RENZO ROSSELLO
-¿Usted fue el primero en tomar contacto con la escena del crimen?
-Yo recibo la comunicación de la Jefatura, estableciendo mi concurrencia al lugar. En principio no se tenía el tenor de la gravedad del hecho, a la que después nos enfrentamos. Salimos con todo el equipo de acá de Rosario, con la Técnica, forense, la jueza de Paz de Nueva Helvecia.
-¿Se pensó en un primer momento que la muerte de la señora, el primer cuerpo que encuentran, era natural?
-Sí, la comunicación que llega en primera instancia databa que podía ser una muerte natural. Evidentemente que cuando llegamos al lugar eso cambió totalmente, porque ya vimos que era un hecho de sangre violento. A la primera que encontramos fue a la señora. Por lo general, cuando uno llega a un lugar normalmente toma las precauciones, fundamentalmente con Policía Técnica, de ir observando todo el lugar, desde el punto de vista más lejano al lugar, en este caso fue desde el portón para ir relevando todos los indicios hacia adentro.
-¿Es ahí que empiezan a examinar el resto de las dependencias de la casa?
-Una vez que se constata el fallecimiento y las características del hecho de sangre, se hace un análisis primario de esa habitación y una vez realizado se va pasando de habitación en habitación. Hasta el momento en que encontramos el segundo cuerpo y ahí cambian las características del hecho inicial, porque ya vimos que no era solamente la persona que habíamos encontrado en primera instancia sino que podíamos estar ante un hecho mucho mayor de lo que estábamos pensando. Ahí se da la orden de no tocar nada, de preservar la regla de oro, y establecer en forma panorámica desde cada una de las habitaciones a la entrada. De esta manera indicábamos cómo encontrábamos a las víctimas y preservábamos la escena. Al hacer eso es que encontramos los cuatro cuerpos.
-¿En un plano personal, usted qué impresión se lleva cuando se encuentra todo ese cuadro?
-Evidentemente que era una escena muy macabra, era muy impresionante lo que se veía. Nos dejó un poco perplejos porque no podíamos creer lo que estábamos viendo, tanto con la técnica, la jueza, la forense mismo.
-Una vez superado el primer momento de perplejidad que les causó el hecho, ¿para dónde apuntan la investigación?
-Lo primero que tratamos de hacer es reconstruir la forma de vida de esa familia. Porque teníamos que conocer los motivos por los cuales podían haber sido ultimados, inclusive ver en qué horarios podía haber sido el hecho. Entonces, con una comunicación de la Técnica sobre lo que había encontrado, en contacto con los distintos integrantes de la familia, reconstruimos la forma de vida de ellos, los horarios, las rutinas que tenían. Y bueno, evidentemente que vimos que alguien que conocía esas rutinas por lo menos tenía que haber informado a alguien, e inclusive acerca de la existencia del dinero que podía llegar a haber. Vimos que el móvil había sido el hurto, desde el primer momento y observamos que alguien cercano había tenido que dar la información acerca de la existencia de ese dinero. Hubo que trabajar con mucha sutileza, con mucha psicología con esta gente porque no era fácil preguntar sobre esas cosas.
-¿Ustedes insistieron mucho en las averiguaciones en torno a la familia, pensaban ya que algún miembro había sido una parte más activa del crimen?
-Nosotros insistimos mucho porque teníamos que conocer todos los movimientos de esa casa. Y como tuvimos claro desde un primer momento que el móvil había sido el hurto y por todas esas características, hubo que reconstruir una cantidad de detalles. Había familiares que se habían ido recientemente de ese lugar y que nos ayudaron mucho porque sabían hasta hace unos pocos días la rutina que se llevaba en ese lugar. Y algún trabajador que había estado haciendo tareas en ese establecimiento y pudo ayudar en todo eso. No tuvimos, y que esto quede muy claro, la sospecha de que algún integrante de la familia directa fuera el autor de esto porque era muy horrendo todo. Pero sí que de alguna forma, de adentro de la familia, había salido información hacia fuera que permitiera que alguna otra persona pudiera saber. Reconstruyendo todos esos pasos, por cercanías había un par de lugares que, uno era Cardona, otro era Nueva Helvecia, donde podía ser que la información se hubiera desperdigado un poco y centramos la investigación en esas dos ciudades y se fueron reuniendo ciertos datos, ciertas informaciones.
