Una masacre desatada por el resentimiento y la ambición

| Cuádruple homicidio. Fueron en dos motos y tiraron el cuchillo al campo

2008-03-12 00:00:00 300x300

NUEVA HELVECIA RENZO ROSSELLO

Un sobrino nieto de Alicia Schwyn de Borrás planeó y ejecutó junto a tres amigos el crimen múltiple de Puntas del Rosario. El objetivo: hacerse con los U$S 20.000 de su familiar. Los cuatro y un quinto involucrado declaran ante la Justicia.

A las 13.20 de ayer la Policía hizo un operativo relámpago y detuvo a los primeros dos de los cinco involucrados.

El trabajo del equipo de investigadores había rendido frutos luego de 72 horas de ansioso trabajo sin descanso.

El reguero de dinero que los criminales dejaron tras de sí fue la clave: un botín de U$S 4.000 por cabeza que los delincuentes no pudieron esperar para comenzar a gastar a manos llenas: una computadora, un equipo de Play Station 3, una guitarra eléctrica y una noche de placer en al menos dos prostíbulos de Montevideo.

Todos los involucrados vivían hasta ayer en Nueva Helvecia. Entre ellos el sobrino nieto de Alicia Schwyn, a quien todos conocen por el sobrenombre del "Mellado Borrás", que fue quien tramó y ejecutó el homicidio cuádruple.

Se trata de un enfermero de 31 años, sin ocupación estable y habitual consumidor de drogas, según manejan sus vecinos más allegados. Hasta hace 10 días planeaba instalar un pub en Nueva Helvecia, negocio que nunca pudo concretar.

Tal como se pensaba desde el inicio de la investigación, la realización de un remate ganadero en las cercanías de la estancia "La Teoría" proporcionó a los delincuentes la oportunidad de entrar y salir del campo de los Borrás sin ser advertidos. Y también, tal como especularon los investigadores desde el principio, los más allegados a las víctimas tenían la clave de una masacre que heló la sangre de los colonienses.

Entre los otros cuatro involucrados en el crimen, según informaron las autoridades, hay dos hombres de 20 y 23 años con antecedentes por delitos de hurto y tentativa de hurto.

De los otros dos, uno es un empleado de un frigorífico y otro es un obrero de la construcción.

Tres de ellos participaron directamente del copamiento. El restante proporcionó el revólver que utilizaron para amenazar y reducir a las víctimas.

"Reunimos muchos elementos como para que la jueza pueda tomar una decisión", sostuvo el jefe de Policía de Colonia, Ruben Darío Peraza.

El arma homicida, un cuchillo de unos 30 centímetros de hoja, aún no fue encontrada.

La Policía empleará detectores de metal para rastrearla en los campos donde los criminales dijeron haberla arrojado.

EL ASESINATO. El miércoles pasado, cerca de las tres de la tarde, dos motos atravesaron la portera de la estancia "La Teoría". Llovía de a ratos y el casco estaba silencioso.

Alicia Schwyn (72) miraba la televisión. Alicia Borrás (32) y su compañero Carlos Daniel Bentancourt (42) descansaban.

Otro tanto hacía el casero, don Higinio Mesa (74) en la pequeña vivienda junto a la construcción principal.

Los cuatro ocupantes de las motos entraron, probablemente a pie, en el casco.

Mientras uno de ellos permanecía en el exterior vigilando, los otros tres redujeron uno a uno a los habitantes de la casa. Y entonces comenzó el infierno, sobre todo para Alicia Schwyn y su hija.

El objetivo de los maleantes era apoderarse del dinero. La "fortuna" de don Gabriel Borrás era casi una leyenda en la zona, aunque en realidad la familia apenas subsistía de la producción del tambo, adonde Alicia Borrás y su pareja producían quesos artesanales que vendían en Colonia Suiza.

Alicia Borrás fue quien sufrió, posiblemente, las mayores presiones en la desesperada búsqueda del dinero, dado que fue atormentada y finalmente asesinada en la habitación adonde estaba la caja fuerte.

