Golpe a golpe

La voracidad recaudadora de la izquierda no tiene límites. Y lo que es peor carece de toda racionalidad.

En cualquier manual de técnica fiscal está escrito que no se puede sangrar siempre y de corrido al mismo sector de contribuyentes, so pena de que crezca la evasión o que se agote la fuente de recursos.

Sin embargo, es tal la urgencia por conseguir dinero en vísperas del año electoral que ya no se respetan los criterios más elementales.

Así, otra vez, la clase media, víctima predilecta del Frente Amplio, asimila en estos días otro golpe que se suma a los muchos asestados por los codiciosos recaudadores.

Esa clase media que, cual pugilista en apuros, quedó trastabillando a raíz del desmedido impuesto a la renta y de las quitas debidas a la reforma de la salud, padece ahora, al menos en Montevideo, la suba desbocada de la contribución inmobiliaria.

La estrategia municipal, parece calcada de la empleada en lo nacional por Danilo Astori, dada su insistencia en proclamar que los nuevos valores del catastro no tienen una finalidad recaudadora.

Es lo que se predicó al implantar el impuesto a la renta que, a la postre, como hoy se admite, alimentó con chorros de dinero fresco a la DGI.

Ahora le toca el turno a la intendencia capitalina que, como se sabe, se desvive por pagarle más y mejor a su reservorio de cansinos burócratas así como por solventar los déficit -incluido el de los Casinos- legados por la administración Arana.

El intendente Ricardo Ehr-lich y los suyos alegan que la contribución inmobiliaria bajó para la mayoría -un 60% precisan- en tanto subió para el resto.

Precisamente, ese 40 por ciento restante que soporta el nuevo impacto es el más sacrificado por los impuestos nacionales, o sea la tan mentada clase media, base de la estabilidad y del impulso modernizador que otrora hizo grande al Uruguay.

De seguir así, lo más probable es que esa clase media quede nocaut ante una escalada de golpes reveladora de una pasión por recaudar que no tiene su correlato ni en mayores obras ni en beneficios tangibles para los sufridos ciudadanos.

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