-¿Cómo llegan a poner el zoom sobre Pablo Borrás?
-Teníamos unas líneas de investigación bastante buenas, evidentemente que por seguridad no voy a dar nombres de dónde pueden haber surgido ciertas informaciones, porque fue algo muy reservado. Pero obtenemos cierta información del entorno familiar de Borrás que nos indicaban la existencia de algunos elementos que no eran comunes en el diario vivir de Borrás mismo.
-¿Hacían referencia al gasto de dinero del botín?
-Claro, no tenían que ver con el gasto, pero sí con algún movimiento que podía llegar a hacer de dinero. Entonces, si bien no fue concretado ese movimiento, hubo ciertas averiguaciones que fue haciendo el mismo Borrás y que me llegaron a oídos y se fueron comprobando y cotejando. Esa misma tarde yo tengo una reunión con la jueza letrada y entre las dos o tres líneas de acción que habíamos manejado, le informo la de Borrás. Se concreta en la tardecita de ese día la conformación de un equipo con agentes de la Brigada de Narcóticos, gente de Investigaciones, porque teníamos previsto el operativo a realizar al día siguiente, y había que ser muy rápido, muy cauto en la información, muy preciso. El martes se precipitó todo.
Perfil
Nombre: Daniel Sena
Cargo: Comisario
Edad: 44 años
Otros datos: Jefe de la Oficina de Investigaciones Especiales de Colonia
Investigador especial
El 7 de marzo, cuando se descubrió el cuádruple crimen, el comisario Sena cumplía 24 años en la Policía Nacional. Además de comandar la Comisaría 2da. de Rosario, encabeza una unidad de investigaciones de delitos complejos. Esa unidad fue la que dio captura a los asesinos seriales que asolaron Colonia entre 2003 y 2004, los recordados hermanos Beltrán Castro. Pero también investiga delitos de copamientos, casos de pornografía infantil, hechos de sangre complejos. Dirigió el equipo de esta investigación.
El asesino "dijo todo tal cual sucedió"
Durante el interrogatorio, Pablo Borrás presentó una amplia confesión. "Borrás fue muy categórico y muy claro en sus precisiones -comentó el comisario Sena-. Desde un primer momento cuando se lo interroga, luego de una dubitación que tiene, cuando se largó a hablar dijo las cosas tal cual sucedieron. O sea que se hizo responsable e involucró al resto de las personas, pero hubo otros que también hablaron muy claro y la verdad que se pudo llegar a un esclarecimiento completo por los interrogatorios".
El asesino múltiple no se mostró alterado al dar pormenores del crimen. "Estaba sumamente tranquilo, ninguno de los involucrados opuso resistencia, tanto en la detención, como en los traslados o los interrogatorios, fueron sumamente normales. Borrás habló con una frialdad que, sinceramente, era bastante difícil de entender en esos momentos por nosotros".
Antes del caso, Pablo Borrás no era tenido por un individuo peligroso por la Policía. "En años anteriores había tenido un procesamiento por un delito menor. No era una persona de las que fuera a complicarse en delitos violentos", explicó Sena.
En términos generales, el jefe de la Oficina de Investigaciones Especiales de Colonia no registra este como su caso más complejo. En esa categoría ubica la serie de crímenes cometidos por los hermanos Beltrán Castro entre los años 2003 y 2004, un caso que le llevó un año de complejas investigaciones. Pero al referirse al crimen múltiple de Puntas del Rosario señala que "éste fue el más horrendo".