Un paseo bien norteamericano y surtido de influencias varias

Drive-by Truckers. Con aires de rock sureño, de los Stones a Neil Young

SEBASTIÁN AUYANET

Pasaron varios discos (siete) para que esta banda de Athens, Georgia, apareciese por Internet con un disco de rock certero y amplio. Influencias que van hacia todos lados pero primero respetan la matriz del sonido rockero.

Drive-by truckers era una banda antes de 2007 y es otra después. No hay que ser un fanático empedernido ni un analista como para darse cuenta de eso. Es más, no se precisa siquiera tener escuchados los anteriores discos del grupo.

Sucede que Jason Isbell, uno de los cantantes y compositores más importantes de la banda, anunció que abandonaba el grupo en abril del año pasado, para encarar una carrera solista. Atrás quedaba un grupo caracterizado por la democracia creativa de sus fundadores Mike Cooley y Patterson Hood en el que, además, desde 2003 aparece la bajista Shonna Tucker, que ingresó siendo su esposa y ahora es su ex.

Isbell debe estar preguntándose qué hizo mal, porque sin él, Drive-by truckers acaba de lanzar Brighter than creation´s dark, que según la prensa especializada de los EE.UU. es el mejor disco de la carrera de la banda y, de paso, un firme candidato a colarse en las listas de los trabajos más importantes del año.

¿Cuál es la clave de esta banda desconocida e imposible de encontrar si no es gracias a las referencias del exterior? Una puerta de entrada es el balance y la diversidad de géneros, intérpretes, estilos y personajes.

El disco arranca con un country amable y melancólico sobre un tipo que va llegando al cielo mientras sus familiares aún lo lloran. Nada demasiado novedoso. Pero en la segunda canción llega 3 dimes down, un potente rock noventoso que suena como si Mick Jagger estuviese grabando con U2. En el tercer tema, la banda levanta un poco el pie del acelerador, pero no de los pedales de distorsión. Y así se van sucediendo estilos e intensidades variadas, sin demasiado hilo conductor pero sin sobras ni cosas que suenen a descarte.

Es que, como un buen auto norteamericano, este disco de 19 canciones es grande y ostentoso por donde se lo vea (o escuche). Pero también conserva la fidelidad de la tradición: antes que meterse en complicados experimentos sonoros con géneros como el country o el rock sureño, Drive-by truckers arma sus canciones respetando todos los manuales de cada sonido. A partir de ahí, las influencias saltan por todos lados. Del canadiense Neil Young a los Rolling Stones. De Bruce Springsteen a Lynyrd Skynyrd. De las distorsiones rockeras al country reposado y árido como cualquier carretera de esas que hoy recorren Obama, Clinton y McCain para ganar votos.

Tanto la voz de Cooley como la de Hood tienen su encanto. Pero ahora, con la compañía de la bajista Tucker el grupo gana en cantidad de climas y registros, lo cual termina volviendo al disco un paseo relajado y sin demasiada somnolencia. La voz de Tucker tiene grandes momentos en I´m sorry Huston, The purgatory line o Home field advantage, donde también se descuelga con un rock beisbolero.

La otra llave para entrar en Brighter... son los personajes. en esa forma de contar historias es donde parece proyectarse más la sombra de Springsteen y de trabajos suyos como Nebraska (1982). Por las canciones de este disco pasan borrachos y adictos; veteranos de guerra, músicos o incluso ladrones.

Otra de las grandes canciones del disco se llama The opening act. En ella, el protagonista es un músico que abre shows para otras bandas frente a un público que no es el suyo. Termina el show y se dirige a otro estado a hacer lo mismo.

En That man I shot, la banda parece convertirse en unos Crazy Horse -la banda que acompañó durante mucho tiempo a Neil Young- sólo que un poco más distorsionada.

Así, con pequeños y dife-rentes pedazos de historias, se completa un disco estadounidense por donde se lo mire, cargado de historias y un sonido que sólo pueden provenir de un sitio.

Además, es un trabajo que, sin proponerse sonidos ampulosos ni revoluciones musicales, llega mucho más arriba de lo que cualquier fanático de descargar discos por Internet podría esperar.

Un disco para escuchar a volúmenes altos y que no por ello peca de ruidoso.

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