El duelo entre dos viejos conocidos

| Elecciones 2008. A la inversa de cuatro años atrás, el PSOE se presenta como continuista y el PP como el abanderado de una España mejor. Los candidatos chocaron a lo largo de toda la legislatura. Empleo, inmigración y terrorismo fueron los ejes del debate. Si gana, Rajoy hará énfasis en la economía; Zapatero en políticas sociales. Descartan regularizaciones masivas.

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MADRID | AGENCIAS Y SERVICIOS

Hace cuatro años, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy se enfrentaron por primera vez. El último, prometía continuar ocho años de gobierno del Partido Popular (PP). El primero decía que con el PSOE se lograba "una España mejor".

Hoy, uno en el gobierno, el otro como líder de la oposición, han protagonizado los cuatro años de mayor enfrentamiento político que se recuerde en la España post-Franco. El terrorismo en la peor versión que conoció el país, el "11-M", fue clave para que Zapatero ganara en el año 2004. Hoy el tema del terrorismo los vuelve a enfrentar. Y la economía y la inmigración.

La diferencia es que ahora Zapatero, candidato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) es quien habla de continuidad y Rajoy de una "nueva España", como armas para las elecciones legislativas de hoy.

La continuidad para Zapatero es mantener sus políticas sociales y defender el crecimiento económico. Y avanzar en esa senda.

Para la próxima legislatura, el actual presidente de gobierno promete dos millones de empleos nuevos, devolver 400 euros de los impuestos recaudados, elevar pensiones de jubilación, ampliar a cuatro semanas el permiso por paternidad, facilitar el pago de las hipotecas a familias necesitadas, e implantar la figura de un educador infantil en las empresas.

Mientras, su rival, promete aumentar la seguridad ciudadana y mejorar el empleo y su calidad con la creación de 2,2 millones de puestos de trabajo (200.000 más que los prometidos por los socialistas), la mayor parte para las mujeres.

Rajoy también promete una reforma tributaria con una importante rebaja de los impuestos, y reencaminar la educación, en este caso para afrontar "el fracaso escolar, el abandono prematuro de las aulas, el bajo nivel de conocimiento de inglés y la pérdida de autoridad del profesorado", problemas que el PP cree que se produjeron durante el gobierno socialista.

Como mayor argumento económico sostiene el aumento del costo de la vida: el índice de inflación anual llegó al 4,4%, la más alta en 20 años, y en dos meses, productos como la nafta y los lácteos, subieron un 20%.

La robusta economía española, que se remonta al gobierno de José María Aznar (PP, 1996-2004) parece haberse frenado en el último año de gobierno socialista. Empero, Zapatero se congratula de los tres años consecutivos de superávit fiscal (incluido el 2007) y de la consolidación de España en la lista de las 10 economías más fuertes del mundo.

La inmigración fue uno de los temas que marcó la agenda en la campaña. Sobre todo para el PP. El candidato Mariano Rajoy endureció su discurso al respecto, criticó la regularización de casi 700.000 inmigrantes en 2005 (entre ellos 12.000 uruguayos) y que los mismos hayan provocado un "efecto llamada". Advirtió que ahora miles de extranjeros están golpeando las puertas de España y que la situación puede convertirse "en una pesadilla". Este partido hoy sitúa en 1,2 millones, los ilegales en suelo español.

Zapatero sostiene que los ilegales están hoy "en torno a los 250 mil". Y, "en la medida que se pueda", piensan repatriar a todos, sostuvo en una reciente entrevista a El País de Madrid. Recordó que en estos años se incrementó las expulsiones en casi un 50%, con 330.000 devoluciones de ilegales. Pocas veces como en estos años, los uruguayos tuvieron tantas noticias de compatriotas detenidos y devueltos en los aeropuertos españoles

El PP y el PSOE coinciden en aumentar el orden del flujo migratorio y el control en las fronteras. Los permisos de residencia, en ambos casos, se harían por los canales habituales: contratación en origen, el más común, arraigo social y reagrupación familiar.

El PP tiene un matiz más duro sobre este último punto, pero además va más allá y propone implementar un "contrato de integración": una fórmula restrictiva de regularización por la cual los extranjeros se comprometen a cumplir las leyes, aprender la lengua y respetar las costumbres españolas. El PSOE tildó esta iniciativa de ridícula y xenófoba.

"No cabemos (en España), hay que poner cierto orden y un cierto control. Este país da para lo que da. Por la vía de la reagrupación familiar, se viene mucha gente mayor, que no trabaja y sí consume servicios públicos", señaló Rajoy a El País de Madrid.

Gane quien gane, ya no cabe esperar más regulaciones masivas. El PP, incluso, las quiere prohibir por ley.

La inmigración, según el oficial Centro de Investigaciones Sociales (CIS), es uno de los temas más acuciantes para los españoles, alternando los primeros puestos en las preocupaciones con el terrorismo, desocupación y el acceso a la vivienda.

