GUILLERMO ZAPIOLA
Son amigos desde hace muchos años, se comunican sobre todo por e-mail, y no hacen comentarios sobre un romance que nunca ha salido de la etapa de rumor. Por primera vez, además, George Clooney y Renée Zellweger han actuado juntos.
La semana próxima se estrena Leatherheads en Estados Unidos, tercera película dirigida por Clooney, quien además produce junto a su cómplice Steven Soderbergh, e interpreta el principal papel masculino al lado de Zellwegger.
Se trata de un viejo proyecto de Clooney y Soderbergh, una comedia romántica ubicada sobre el trasfondo histórico de la conversión del fútbol americano del deporte `amateur` que era en los años veinte al multimillonario negocio en que se volvió después. La producción se extendió a lo largo del tiempo, el libreto fue sometido a diversos cambios y revisiones, y finalmente tomó la forma que los espectadores norteamericanos conocerán a partir de la próxima semana.
Ha sido una buena oportunidad para que Zellweger y Clooney enfrenten juntos a prensa y público, y debe reconocerse que lo han hecho con un considerable sentido del humor. Hace algunos meses, Clooney y Zellweger cenaron juntos en un restaurante de Los Angeles, y la revista Page Six inventó que habían reanudado un romance que habrían mantenido durante algunos meses de 2001, antes de que el actor se dedicara a Krista Allen y otra mujeres y a cuidar a un chancho, y de que Zellweger se casara con y divorciara del cantante "country" Kenny Chesney.
Sobre ese último tema, Zellweger habla poco. "Me casé y ya no estoy casada. No todo sale como uno desea y no soy la primera persona que se lleva una desilusión en su vida", se ha limitado ha decir. Han pasado dos años de la boda (que duró cuatro meses) y desde entonces no se le ha conocido ni pareja, ni posible romance. Hoy afirma que no quiere pensar en nada que no sea su trabajo.
Clooney y ella son amigos desde mucho tiempo, pero Zellweger sostiene que su relación se ha vuelto sobre todo cibernética. Cuenta que le envía a Clooney "unos mails larguísimos" en los que comparte desde sus preocupaciones personales hasta sus inquietudes políticas. "A veces le escribo seis páginas", afirma Renée. "Y él me responde. Es una relación maravillosa". Pero no es un romance, insiste.
En un reportaje concedido en el mes de diciembre a la revista W, ambos han sabido empero burlarse con considerable ingenio de los rumores que circulan sobre ellos.
"No queríamos decirlo, pero hemos estado casados veintiocho años", llegó a decir Renée. Y Clooney la corrigió de inmediato: "En realidad fueron veintisiete. El primer año solamente vivimos juntos. Pero fue una pelea continua". Ella le da la razón: "Yo tenía que alimentar a los perros y a los cerdos. Tuve que vacunarme".
Hablando más en serio, Reneé declara que uno de sus desafíos en Leatherheads era "no decepcionar" a su compañero y amigo. "No quería ser yo quien metiera la pata", afirma la actriz en la misma entrevista, donde también dice que la opinión de Clooney ha sido para ella siempre muy importante y que "no quería decepcionarlo".
El actor, productor y director no se manifiesta, por su parte, decepcionado: "En las películas, la mayoría de las veces es el hombre el que tiene respuestas para todo; en esta película, ella es la inteligente. Por eso es una interpretación tan increíble", sostiene. Y ella le da la razón: "No bromea", dice muy seria.
Para Clooney, Leatherheads es un proyecto comparativamente "liviano" con respecto a sus dos trabajos anteriores como director, que lidiaban con los temas de las manipulaciones de la CIA (Confesiones de una mente peligrosa) o de la demagogia política y la libertad de expresión (Buenas noches y buena suerte). El tono es más humorístico y romántico, aunque al fondo corra la historia de los Estados Unidos en el siglo XX, la evolución del deporte, la transformación de un juego en negocio.
ÉXITO. Clooney sabe que se encuentra en la cresta de la ola, y está dispuesto a no desaprovechar la oportunidad. Viene de ser candidato al Oscar por su labor en Michael Clayton, ha utilizado su fama en la pantalla para respaldar su activismo en favor de causas en las que cree (por ejemplo el drama de Darfur), y al mismo tiempo maneja con inteligencia su carrera cinematográfica.
Actualmente, Clooney tiene en postproducción Burn After Reading, una comedia dramática escrita y dirigida por los hermanos Ethan y Joel Coen (los de Sin lugar para los débiles), acerca de dos inescrupulosos empleados de un gimnasio en cuyas manos cae por error un disco conteniendo información secreta de la CIA. A partir de ahí se inician las persecuciones y los sobresaltos del caso. Actúan también Brad Pitt, Tilda Swinton, John Malkovich y Frances McDormand.
Por su parte, Zellweger ha estado igualmente activa. Acaba de terminar Case 39, un asunto de suspenso donde encarna a una trabajadora social que trata de ayudar a una joven que ha sufrido un abundante abuso familiar, y descubre que se está metiendo en aguas mucho más peligrosas aún de lo que pensaba. También tiene en postproducción Appaloosa, un `western` dirigido por Ed Harris (su segundo largo como realizador, luego de Pollock) acerca de dos policías que enfrentan a un ranchero prepotente y cuya vida se complica por la aparición de una joven viuda. El elenco incluye a Viggo Mortensen, Jeremy Irons, Lance Henriksen y el propio Harris. Y un poco más lejos esta Chilled in Miami, una comedia con Nathan Fillion y Rashida Jones.
George en la dirección
Confesiones de una mente peligrosa
Debut de Clooney como director, sobre la "autobiografía no autorizada" de Chuck Barris, un extraño individuo realmente, realizador de juegos televisivos (fue uno de los inventores de los "reality shows") que al mismo tiempo se desempeñara como colaborador de la CIA. El retrato de un personaje que rozaba la insania y la paranoia, estupendamente encarnado por Sam Rockwell. Extraña comedia negra.
Buenas noches y buena suerte
Las inquietudes política ya expresadas por Clooney en su film anterior se ampliaron en esta crónica sobre el periodista televisivo Ed Murrow y su célebre enfrentamiento con el senador Joseph McCarthy. David Strathairn fue candidato al Oscar por el que probablemente sea el papel de su vida, y Clooney se las arregló para que su debate sobre una prensa libre y crítica no se redujera a una historia del pasado.
Gente inquieta también en el terreno de la producción
Una de las pruebas de la inteligencia de George Clooney dentro del mundo del espectáculo es ciertamente su habilidad para conseguir socios y colaboradores. Ha trabajado tres veces con los hermanos Coen (¿Dónde estás hermano?, El amor cuesta caro,, Burn After Reading) y se ha convertido en socio Steven Soderbergh, con quien empezó actuando en el "thriller" Un romance peligroso y luego siguió.
Soderbergh fue también uno de los productores de la elogiada Michael Clayton, y asociado a él Clooney produjo Bienvenidos a Collinwood, una comedia negra en la que George tiene un pequeño papel como actor; el "thriller" Insomnia, con Al Pacino y Robin Williams, y la "remake" de Solaris.
Ambos han estado involucrados igualmente en la producción de Syriana, de Intriga en Berlín (dirigida por Soderbergh) y de Buenas noches y buena suerte (dirigida por Clooney). También han tenido que ver con la franquicia de La gran estafa, que por cierto les ha dado dinero.
Zellweger tiene menos trayectoria en el terreno de la producción, pero se ha desempeñado como productora ejecutiva de Miss Potter (2006), donde también encarnó a la famosa escritora de relatos para niños Beatrix Potter.