De allí extrajeron una cantidad que satisfizo a los delincuentes: U$S 20.000. El "Mellado" se quedó con algo más de dinero por ser el ideólogo y ejecutor del plan.

Se estima que los homicidas no permanecieron en la estancia mucho más de una hora y media, tal vez dos.

Al cabo de ese plazo se retiraron, utilizando un camino distinto al que habían tomado para llegar su-brepticiamente al lugar.

La mayoría de los pobladores de Puntas del Rosario todavía estaba en el establecimiento sobre la ruta 53 donde se desarrollaba la subasta. Nadie los vio llegar ni partir. Para los delincuentes el plan había funcionado a la perfección.

LA INVESTIGACIÓN. "Estuvimos seguros hoy a la una y veinte de la tarde cuando tuvimos la certeza y llamamos a la señora jueza y le dijimos: acá está pasando algo", dijo ayer el inspector mayor Ruben Peraza.

Para entonces el trabajo del comisario Daniel Sena, de la comisaría de Rosario, con el apoyo de la seccional de Nueva Helvecia y los oficiales de la Dirección de Investigaciones había reunido suficientes indicios.

El dato de varias transacciones de fuertes sumas en dólares, tanto en Colonia como en algunos puntos de Montevideo, puso en alerta a los policías.

Mientras los investigadores interrogaban a los distintos miembros de la familia Borrás, el perfil de uno de los integrantes surgía con más claridad.

Cuando comenzaron a revisar las amistades que tenía el joven enfermero y detectaron un viaje a Montevideo de éstos, apenas 24 horas después del hecho, la señal de alerta se incrementó.

Un conjunto de datos que aún no han sido revelados por las autoridades pusieron, finalmente, en camino a los investigadores. No menos de cinco allanamientos fueron practicados por la Policía entre las 13.20 y las 18 horas de ayer, según informó el propio jefe policial.

Para entonces ya había cinco detenidos y numerosos efectos requisados, además de los enumerados dos plantas de marihuana de unos 15 centímetros de altura. En total, y hasta la noche de ayer, se había recuperado menos de la mitad de los U$S 20.000 que los ladrones extrajeron de la caja fuerte: sólo U$S 9.402.

De todas formas, la Policía estima que en las diligencias que aún restan por hacer es posible recuperar algo más del dinero robado y que no haya sido gastado por los delincuentes.

En cambio, una pieza clave del caso aún no ha aparecido. Se trata del cuchillo que el ejecutor material del crimen múltiple utilizó. Según declaró él mismo durante los primeros interrogatorios, lo arrojó al campo desde una de las motos en marcha mientras escapaban de la escena del crimen.

CLAMOR. A media tarde la plaza frente a la comisaría 5ta. de Nueva Helvecia rebozaba de personas. Nadie había querido quedarse en casa apenas se conoció la noticia. "Los agarraron, los agarraron", era el comentario que iba de boca en boca.

Toda la reserva impuesta por las autoridades caía abruptamente. En pocos minutos casi todos sabían que el "Mellado" Borrás estaba preso por el horrendo crimen que había llenado de temor a los pobladores. La necesidad de saberlo era perentoria. La pesadilla de una banda de delincuentes que había demostrado una crueldad inusitada comenzaba a esfumarse en la soleada tarde.

Un joven de 22 años de Nueva Helvecia dijo que conocía a dos de los acusados: "Eran bastante conflictivos. De noche siempre estaban drogados y armaban lío en los bailes. De día siempre los veía pasar, tranquilos, en su propio mundo. Eran violentos, pero nunca imaginé que fueran a hacer una cosa así". Según explicó, no los identificaba como parte de un grupo de personas que estuvieran siempre juntos, ya que de hecho, tienen edades diferentes. El subsecretario del Ministerio del Interior, Ricardo Bernal, había llegado para felicitar personalmente al jefe de Policía y al equipo de oficiales que había cerrado exitosamente la etapa policial del caso.