EL FACTOR ETA. La legislatura que ahora termina fue la menos trágica de la democracia en relación con la actividad terrorista. ETA, que llevaba un año sin matar cuando Zapatero accedió al poder, siguió dos años más sin víctimas a sus espaldas hasta declarar una tregua. Nueve meses después de abandonar los atentados, los terroristas mataron de nuevo (30 de diciembre de 2006, a dos ecuatorianos en Barajas), rompiendo sin previo aviso la tregua iniciada en marzo de ese año, tras unas negociaciones que se frustraron cuando el gobierno no accedió a las reivindicaciones de independencia y de anexión de Navarra a Euskadi (País Vasco) que la banda puso sobre la mesa.

Los servicios de Seguridad del Estado señalaron que nunca ETA estuvo tan débil como hasta ahora y que ésta fue la legislatura con menor número de víctimas fatales a manos de actividades terroristas. Nunca hubo tantos miembros de la banda vasca en las cárceles (más de 500) ni tanta disidencia interna. Sin embargo, el debate sobre la política antiterrorista del gobierno llegó a extremos del insulto personal entre ambos líderes. Rajoy acusó a Zapatero de "haber mentido mucho a los españoles" durante el frustrado proceso de negociación con la banda terrorista.

"Lo único que espero es el fin de ETA. Nada más. El fin de la violencia. Radical, total, indubidativo, incondicionado". Así resume hoy Zapatero su postura. No se arrepiente de haber intentado el proceso de paz: "ETA es más débil", asegura, repitiendo lo que sostienen sus fuerzas de seguridad.

Para Rajoy, lo de ETA fue "el mayor fracaso de esta legislatura". Para él, la situación es clara: "ETA no piensa dejar de matar hasta conseguir la autodeterminación y la territorialidad" del País Vasco. Apelando al fracasado proceso de paz y a la ironía, aseguró: "Por lo visto, el señor Zapatero no lo sabía, y al final, parece que se dio cuenta"-

El terrorismo, la inmigración y la economía fueron los grandes ejes de la campaña pero no los únicos. Este gobierno del PSOE impulsó una serie de leyes sociales -el matrimonio homosexual, el divorcio exprés, el "cheque bebé", la ley de "Memoria Histórica" que condenaba la dictadura de Franco, entre otras- que tuvieron la enconada resistencia de la oposición, secundada en muchos casos por la influyente Iglesia Católica española. Estos cuatro años también vivieron un rebrote de los intentos autonómicos de varias regiones, como el País Vasco o Cataluña, que el PP dijo que se debieron a la "debilidad" del gobierno central.

El permanente enfrentamiento entre socialistas y populares ha contribuido a que estos cuatro años sean considerados como "la legislatura de la crispación". Si las encuestas no fallan sus predicciones, gane quien gane no tendrá una mayoría absoluta. Entonces, también se espera una continuidad del encono. Zapatero dijo que quiere gobernar solo con el apoyo de su partido; Rajoy tampoco está interesado en un gobierno de coalición.

En 2004, Zapatero venció por un 5% de diferencia; las últimas encuestas vaticinan un resultado similar.

Quién es quién

José Luis Rodríguez Zapatero | Socialista, presidente del Gobierno

Un hombre con poco carisma cuando llegó al gobierno ha ido forjando el "talante" del que presumía entonces presentándose como alguien moderno y tolerante, aunque también ha aprendido a ser firme con su rival conservador.

En 2004 llegó a la presidencia del gobierno después de ocho años de líder de la oposición frente a José María Aznar.

Nació en Valladolid y tiene 47 años. Es abogado, se afilió al PSOE a los 18 años y a los 26 ingresó en la Cámara de Diputados.

Asumió la dirección socialista en 2000, a los 40 años, tras el largo período de Felipe González.

Es aficionado a la pesca, admirador de Jorge Luis Borges y simpatizante del Barcelona.

Está casado con Sonsoles Espinosa, integrante de un grupo coral, con quien tiene dos hijas, una de 13 y otra de 11 años, las que cuida celosamente de los medios.

Mariano Rajoy | Líder del Partido Popular (conservador)

Aunque tiene fama de irresoluto, este gallego tímido de 52 años, hijo de un juez y el mayor de cuatro hermanos, se ha ido endureciendo en estos últimos años -según su entorno-, en su lucha diaria de oposición a los socialistas.

Sin embargo, dice ser "esencialmente moderado" y se define como "un señor normal".

Se licenció como abogado a los 23 años, pero desde los 22 ya militaba en política, en aquel entonces la Alianza Popular (antecesora del PP). A los 26 años llegó a la Cámara Baja.

Desempeñó cargos ministeriales durante el gobierno de José María Aznar.

Admite que lee poco y que prefiere los diarios deportivos a los periódicos y la literatura. Es simpatizante del Real Madrid.

Abandonó la soltería tarde de la mano de Elvira Fernández, 10 años más joven que él, con la que tuvo dos hijos de 9 y 3 años.

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