La Paz - Cientos de fieles al presidente de Bolivia, Evo Morales, comenzaron esta noche en las puertas del Congreso la fiesta por la convocatoria de los dos referendos que requiere el proyecto de Constitución del oficialismo, tras mantener cercado toda la tarde el edificio.
Los dinamitazos y la agresividad con la que campesinos y mineros mantuvieron rodeado y bloqueado el Congreso, al que solo pudieron entrar unos pocos opositores, se transformó en la noche en una multitud de coloridas whipalas (banderas indígenas) y música y bailes tradicionales andinos.
Los fieles a Morales celebraban así el "éxito" de la operación de presión al Parlamento para urgir a la aprobación de los dos referendos constitucionales.
Un "golpe de efecto" -demasiado parecido, según la oposición, a un "golpe contra la democracia"- que el partido de Morales ya empleó para aprobar el año pasado algunas reformas polémicas, entre ellas la "renta dignidad", un subsidio a la tercera edad.
El Congreso, en una agitada sesión, sacó adelante el referendo sobre el artículo de los latifundios y el definitivo sobre el proyecto constitucional en su conjunto, ambos para el mismo día, el 4 de mayo.
Todo hubiera sido normal si no fuera porque los mineros apostados en la puerta del Legislativo seleccionaban quiénes podían entrar, con la ayuda del diputado oficialista Gustavo Torrico, y acabaron expulsando con brutales agresiones a, al menos, dos opositoras que intentaron acceder al edificio.
Torrico comentó en declaraciones a Efe el caso de la diputada derechista Ninoska Lazarte, a la que acusó de ser una "provocadora" por acercarse al Congreso "con la camiseta del equipo de fútbol rival", dijo el diputado.
La prensa solo pudo acceder al hemiciclo cuando los mineros que bloqueaban la puerta lo estimaron oportuno, también con la mediación de Torrico.
Una vez dentro, comenzó un espectáculo que varios asistentes calificaron de "bochornoso" y de "una vergüenza".
Escondidos en el tercer hemiciclo del teatro donde se celebran las sesiones, se encontraban medio centenar de mineros y campesinos que lograron acceder al edificio.
Al inicio de la sesión, salieron de sus escondites los fieles a Morales, mientras los parlamentarios opositores comenzaron a pedir a gritos la palabra. El senador Tito Hoz de Vila de Poder Democrático y Social (Podemos, derecha) llegó a subirse a la mesa de su escaño.
Sin embargo, resultó antológica la indiferencia con la que fueron tratados durante toda la sesión por el presidente del Congreso y vicepresidente del país, Álvaro García Linera.
Hoz de Vila trató de acercarse entre gritos y denuncias a la mesa de la presidencia, pero se lo impidió la senadora suplente Leonilda Zurita, dirigente de los productores de coca y luchadora indigenista famosa por su papel protagonista en la película "Cocalero".
Zurita se sumó a otros tres senadores suplentes que fueron llevados a la sesión para lograr un quórum que fue puesto en duda por todos los opositores.
García Linera solo concedió el uso de la palabra a su correligionario Gustavo Torrico, quien habló en dos ocasiones, la primera para anunciar que presentaba el proyecto de ley para la convocatoria de los referendos.
La fecha fijada será el 4 de mayo, que será clave en la historia moderna de Bolivia, cuyos ciudadanos decidirán sobre una nueva constitución en la misma jornada que la región opositora de Santa Cruz se pronunciará sobre su autonomía.
Dentro del plenario, diputados y senadores de oposición no pararon de gritar que estaban sufriendo una "dictadura".
La segunda vez que habló el diputado Torrico, mientras los opositores gritaban "qué pasa, es el único que habla", fue para arengar a los suyos y animarlos a salir a la fiesta que ya comenzaba en la plaza.
El vicepresidente García Linera convocó a los medios en una sala de prensa, pero cambió de opinión y prefirió un encuentro a las puertas del Congreso donde se estaban congregando los manifestantes.
Allí se formó un tumulto que impidió a los periodistas -que no se libraron de los empujones de la policía- recoger las declaraciones del vicepresidente, que se mostró satisfecho del resultado de la sesión y que aseguró haber intentado un diálogo, que ha sido rechazado por la oposición.
EFE