Un acelerado final para la saga

Harry Potter 7

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María Inés Hiriart

MATÍAS CASTRO

A diferencia de los anteriores libros de la serie, "Harry Potter y las reliquias de la muerte", requiere estar al tanto de los otros. Eso no fue obstáculo para que los 15 mil ejemplares que llegaron a Uruguay se lanzaran ayer a las 18 horas con altas expectativas de ventas.

Del mismo modo que arrancaba el sexto, el séptimo libro comienza sin Harry Potter. El primer capítulo, "El ascenso del señor de las tinieblas" se centra en Voldemort. A partir del segundo capítulo en adelante, el protagonista de toda la narración es el mago, y todo lo que narra la autora lo tiene en el centro de la acción.

El sexto libro había terminado con un gran "continuará". El último funciona como la segunda mitad de una sola novela, que empezó en Harry Potter y el príncipe mestizo. Al final de aquella, Dumbledore, mentor de Harry Potter y director de la escuela Hogwarts, moría a manos del profesor Snape y se abría la interrogante sobre el destino de la escuela de magia. Los interrogantes que alimentaron tantas campañas de marketing y discusiones en Internet, se responden en el último.

PREGUNTAS. Para responderlas, Rowling se toma una libertad que no se permitía antes. Porque una de las virtudes que tenía era que, si bien se ha seguido una saga episódica (la educación de Harry y el lento regreso del malvado Voldemort), cada uno de los tomos tenía su intriga propia con principio, desarrollo y final. Siempre se supo que antes de cada libro, excepto el primero, había otro que enganchaba con ese, y luego habría otro más, que enganchaba con los anteriores. Consciente de eso, Rowling insertaba comentarios y referencias sutiles que permitían entender lo que ocurría y quiénes eran los personajes, sin necesidad de haberse estudiado a fondo los anteriores. En el séptimo libro, tal vez escrito con la conciencia de la "fama global" de Potter, Rowling incluye pocas alusiones, y si no se conoce la historia, será difícil entender porqué los personajes corren de un lado para otro, se esconden y se desviven por buscar los Horrocruxes.

Esto tiene que ver con dos cosas. Por un lado, a pesar de ser un libro independiente y contar el séptimo año de Potter en Hogwarts (más bien cerca de allí), enlaza con el tomo anterior de una forma mucho más intensa que los otros libros. Por otro lado, Rowling pisa el acelerador y no deja un minuto de respiro. La acción transcurre a toda velocidad y en todo momento están ocurriendo cosas.

La sensación de que pasa prácticamente un año entre el primer y el último capítulo (el epílogo no cuenta), sólo se hace patente cuando la autora aclara que pasaron meses o semanas. De hecho tampoco se notan demasiado las consecuencias de que Harry, Ron y Hermione tengan que sobrevivir a la intemperie y luego ocultos durante semanas. Está bien que en el mundo de Rowling la magia lo soluciona casi todo, pero esto no es Lost, donde los protagonistas están siempre en perfectas condiciones.

Si algo ha caracterizado a Harry Potter es la inventiva constante que demuestra su autora. Su capacidad para sorprender y recrear ideas viejas se renueva siempre, y es notorio que se siente a sus anchas jugando con las reglas del mundo que ha creado.

No es para nada despreciable el hecho de que, apelando a una idea tan vieja y aparentemente pasada de fecha como los magos volando montados en escobas, haya atrapado a millones de lectores (y espectadores con sus películas), de cualquier edad. Y ese es sólo uno de los elementos atractivos del asunto.

NARRATIVA. Es cierto que las historias de Harry Potter se han vuelto oscuras y supuestamente adultas, conforme avanzan los libros y con respecto al primero. Hay personajes que mueren, hay castigos sádicos y sangrientos, hay personajes que manipulan a otros, entre otras cosas. Pero por detrás corren algunas ideas políticamente correctas y hasta enseñanzas que aparecen sin necesidad de que Rowling las haga explícitas.

Es claro que lo que los personajes hacen a lo largo de más de seiscientas páginas es un trabajo en equipo. Harry no destruye todos los Horrocruxes, sino que cuenta con la ayuda de otros. Y también hay una larga reivindicación de la amistad, que se viene elaborando desde la primera aventura, cuando los tres protagonistas se conocen.

