuro

Un grupo de artesanos trabaja en la réplica de carruajes antiguos. El proyecto está destinado al circuito turístico de Montevideo Capacitarán a recicladores como cocheros

2008-03-27 00:00:00 400x387

RENZO ROSSELLO

En noviembre 20 réplicas del carruaje que paseó por Montevideo a los héroes de la escuadra que venció en Amsterdam 1928 regresarán del pasado. Cinco oficios casi extintos son los responsables de la aventura. Una aventura uruguaya.

"Yo nunca quise dejar esto, aprendí el oficio de mi viejo y de mi abuelo, a los siete años ya estaba en la herrería", dice Víctor Long (40). Es el más chico de 15 hermanos y el único que mantiene viva la llama de la fragua. Tal vez sea el único herrero, de los pocos que quedan en el país, que además sabe fabricar las piezas de los señoriales carruajes que forman el acervo del Museo del Carruaje y del Transporte Fernando García.

Long es uno de los cinco artesanos que el entusiasmo del director del Museo, Luis Álvez, embarcó en esta aventura.

Su tío, Ernesto Álvez (ver nota aparte), es uno de los dos carroceros que llegó al siglo XXI con los secretos intactos de la producción del antecesor del automóvil. El otro también vive en el interior, pero ya pasó largamente las siete décadas y su antiguo oficio ya es un recuerdo de años mozos.

"Al principio mi tío no quería saber nada, es chacarero y le parecía que esto era una aventura para la que ya estaba muy viejo. Con la ayuda de la familia terminamos convenciéndolo", cuenta el propio Luis Álvez.

La nómina la completan Sergio San Martín (46), un carpintero especializado en mueblería fina y escultor; Luis Ravera (67), un veterano talabartero oriundo de Colonia Suiza, y Pedro Pereyra, un tapicero que hasta hace poco se dedicaba a los muebles y ahora se convirtió en experto.

Este equipo trabaja afanosamente desde hace poco más de un mes en la reproducción, pieza por pieza, del Break de Chasse original que para fines de abril será presentado en sociedad. La meta es tener al menos 10 de estos carruajes listos para salir a la calle en noviembre.

Para entonces, el proyecto del Museo Fernando García y el Departamento de Cultura de la IMM es contar ya con 20 cocheros entrenados. Estos conductores serán reclutados por tres ONG que trabajan en el proyecto entre jóvenes que actualmente se dedican al reciclaje de residuos. El curso que deberán tomar es de nueve meses.

OFICIOS PERDIDOS. Una tarde lo vieron pasar a Víctor Long en el pescante de un carruaje que parecía recién salido de fábrica.

Carlos Peralta, de la Asociación de Amigos del Museo, estaba en el parque cuando alguien le llamó la atención sobre el vehículo de tracción a sangre que nada tenía que envidiar a los ejemplares clásicos. "Estaba todo pintadito, impecable", recuerda Peralta.

Corrieron para detener al cochero. La breve conversación les permitió descubrir que estaban ante un profesional en un oficio casi inexistente.

Trabajar el hierro, moldear las llantas, fabricar los ejes tal como se hacía a fines del siglo XIX es algo que Víctor Long había crecido viendo hacer desde su infancia. "Empecé a los 7 años con mi viejo, iba al taller y me quedaba todo el día, lo ayudaba e iba aprendiendo el oficio", cuenta Long.

Sergio San Martín puede contar una experiencia parecida. El oficio de ebanista en Uruguay pronto será un pie de página en los libros de Historia. San Martín es además escultor; algunas de sus obras pueden verse en el Parque Rivera. "Yo me encargo de la ornamentación que lleva el carruaje", y señala uno de los parantes repujados con paciencia.

La réplica del primer carruaje supuso, además, desmontar el original y elaborar un plano para su rearmado posterior. "Ahí fue clave el trabajo de Rosana Modernell, una ayudante de arquitecto que es docente de nuestros talleres y que fue la que hizo los planos", explica Luis Álvez.

Los próximos 15 días serán la prueba de fuego en los talleres del museo. Cuando se traiga la carrocería desde la lejana Belén y comience a ensamblarse la primera réplica. "Cuando esa etapa termine ya sabremos cuánto demoramos en producir cada carruaje, aunque estamos convencidos de poder fabricar uno cada 20 días", asegura el director del museo.

El equipo de artesanos tendrá por delante otra labor. Formar a nuevos trabajadores calificados. Una línea que el museo quiere que distinga a este proyecto: desde la pieza más pequeña hasta la puesta en marcha, todo será "hecho acá".

El último carrocero uruguayo

Salto | Luis Pérez

Ernesto Álvez (61) nació y se crió en pueblo Belén, la localidad más antigua del Norte del país. Desde hace 30 días Álvez y un cercano colaborador, Valter Núñez, trabajan sin cesar en la reproducción del carruaje que viajará hasta Montevideo.

Desde 1991 su taller permanecía cerrado. Álvez prefirió desde entonces dedicarse a su chacra.

Cuando su sobrino lo invitó a esta aventura Álvez se sintió seducido.

"Soy un amante de la cultura de mi país", explica. Recuerda que, conversando con su sobrino, se hizo patente algo que venía sintiendo hace mucho tiempo: "cómo la tecnología de hoy ha avasallado a los valores culturales y otros temas que fuimos intercambiando, llevaron a que ahora formemos parte de este proyecto", relató don Ernesto.

Álvez trabajó en el ingenio azucarero de El Espinillar, pero fue despedido en 1969. Y desde entonces comenzó a desarrollar su oficio de carpintero que, finalmente, abandonó hace casi dos décadas para ser chacarero.

Mientras el trabajo se desarrolla ahora sin prisas ni pausas -el esqueleto de la carrocería del elegante Break de Chasse comienza a tomar forma- Álvez comunica su optimismo. Tiene esperanzas de que el proyecto en el que ahora se embarcó sea, en un futuro inmediato, fuente de trabajo para muchos de los que viven en su pequeño poblado que en marzo del año pasado cumplió 200 años.

Precio de campeón

El carruaje que llevó a los campeones olímpicos de 1928 fue mirado con interés por la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) para incorporarlo al museo del fútbol. "Todavía era Figueredo el presidente de la AUF cuando nos vinieron a hacer el planteo", recuerda Álvez, "no queríamos desprendernos del carruaje y por eso le pusimos un precio alto: U$S 30.000. Por suerte logramos conservarlo".

Escuela para cocheros

El Museo del Carruaje y del Transporte Fernando García, está en camino Carrasco y Santa Mónica. Fue recuperado por la asociación de amigos del museo y la IMM en 2004. Allí será donde funcionará la escuela de cocheros, la parte final del proyecto que además es acompañado por cuatro ONG: El Abrojo, CIFE, Juventud para Cristo, y Vida y Educación. Estas organizaciones son las que, precisamente, comenzaron a buscar a futuros postulantes en los asentamientos cercanos al museo, sobre todo entre aquellos jóvenes que con sus familias se dedican al reciclaje de residuos. La escuela de cocheros requerirá el ciclo de educación primaria completo e instruirá a los futuros conductores en varias materias: Historia de Montevideo, nociones básicas de inglés, nociones de relaciones públicas, de tránsito, y de mantenimiento de los carruajes. También se entrenará a cuidadores de caballos que completarán el equipo de trabajo. Los carruajes, prevé el proyecto, cumplirán un circuito de recorridas en principio entre la Ciudad Vieja y el Centro, aunque se extenderá a otros puntos de la ciudad. El servicio estará dirigido a turistas.

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