El fuego consumió ayer cuatro mansiones valuadas en millones de dólares, en los suburbios del Norte de Seattle, en el estado de Washington, Estados Unidos. El cuerpo de bomberos que se hizo presente en uno de los lugares encontró una leyenda pintada con spray, dejada por un grupo radical que se adjudicaba el siniestro.
Estas personas, que justifican sus acciones como forma de manifestarse a favor del medio ambiente se autodenominan "Earth Liberation Front" (Frente de Liberación de la Tierra), según explicó el jefe de bomberos Rick Eastman.
Esta noticia ha llevado a la luz pública mundial una nueva modalidad de terrorismo hasta ahora casi desconocida: el eco- terrorismo.
Las casas que fueron incendiadas eran mansiones decoradas con lujo por importantes diseñadores de interiores, con costosísimos muebles y enormes jardines, pero que no se encontraban habitadas.
John Heller, presidente de la zona residencial, dijo que había hablado con la policía local y que le había asegurado que los fuegos eran sospechosos, aunque aún no sabía quienes los habían iniciado.
"Creo que ha sido un acto terrorista", afirmó Heller, quien explicó que cada vivienda del lujoso complejo habitacional que ha ardido tenía un precio cercano a los 2 millones de dólares.
Lo mismo ha sucedido un par de años atrás con otras cinco casas del mismo estilo que se encontraban en construcción en Hagerstown, Maryland.
Actualmente una mujer es juzgada en Estados Unidos por ser sospechosa de integrar el grupo de eco-terroristas radicales "Frente de Liberación de la Tierra".
HISTORIA. Pero el eco-terrorismo no es un tema nuevo. Si bien la quema de viviendas es uno de los actos más comunes de estos grupos, también se han constatado otras acciones violentas similares desde la mitad de la década de los noventa.
Ya en el 2002, el FBI estimó que el "Frente de Liberación Animal" (FLA) y el "Frente de Liberación de la Tierra" (FLT), dos de las principales organizaciones de este tipo, habían cometido más de 600 actos criminales solamente en Estados Unidos, causando daños estimados en más de 43 millones de dólares.
A estas organizaciones clandestinas se suma también "Stop Huntingdon Animal Cruelty", cuya sede está en Gran Bretaña, pero que ha atacado únicamente blancos ubicados en Estados Unidos.
Este grupo ha perpetrado más de 1.200 atentados desde 1990, una tendencia que va en aumento ya que "los ataques están creciendo en frecuencia y volumen", explicó en una oportunidad John Lewis, el subdirector de contra-terrorismo del FBI.
Precisamente, el FBI tiene abiertas cientos de investigaciones en sus oficinas sobre estos radicales, mientras que la Oficina Federal de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos ha emprendido otro tanto más sobre atentados atribuidos al FLA y al FLT.
"Estos extremistas causan incendios, colocan bombas, roban, perpetran actos de vandalismo y asaltan oficinas" para lograr sus objetivos, explicó Lewis. (en base a agencias)
¿De qué se trata?
El término eco-terrorismo es usado para describir las amenazas o los actos de violencia contra personas, así como el sabotaje, el vandalismo, los daños a la propiedad y toda intimidación cometida en nombre de la ecología o en defensa de los animales. Se trata de actos de violencia motivados por razones políticas con la intención de intimidar a los gobiernos, instituciones educativas, centros de investigación o corporaciones multinacionales. El término es considerado controvertido, particularmente por aquellos quienes pertenecen a estos grupos, quienes no se ven como terroristas. Muchas de las discusiones al respecto se refieren a qué debe ser considerado violencia. La modalidad, desarrollada primero en el Reino Unido décadas atrás, obtuvo un gran desarrollo en Estados Unidos durante la década del noventa y especialmente en los últimos años.