José Mujica de despidió ayer del Ministerio de Ganadería con un discurso en el que reconoció a peones y productores y pidió que la Enseñanza se oriente al país productivo. Sólo un dirigente gremial, de filiación frenteamplista, asistió al acto.
Hace algunas semanas, en su audición radial, Mujica había tratado a los gremialistas del campo de "llorones" y asegurado que su único objetivo fue "reclamar contra impuestos y casi exclusivamente contra impuestos". También los responsabilizó de causar el divorcio entre campo y ciudad: "La agropecuaria está divorciada de la ciudad por la pésima imagen que a lo largo de décadas y décadas, todos los dirigentes rurales le han transmitido. Para lo único que abrieron la boca ha sido para quejarse. Y como la gente no es tonta y los ve, contesta con esquemas que lo único que hacen es dividir".
Aunque días después pidió disculpas por sus dichos en una reunión con dirigentes de la Asociación Rural, nunca lo hizo públicamente.
Ayer las gremiales parecieron pasarle factura y no asistieron al acto que el líder del MPP convocó para despedirse. Solo estuvo Fernando López, un militante frenteamplista que integra la directiva de la Comisión Nacional de Fomento Rural.
Despedida. El reconocimiento al peón y al empresario, a los que se quedaron por el camino y a los que aguantaron y se hicieron ricos, la advertencia sobre la necesidad de jerarquizar la actividad agropecuaria y reformular la enseñanza para que sea coherente con el país agropecuario, fueron algunos de los principales conceptos expresados ayer por José Mujica, en su último acto como ministro.
En un emocionado discurso en la planta baja de la sede del MGAP, comenzó agradeciendo a los funcionarios, "a los que este país les debe tanto y ya no están, a los pequeños productores rurales y a los peones, a los olvidados de la cultura nacional, a los postergados que hay por miles, a los que se están quedando sin tierra, a los acorralados, a los empresarios de este país y a los peones, todos juntos".
Con relación a estos últimos, Mujica dijo que "la cultura nacional no se los va a reconocer, pero fueron los que atrás de sus mangos, de sus pesos, hicieron el esfuerzo principal para que este país se recuperara. No esperen que yo los mime, pero esperen que lo reconozca", dijo.
Mujica también se refirió a los productores que quedaron por el camino como "el precio que pagó la sociedad" y reflexionó enseguida sobre "qué ricos están los que aguantaron, pero que no se olviden que en todo puchero gordo los choclos se vuelven marlo".
En uno de los momentos centrales de su discurso el líder del MPP se refirió a la necesidad de caminar hacia un cambio de mentalidad que jerarquice la actividad productiva.
En ese sentido, Mujica recordó que Nueva Zelanda vende los mismos productos que Uruguay, con la diferencia que factura U$S 60.000 millones al exterior, que cada productor es universitario y cada trabajador rural es un personaje nacional.
Mujica dijo que "reformular la enseñanza pasa por cada vez que una estación de INIA ponga el hombro para crear una Facultad de Ciencias Agrarias descentralizada y al servicio del país y haya 300 escuelas rurales para formar a la gente del campo y nos demos cuenta como nación que hay que poner el dinero allí, no el 4,5% (del Presupuesto), sino el 5% o el 6%, pero no para cualquier cosa, sino para un país que sea coherente con lo que es".
El dirigente y hasta ayer funcionario sostuvo que "este país necesita muchos veterinarios, muchos agrónomos, muchos especialistas en ciencias biológicas, necesita un tipo de humanismo que haga soñar con el Quijote, pero sabiendo matemáticas y biología, porque el arte no se separa de la ciencia y menos de las manos".
Según él, "esa batalla va a costar no menos de 25 o 30 años, y si no lo logramos caminaremos rumbo a África".
Un codo a codo
Ernesto Agazzi, actual subsecretario que sucederá a Mujica, ubicó al ministro saliente entre los más destacadas entre los 40 titulares que tuvo ese Ministerio desde que se creó hace 72 años. "Si hace unos años se le hubiera preguntado a algunas personas importantes que pensaban de Mujica ministro, imagínense la sonrisa que esbozarían, ¿un guerrillero en este país de grandes explotaciones?".