Shanghai se despide de una de sus señas de identidad

Shanghai - No se trata de un adiós, sino de un hasta luego, pero en los últimos días en Shanghai, la gran metrópoli china del comercio, miles de habitantes de toda edad y condición social han hecho una pausa en sus negocios y ocupaciones cotidianas para ir a despedirse de una de las imágenes más emblemáticas de su ciudad.

La silueta de acero del centenario puente "Waibaidu Qiao", inmortalizado en películas como "El imperio del sol" (1987, dirigida por Steven Spielberg), dejará de verse recortada contra los rascacielos más futuristas de la orilla oriental del río Huangpu, al menos hasta poco antes de la Exposición Universal de 2010.

El puente está a punto de ser desmontado por primera vez desde que tomó su forma actual, en 1907, debido a las obras de un túnel de 3,3 kilómetros que enterrará el 70 por ciento del tráfico que pasa actualmente por la zona más turística de la ciudad: un malecón fluvial, rodeado de 33 edificios coloniales, conocido como el Bund.

"Este puente y el edificio Shanghai Mansion detrás de él (un hotel modernista de 22 plantas, construido en 1934) forman la imagen más típica y clásica de la ciudad de Shanghai", explicó a Efe el anciano Zhou Mingde, antiguo guía turístico ya retirado, que quiso filmar la zona antes de que comiencen las obras.

"Cuando uno ve este puente, inmediatamente piensa en Shanghai", asegura Zhou, que recuerda que el punto que cruza, la desembocadura del río Suzhou en aguas del Huangpu (a su vez afluente del gigantesco Yangtsé), es especialmente simbólico, ya que ambos son llamados los "ríos madre" de los que bebe la ciudad.

"Este puente para los shanghaineses es el corazón de Shanghai, es la historia misma de nuestra ciudad", aseguró, por su parte, Ye Lei, una joven bibliotecaria que se hizo retratar sobre él por fotógrafos profesionales.

Como ella, cientos de personas acudieron al puente durante días con el mismo objetivo, desde colegiales, parejas y familias que se retrataron con sus bebés en brazos a emigrantes de otras provincias e incluso a un obrero de la construcción que no se resistió a acercarse y hacer fotos con el móvil.

"Viene mucha más gente de lo normal, varios miles al día, aunque la mayoría con sus propias cámaras", aseguró una comerciante local, cuyo negocio hasta ahora era fotografiar a los turistas en ese lugar, mientras un joven de provincias, de la etnia musulmana "hui", dijo venir para ver a tiempo "ese puente famoso que van a quitar".

"Los shanghaineses tenemos muchos recuerdos con este puente. Yo cuando era niño ya venía con mis padres y siempre nos hacíamos fotos aquí", cuenta el joven Wang Yangyun.

Wang recordó una nana que se solía cantar a los niños de la ciudad y que podría traducirse como "empuja, empuja (la cuna) hasta el puente de la abuela", lo que en dialecto shanghainés suena parecido a Waibaidu Qiao.

De hecho, el nombre de esa nana es el título chino de la película "La joya de Shanghai" (de Zhang Yimou, 1995), una prueba más de cómo el puente se convirtió con el tiempo en una de las señas de identidad de la Perla de Oriente.

Con sus dos arcos de acero propios del estilo industrial de los años 1900, de dieciocho metros de ancho y 104 de largo, el antiguo puente contrasta, como un raro vestigio, con el cambiante urbanismo de la ciudad, justo enfrente de los rascacielos de última generación del distrito financiero.

Aunque fue cerrado al tráfico el 1 de marzo, sus dos estructuras principales de acero no serán desmontadas hasta mediados de mes, cuando un barco especializado se las lleve navegando por el río Huangpu hasta un dique seco donde serán reforzadas.

"La fecha dependerá del nivel del agua del río, ya que el momento ideal es cuando esté en su momento más alto, que suele ser los días 2 y 16 de cada mes lunar del calendario chino (en este caso 9 y 23 de marzo)", explicó Liu Yanbing, ingeniero subjefe del organismo oficial creado para dirigir las obras del túnel del Bund.

Cuando termine el proyecto completo, hacia marzo de 2010, la zona del Bund se verá transformada, ya que de los 11 carriles de tráfico actuales, sólo entre cuatro y seis seguirán en la superficie, aclaró Liu en respuesta a una pregunta de Efe, durante un encuentro con varios periodistas extranjeros.

EFE

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