Armada con su ingenio, Rowling acelera en su historia y en ocasiones cae en algunas soluciones fáciles. Pero justamente la velocidad con la que corren los hechos permite que esos recursos puedan ser digeridos rápidamente, al mismo tiempo que ellos contribuyen con la facilidad de la lectura. De todos modos esos facilismos demasiado mágicos son pocos y en general no atentan contra la credibilidad de la trama.

Aparte de la acción permanente, Rowling también recurre al uso de los diálogos para agilizar la narración. De hecho, la cantidad de diálogos es tan grande, que casi es posible dividir el libro en escenas y sin mayor trabajo tener listo un guión cinematográfico.

Esta afirmación parece un tanto exagerada, pero describe la forma en que está escrito el libro.

Suele hablarse de que el primer tomo es una aventura clásica para niños, y que, conforme avanzó la historia, Harry Potter se volvió un poco más para adultos. Pero la gran diferencia entre el comienzo y el final de la saga es estilística. En Harry Potter y la piedra filosofal se escuchaba la voz de una narradora. Rowling contaba lo que iba ocurriendo, y había una cantidad equilibrada de diálogos. En Harry Potter y las reliquias de la muerte, escrito diez años después, los diálogos saturan todas las páginas, y la voz de Rowling como narradora se reduce a esporádicos y breves párrafos. Rowling escribe más o menos así: "Harry exclamó:", "Hermione, reflexiva, dijo:", "Ron se sentó y pensó:" y entre medio coloca alguna descripción sobre lo que hacen los personajes.

FESTEJOS. Esta forma de escribir, evidentemente, seduce a multitudes y sintoniza con la sensibilidad actual, más preparada para planteos visuales que puramente literarios. También se hace inevitable pensar que Rowling vive inmersa en todo esto, y que es la primera que es consciente de que al día siguiente de ser publicado, su libro se convertirá en un videojuego y en una película. Y si bien es cierto que lo difícil o fácil de convertir a Harry Potter en un guión de película no es problema de Rowling, hace casi ocho años que convive con ese proceso.

Lo que ocurre con Harry Potter, alimentado mitad por crecientes inversiones en marketing y mitad por el boca a boca entre lectores, provoca desprecio entre críticos o intelectuales partidarios de una visión purista de la literatura como arte. Pero si la edición en castellano de Harry Potter y las reliquias de la muerte dio pie ayer a festejos simultáneos en once países, organizados por los propios lectores, es una buena noticia. Después de todo, el motivo de tanta celebración está en un libro de 640 páginas y el final de una serie de más de 3 mil, leídas de la primera a la última.

La visión de los fanáticos

El Círculo de Lectores de Harry Potter de Uruguay discute sobre el libro desde que se editó en inglés, y ya tienen su opinión formada. Gustavo, coordinador del grupo, dice: "En mi opinión, el último libro no está mal, el final es demasiado sencillo, no tiene tanta acción.

El epílogo va para otro lado, fue algo que arruinó el final, porque vas leyendo un libro largo, entretenido y te encontrás con eso que es innecesario.

A todos los del Círculo les gustó, excepto lo del final, que no es malo pero el 99 % coincide en que no era necesario".

Visiones desde la literatura juvenil

Roy Berocay: "Se ha sobredimensionado"

"Leí los primeros dos y dejó de interesarme. El primero me gustó bastante, el segundo no mucho. Si bien hay gente que le fascina, creo que todo esto se ha sobredimensionado de forma increíble, pero no pasan de ser buenas novelas de aventuras. Y la respuesta de los medios no se da con otros autores, nacionales y extranjeros, y de hecho hay autores uruguayos que venden más".

Helen Velando: "No me compré los libros"

"Cuando fui a comprar el primer libro, estaba agotado. Y con el tiempo vi la película pero al final no me compré los libros. Me hubiera gustado leerlo porque me parece interesante saber cómo escribe Rowling, de hecho he leído a otros escritores que la siguen. Me hubiera gustado leerlos, y algún día llegará la hora. Creo que para cualquier escritor está bueno leer todo. Y me parece que es fantástico que cualquier cosa haga leer a los niños".

Federico Ivanier: "Me gusta sin ser fanático"

"Me gusta sin ser un fanático. Leí hasta la mitad del quinto tomo. A partir de cierto punto se estiró un poco y hay cosas que me empezaron a interesar menos, como el desarrollo de los personajes. Yo siento que Harry Potter en el cuarto libro estaba muy parecido a como estaba en el primero, a pesar de lo que dicen los fanáticos. Son observaciones que yo pienso en función de mi trabajo".

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