María Eugenia Lima
Hace años que el instituto del niño y el adolescente (inau) no recibe recién nacidos que hayan sido abandonados en hospitales del interior para ser dados en adopción. Esto puede ser porque en esa zona del país se adopta por fuera del sistema.
En 2007 fueron adoptados 57 niños a través del Departamento de Legitimación Adoptiva y Adopción del INAU.
De ellos, 14 tenían menos de 1 año de edad, 27 tenían más de 1 año y 16 de ellos eran recién nacidos que llegaron al Instituto desde la maternidad del Hospital Pereira Rossell.
Estos últimos fueron abandonados en ese centro asistencial en 2007 y dados en adopción en forma directa por decisión judicial, sin un análisis psicológico y social de la familia que se encarga de ellos.
Para saltearse esa etapa evaluatoria que hace el INAU, el juez tiene en cuenta que las condiciones familiares impiden que el niño regrese con su familia de origen.
La nueva directora del Departamento de Adopción del INAU, Beatriz Scarone, se pregunta "¿qué pasa con las maternidades del resto del país?" ya que desde hace años no reciben niños para ser adoptados que hayan sido abandonados en hospitales del interior.
Explicó que de esos 16 niños derivados desde el Pereira Rossell alguno es de Canelones por la cercanía con Montevideo, pero no registra casos de otros departamentos. Recuerda que el último fue un niño derivado de Rocha o Maldonado.
Scarone considera que una de las razones por las que no llegan niños de hospitales del interior es que "seguramente la adopción se da fuera del ámbito hospitalario, sin consultar a las autoridades del centro de salud sobre la decisión de no criar al niño".
El Ministerio de Salud entregó en 2006 un protocolo de actuación en caso de desvinculación (abandono institucional) de niños en las maternidades, a todos los directores de los hospitales públicos del país.
Sin embargo, la jerarca entiende que los "resultados de la aplicación de esta normativa de actuación sólo se ve en el Pereira Rossell". La adopción por fuera del sistema, que existe en el interior y en Montevideo, hace que exista un déficit de niños para adoptar en el ámbito legal, es decir a través del INAU.
El Departamento de Adopción del Instituto tiene 310 parejas y hogares monoparentales interesados en adoptar y 156 en la segunda etapa del proceso de adopción que es la del Registro Único de aspirante o lista de espera. Pero en la etapa de tenencia (la adopción ya consumada) sólo hay 57 parejas u hombres o mujeres que adoptaron solas.
Además, la directora entiende que "si todas las adopciones pasaran por acá no tendríamos las mismas demoras que tenemos hoy para reintegrar a los niños a núcleos familiares".
Explicó que hoy "las demoras no son porque los diagnósticos se atrasen o por falta de funcionarios sino que hay una sumatoria de eso, pero también las demoras son porque se integran 57 niños en el año y sólo en 2007 tuvimos 125 nuevas parejas inscriptas. Los tiempos se acortarían si fueran más los niños que pasaran a adopción a través del marco institucional".
El hecho de que la adopción de niños se haga por fuera del INAU también provoca que se entreguen niños a familias que no han sido evaluadas y como consecuencia "no estén dados los derechos para nadie", dijo la directora.
La adopción por fuera del sistema se da por el contacto con un conocido que sabe de una mujer que quiere dar a su niño en adopción, después van a un juez -con el apoyo de un abogado o escribano- para que lo avale. En cambio, en el Departamento de Adopción del INAU se prepara a la familia.
Scarone dijo que los padres adoptivos tienen que tener claro que "la adopción lleva un plus: voy a criar un hijo que otro trajo al mundo ¿lo puedo hacer mío respetando sus antecedentes? No todos pueden".
Los profesionales también ven "si la pareja o la persona sola que quiere adoptar elaboró un duelo por no haber podido concebir", entre otras cosas.
Ha pasado que de esta evaluación surge que los interesados en adoptar no son considerados aptos y el INAU decide sacarlos de la lista o enviarlos a un tratamiento para superar las limitantes que les impiden ser padres adoptivos.
Pero estas personas que fueron rechazadas según una evaluación psicológica y social tienen la opción de adoptar por fuera del sistema.
Esto deriva en situaciones como la que le pasó hace poco al Instituto. "Un juez nos pidió en forma urgente la intervención porque la pareja se equivocó, no quería adoptar ese niño y planteaba `devolverlo`, el bebé fue tratado como un objeto. Bueno esa pareja no pasó por los marcos institucionales", explicó Scarone.
La respuesta a la Justicia se está dando "pero ¿no teníamos que haberlo previsto antes? Ahora tenemos a un niño sufriendo, de una pareja pasa al INAU y tampoco puede ir a su familia de origen porque no lo reciben", reflexionó.
Las cifras
466 es la cantidad de familias que están en espera para adoptar un niño en el Departamento de Adopción del INAU.
57 es la cantidad de niños que fueron dados en adopción durante 2007 a través del Departamento de Adopción del INAU.
Adultos y adolescentes en busca de su identidad
En busca de su identidad personas de 30 años, que fueron adoptadas de niños, se acercan hoy al Departamento de Adopción del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU).
La directora del Departamento de Adopción del Instituto, Beatriz Scarone, dijo que "se acercan personas de 30 años para saber qué pasó hace 30 años y a ver cómo podemos ayudarlos a buscar sus orígenes".
También reciben la consulta de adolescentes "que se encuentran en una etapa especial de busca de los orígenes, donde los apoyamos para ver si lo que quieren saber es eso realmente o les están pasando otras cosas que los mueven".
La directora cuenta que personas adultas de 30 y 40 años les plantean "que recuerdan tal cosa o que les contaron tal otra para ver si los ayudamos a encontrar a sus padres biológicos o familias de consanguinidad".
A algunos les han ocultado la adopción y se enteran de adultos de que sus padres no son los que los concibieron y "esto los ha marcado mucho", explica.
"Hoy en día esos adultos tienen familias y pasan bastante mal con el tema porque empieza a trabajar la identidad, que es lo que se construye con el ser humano. Si tenés en duda tu identidad ¿cómo seguís tu vida con la familia que has formado?", se preguntó.
Por eso es importante el trabajo con los padres adoptivos ya que "preguntarse acerca de los orígenes no es un cuestionamiento a ellos es una necesidad de saber para formarse, para sentirse íntegro", explicó Scarone.