Vaimaca Perú descansa íntegro en el Panteón Nacional

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Vaimaca Perú descansa en una hurna del Panteón Nacional
El País

Dos muelas y dos talones de Vaimaca Perú se colocaron hoy en la urna en la que yace el resto de su esqueleto. En ese acto, algunos ven cómo se cierra una fuente de conocimiento, otros cómo se abre una vía para reparar un error histórico.

Hay quienes confían en que la restitución de las piezas permitirá al muerto "descansar en paz". "Tras 169 años a disposición de la ciencia, creo que ya es suficiente", dijo Enrique Auyanet, presidente de la Asociación de Descendientes de la Nación Charrúa (Adench).

Para que el acto quede documentado, asistió junto con el técnico forense Horacio Solla y una escribana pública, para que constaten el estado de los huesos que se devuelven.

Volver. Felipe Michelini, subsecretario del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), fue como legislador uno de los que impulsó tanto la ley de 2000, que declaraba de interés la repatriación de los restos de los indios charrúas, como la que en 2004 prohíbe "la realización de experimentos y estudios científicos en los restos humanos del Cacique Vaimaca Perú".

En la primera ley la intención fue realizar una "reparación histórica", hacia una comunidad que ha sido "fuertemente discriminada", afirmó Michelini. Su intención se complementaba con la de Adench, que desde 1990 abogaba por la repatriación de los restos de Vaimaca Perú -que se encontraban en el Museo del Hombre, en París- con el objetivo de "cumplir con el deseo de este abuelo charrúa de regresar a su tierra".

La intención al traer los restos era "simbólica", no se pretendía realizar investigaciones científicas. Sin embargo, a través de un convenio con el MEC, la Facultad de Humanidades pudo acceder a extraer muestras de ADN de las piezas del esqueleto de Vaimaca Perú que se reintegran hoy.

Cuando se continuaron las investigaciones, Auyanet se sintió defraudado. Adench acusó a los investigadores de "vilipendio de cadáveres" (que los juzgados desestimaron) y de diversas irregularidades. Sin embargo, otra asociación uruguaya de descendientes de indígenas, INDIA, apoyó la realización de investigaciones científicas.

Con las muestras extraídas se realizó la investigación del ADN mitocondrial (de herencia materna) del charrúa, etnia de la cual no se tenía información genética. La antropóloga biológica Mónica Sans explicó que con ese estudio se puede relacionar al charrúa con otros grupos poblacionales, y reconstruir las rutas migratorias por las que se pobló el continente. Por ejemplo, se corrobora la relación con los indios del sur de Argentina, y también se encontraron similitudes con las mutaciones presentes en los restos enterrados en los cerritos de indios del Este de Uruguay.

Luego de que se realizó la investigación, se legisló la prohibición de futuros estudios científicos sobre esos restos.

Michelini dijo que entraban en conflicto "dos visiones: una, la del progreso y el desarrollo científico, otra la de la sensibilidad de una comunidad. La ley limita el derecho de la comunidad científica, en pos de proteger la sensibilidad de los descendientes de la comunidad charrúa".

El ámbito científico lamentó esta decisión. Sans señaló que "se han estudiado los restos de Colón, de Lincoln, de Pizarro, de mucha gente importante para las historias de países y del mundo. No es un demérito hacia la persona sino lo contrario, muestra la alta consideración en que se tiene, al considerar tan valioso conocer e investigar lo único que queda de él".

"Tal vez en el futuro se pueda analizar el ADN que ya extraímos en otros estudios, por lo que hemos consultado en jurídica de la Universidad eso no estaría prohibido, pero por ahora no lo vamos a proponer", afirmó Sans. Con la información que ya se consiguió se continúa intentando armar el rompecabezas del pasado.

En base a EL PAÍS

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