Colonia Renzo Rossello
Puntas de Rosario ya no es igual. El temor, las dudas, el más llano de los espantos agitan el apartado paraje rural. En tanto, la Policía reúne datos e indaga el entorno más cercano de la familia Borrás Schwyn.
"Ahora estamos todos nerviosos, bien nos pudo pasar a nosotros, o al vecino de más allá", dice don Víctor Bentancourt. Junto con los Borrás y los Schwyn pertenece a las familias más antiguas de esta parte de Colonia, un troncal con más de 100 años en la zona.
Los Müller son otros de los vecinos más cercanos a la familia Borrás-Schwyn. "Estamos impactados por la noticia, no lo podemos creer", dice el jefe de familia. Recién el sábado se enteraron de lo que había ocurrido en la estancia "La Teoría", campos que indefectiblemente los lugareños identifican como "lo de Don Borrás".
La portera que lleva al viejo casco de "La Teoría" permanece cerrada. Pero las luces externas de la casa principal continúan encendidas a pleno día. Las vacas pastan en el primer potrero y los perros saludan sin culpas a los visitantes. Es el único vestigio de vida en el sitio donde hace cuatro días ocurrió una verdadera masacre.
La antigua construcción del casco principal que alberga las habitaciones principales tiene todas las puertas cerradas. Todas, salvo una, marcada con la letra "D". En esa habitación que ahora luce revuelta, donde el desorden revela la perentoriedad del atacante, se debilitan apenas las manchas de sangre sobre el piso de madera.
Cuatro de estas habitaciones en las que reina ahora el silencio más absoluto fueron convertidas en mazmorras de castigo para Alicia Schwyn (71), Alicia Borrás (30), Daniel Bentancourt (32) y el peón del establecimiento, Mesa.
Y todo por un botín de U$S 12.000, aunque la Policía no descarta que pudiera haber más dinero o valores en la caja fuerte de la estancia.
Un escalón más abajo de la atrocidad que nadie logra concebir. Un crimen múltiple que llena de preguntas y nuevos temores a gente de campo que se acostumbran más a los desmanes de la naturaleza, que a los de sus semejantes.
NADIE OYÓ NADA. El miércoles fue un día lluvioso de a ratos, brumoso la mayor parte del tiempo. Pero ese día la mayoría de los propietarios de campos estaba concentrada en un predio sobre la ruta 53, a escasos cuatro kilómetros de "La Teoría". Un remate que, como suele ocurrir campo adentro, es el evento de mayor importancia de la zona.
"Estuvimos casi todo el día ahí, hubo mucho movimiento, viene gente de muchos lados", apunta Víctor Bentancourt, que participaba activamente del remate.
Bentancourt cree que ni aún en su casa hubiera escuchado algo. "Si hubiera sonado un tiro no lo oíamos tampoco, estamos a tres kilómetros de lo de Borrás y debemos ser uno de los más cercanos", explica.
Pero tanto Bentancourt como Müller reconocen que sí habrían visto si pasaba algún vehículo por los caminos por los que suelen salir a la ruta 53, la vía más cercana. El remate entonces pudo haber sido el momento esperado por los delincuentes para entrar y salir por los sinuosos caminos de tierra, que ese día estaban particularmente dificultosos para el tránsito debido a las lluvias persistentes.
"Acá nos conocemos todos, a veces sabemos quién es que está pasando por el ruido del motor", dice Bentancourt.
Pero además cualquier presencia extraña suele ser rápidamente detectada durante el día. "Ahora hay alguna gente nueva en esta zona, pero en lo de Borrás no habían visitas, no era una casa donde entrara y saliera gente muy seguido, salvo el hijo que venía los viernes", apunta.
De hecho, la primera vez que los vecinos advirtieron que algo extraño estaba ocurriendo fue el viernes por la noche cuando vieron las luces de las camionetas policiales en la entrada del campo. El sábado por la mañana comenzaron a sonar los teléfonos y la noticia corrió como un reguero por Puntas del Rosario y más allá.
TEMORES. "Nosotros queremos que esto se aclare, bien nos pudo pasar a uno de nosotros, fíjese dónde vivimos, lejos de todo, acá si pasa algo nadie se va a enterar", señala ahora con preocupación Bentancourt.
Todos los vecinos del paraje que fueron consultados coincidieron en que no son frecuentes los patrullajes policiales. Reconocen, en cambio, que en caso de robo de ganado las autoridades policiales suelen responder con presteza.
Los robos no son frecuentes y entre los episodios de violencia que recuerdan los lugareños está el caso de un vecino ya entrado en años que vivía solo y cuyo cuerpo fue hallado en el fondo de un pozo. Eso ocurrió hace unos cuatro años atrás y nunca se aclaró, "aunque los vecinos nos movimos, a lo que este hombre no tenía familia, nos preocupamos más nosotros por el caso, pero nunca supimos quién lo mató", recuerda el veterano hacendado.
Ahora los vecinos temen que ocurra algo similar con el múltiple asesinato. La paz de este apartado punto del mapa se quebró y la grieta tomará bastante tiempo en desaparecer.
Hasta el momento la Policía no tiene sospechosos en la mira. Los investigadores reconocen que tienen mucho trabajo por delante antes de ajustar el perfil de los autores del cuádruple crimen. Los pobladores contienen la respiración.
Las cifras
12.000 dólares es la cantidad de dinero que se estima robaron los delincuentes, aunque aún se revisan las cuentas de la familia.
3 días pasaron antes de que se descubriera el crimen múltiple. El hijo de la dueña del campo fue quien alertó a la Policía.
El entorno familiar y de amigos es indagado
El grueso de la investigación policial recae en este momento en la Comisaría 2a. de Rosario. Su titular, el comisario Daniel Sena, ha concentrado sus averiguaciones en el entorno familiar y de amigos de la familia Borrás Schwyn.
"Lo único que puedo informar en este momento es que indagados tenemos muchos, sospechosos de momento ninguno", se limitó a comentar el comisario Sena al ser consultado sobre el avance en el caso.
En cambio, las estimaciones en torno al dinero robado por los homicidas rondan en los U$S 12.000. De todas formas, fuentes de la investigación señalaron que se está realizando un estudio contable de los valores contenidos en la caja fuerte de la estancia "La Teoría". En rigor, las autoridades no saben si allí se guardaba más dinero, o valores que pudieran haber interesado a los delincuentes.
Algunas claves del crimen
El cuádruple homicidio se cometió, muy probablemente, en la tarde del miércoles 5 de marzo. Ese día había un remate ganadero en la zona, que concentró la atención del grueso de los habitantes. El acceso a la estancia "La Teoría" es practicable a través de un sinuoso camino de tierra, al que se accede desde la ruta 53 que enlaza con Nueva Helvecia, la ciudad más cercana. El día del crimen fue lluvioso, lo cual dificultaba más el tránsito y exigía un firme conocimiento de los alrededores. De todas formas, se estima que los delincuentes se desplazaban en un vehículo propio, lo cual les permitió llegar y salir con ciertas ventajas. Los autores del crimen sólo se llevaron el contenido de la caja fuerte, por lo pronto una cifra estimada en U$S 12.000, y despreciaron otro tipo de bienes como electrodomésticos o un automóvil Toyota que permanecía guardado en un galpón. La saña con que los maleantes atacaron a las víctimas, sometiéndolas a tormentos antes de darles muerte, puede ligarse a su propósito de encontrar una mayor cantidad de dinero.