Una salva de aplausos lo despidió. "Gracias por no olvidarse de nosotros", alcanzó a gritar alguien del público antes de que el coche oficial partiera de Nueva Helvecia. De algún modo, en estos pagos Bernal sigue siendo el jefe de Policía, un cargo que ejerció hasta ocupar, primero la Jefatura de Montevideo y luego su puesto actual de número dos en el Ministerio del Interior.

Anoche en Nueva Helvecia, Rosario y, sobre todo, en Puntas del Rosario, llegaba el alivio. Aunque por ahora nada puede apagar el espanto de un acto criminal con escasos precedentes en el país.

EL HIJO

Borrás: "Fue un desequilibrado, no puede ser de otra manera"

Esperamos con dolor" dijo Norberto Borrás, hijo de la asesinada Alicia Schwyn y hermano de Alicia Borrás. Él fue quien descubrió a su familia muerta, pero aun así y después de que los culpables confesaron, sólo afirmó "estar con todo el peso de la ley porque otra cosa no se puede hacer". El hecho de que fuera gente conocida de la zona y familiar le causó "más indignación, más dolor, porque una familia como nosotros de tantos años en la zona". Sobre el posible móvil de los asesinatos, Borrás dijo que fue "un desequilibrado, no puede ser de otra manera".

EL HERMANO

Schwyn: "Nunca hubiéramos creído que iba a terminar así"

Nosotros pensábamos sí, que había alguien de la familia metido en esto, enseguida desconfiamos", dijo Ruben Schwyn (63), hermano de Alicia Schwyn de Borrás. Schwyn dice que no conocía al sobrino nieto de su hermana, ni a los amigos de éste que participaron del crimen. "Nunca hubiéramos creído que esto iba a terminar así", dijo ayer a El País, meneando la cabeza. El inspector Rubén Darío Peraza le explicó personalmente que, a su juicio, el caso estaba aclarado. Schwyn se mostró profundamente agradecido con las autoridades policiales.

Cronología de un crimen salvaje

El miércoles 5 de marzo, a eso de las 3 de la tarde, cuatro sujetos en dos motos atravesaron la portera del establecimiento la Teoría en Puntas del Rosario, Colonia. La mayoría de los pobladores de la zona estaba en un remate ganadero en Paraje Zunín, a 5 kilómetros.

En el casco de la estancia, dedicada a la producción de quesos artesanales, se encontraba Alicia Schwyn, mirando la televisión en la cocina. Su hija Alicia Borrás y la pareja de ella, Carlos Bentancourt descansaban en un dormitorio. El peón Higinio Mesa descansaba en una casa adyacente.

Todos fueron reducidos y los asaltantes intentaron con apremios físicos que se les franqueara la combinación de una caja fuerte. Madre e hija fueron las que más sufrieron. Luego de sufrir golpes y varios cortes en el cuello, Alicia Schwyn -atada a una silla- fue asesinada de cuatro puñaladas en el corazón. Su hija fue apuñalada por la espalda en la habitación donde estaba la caja fuerte. Bentancourt fue apuñalado dos veces en el mismo lugar, de acuerdo al informe forense. Mesa, atado de pies y manos, tenía una cuchillada en el pecho, a la altura del corazón.

Unas 36 horas después, el viernes de noche, Norberto Borrás fue hasta la estancia y descubrió a su madre muerta. Horrorizado, fue junto a su esposa a la comisaría 17 y a las 22.30 denunció la situación. Cuando los policías fueron a "La Teoría" hallaron el salvaje cuadro: cuatro cuerpos en cuatro habitaciones distintas.

El sábado 8 la Policía Técnica trabaja 7 horas en la estancia. El miedo y la inquietud se extienden por la zona que reclama a gritos que el crimen sea aclarado rápidamente. Incluso gremiales del agro expresan su preocupación.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar