Lección dos: saber contradecir

MATÍAS CASTRO

Advertencia: quien quiera mantener un estilo de vida saludable en el mundo del espectáculo deberá aprender las reglas de la paradoja. Una paradoja es una declaración que aparenta ser verdadera pero que implica una contradicción. Suena más complicado de lo que es.

Un ejemplo podrá dejar todo bien claro. La semana pasada la seudo vedette Fernanda Vives se peleó con su pareja "Tota" Santillán. Lo hicieron por medio del programa Intrusos en el espectáculo. Fernanda fue "invitada" al programa para contar cómo había descubierto que Tota le había sido infiel con otra. Ella dio su versión, habló y habló. Luego una comunicación telefónica puso en escena a Tota, desagradable habitante de la farándula porteña. Él la desafió y retrucó una y otra vez lo que Fernanda contaba. En cierto momento, a la vez que los comentarios de Tota subían de volumen, ella le respondió que no iba a hablar en público del asunto porque era cuestión privada.

Así y todo la conversación continuó un buen rato más. También continuó el tema de la separación y la infidelidad, porque todos los panelistas lo comentaron después. Lo interesante (y ahí radica la lección), está en la tranquilidad y frescura con que Fernanda le dijo a Tota que no iba a discutir en público esos temas. ¿Qué hacía entonces en el programa hablando a cámaras? Esta es la paradoja. Pocos saben manejarla de esta manera.

Primero que nada es necesaria esa aptitud que las abuelas llamaban "rostro de piedra" y los españoles llaman "frescura". En segundo lugar, el requisito más difícil, es saber conducir cualquier asunto hacia la paradoja. Llegar a la televisión, conseguir un panel de discusión y una comunicación telefónica, o armar cualquier otro artilugio, requiere de gran destreza mediática. Saber contradecirse es esencial, y lo más difícil.

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