Islamabad agencias y The Economist
Como se preveía, hubo violencia y baja participación en las elecciones paquistaníes. Las encuestas también vaticinaban un triunfo de la oposición y, pese a las sospechas anticipadas de fraude, los primeros resultados confirman esa tendencia.
Los comicios legislativos de ayer en el único país musulmán dotado de armas nucleares y considerado un aliado clave de EE.UU. en su "guerra contra el terrorismo", eran seguido con interés por Occidente. La sangrienta campaña y la posibilidad de un fraude, denunciada por la oposición, hacían correr el riesgo de desestabilizar más una nación que vivió un 2007 completamente negro.
Los atentados suicidas y una cada vez mayor influencia de Al Qaeda y el Talibán en el país arrojaron 800 muertos en atentados el año pasado. Incluso para los desgraciados parámetros paquistaníes, la campaña electoral ha sido muy sangrienta. Desde el asesinato de la ex primera ministra Benazir Bhutto, líder del Partido Popular Paquistaní (PPP), el 27 de diciembre, más de 450 personas han sido muertas en acciones políticas e insurgentes. Ayer, el mismo día de los comicios, se denunciaron 18 asesinatos. La participación rondó el 40% del total de 80 millones de habilitados para votar.
Los primeros resultados ya hablan de una victoria de la oposición. Lo reconoció un portavoz del partido que apoya al presidente Pervez Musharraf, la Liga Musulmana de Pakistán-Qaid-e-Azam (PML-Q). Quien marcha en punta es "otra" Liga Musulmana, la liderada por el ex primer ministro Nawaz Sharif (PML-N). Si bien los resultados eran parciales, fuentes gubernamentales reconocieron que son lo suficientemente significativos como para marcar una tendencia.
Las cadenas televisivas ya emitieron resultados no oficiales y coinciden en esa línea. Según el Canal GEO, los primeros 44 de los 269 escaños parlamentarios ya resueltos, se reparten entre el PML-N y el PPP, con trece cada uno. El PML-Q apenas habría conseguido uno.
Otra televisora, Dawn, le otorgaba 16 escaños al PML-N y el PPP, contra tres al partido de Musharraf. Cuando aún faltaba mucho para el resultado oficial final, simpatizantes de estos sectores ya habían copado las calles para celebrar.
intrigas. Musharraf se jugaba su futuro político. Si la oposición lograba dos tercios de los votos puede ser sustituido. Considerado un aliado clave de EE.UU. contra los extremistas, ha recibido de Washington 10.000 millones de dólares en ayuda para combatirlos desde 2001, sin mayor éxito. Antes de las elecciones pidió a sus aliados occidentales que no lo abandonaran y advirtió a la oposición que no toleraría violencia si las urnas arrojaban un resultado adverso a sus intereses. Esto hizo aumentar los temores de un fraude.
El futuro político de Pakistán, y con él de la región, es incierto. El hoy líder del PPP, el viudo de Bhutto, Asif Zardari, acusó al PML-Q de matar a su esposa. Sin embargo, como ningún partido se había logrado asegurar la mayoría electoral, Zardari había sugerido que en una "muestra de buena voluntad", estaría dispuesto a compartir el poder tanto con el PML-Q como el PML-N.
Un arreglo entre los dos partidos de la oposición podría significar una pesadilla para Musharraf. Sharif, quien fue dos veces primer ministro y fue derrocado por el actual presidente en 1999, ha jurado quitar del poder a Musharraf.
Si Musharraf pierde el poder, su mayor apuesta sería intentar "aprovechar la magnanimidad" de Zardari. El control de este último sobre el PPP, que no es más que un culto a la personalidad de la dinastía Bhutto, es incierto. Tal vez por ello, este último pueda preferir no darle más recursos políticos a Sharif quien -en ausencia de la asesinada Benazir- es lo más parecido en Pakistán a un político con apoyo a nivel nacional. Con semejantes perspectivas y la violencia reinante, no es difícil concluir por qué los paquistaníes estuvieron renuentes a votar en la víspera.
datos de un enclave estratégico
Pakistán es el único país musulmán dotado de armas nucleares. Está dirigido por el presidente Pervez Musharraf, quien llegó al poder gracias a un golpe de Estado militar el 12 de octubre de 1999.
Tiene una superficie de 796.095 kilómetros cuadrados. Libró tres guerras con India, con la que comparte 2.913 kilómetros de frontera. Sin embargo, la zona más crítica hoy es la limítrofe con Afganistán (2.430 kilómetros), en la que la mayor influencia es la de los líderes tribales vinculados a Al Qaeda y al Talibán.
También es fronterizo con China e Irán, lo que refuerza la importancia estratégica del país.
Tiene una población de 160 millones de personas, de las cuales el 96% profesa la religión islámica.
Ayer medio millón de efectivos de seguridad (Pakistán tiene un ejército de 619 mil hombres) fueron desplegados para garantizar la seguridad de los 64.000 colegios habilitados.
Los terroristas islamistas convirtieron 2007 en el año más sangriento de la historia de Pakistán, con más de 800 muertos. El colofón de esa tragedia fue el asesinato de la líder del PPP, la dos veces primera ministra Benazir Bhutto. Los últimos días de campaña estuvieron al tono: el sábado, un ataque a un mitin del PPP dejó 46 fallecidos. El domingo fue ultimado un dirigente del PML-N.