Fue calificada de fascista pero ganó el Oso de Oro

Polémica. "Tropa de elite" se exhibirá en Punta del Este

HENRY SEGURA

El crítico de Variety, la publicación más prestigiosa del mundo cinematográfico, la calificó de "fascista" tras verla en el Festival de Berlín. Sin embargo, la película brasileña "Tropa de elite" terminó llevándose el Oso de Oro.

Ni Lula quiso quedar fuera de la alegría que invadió a los brasileños al recibir la noticia. Desde la helada Estación Antártica Comandante Ferraz, el presidente afirmó el domingo que se trata de "un filme con calidades extraordinarias y pienso que va a proyectar un poco más a Brasil (...) Va a proyectar los problemas de Brasil, y también la eficiencia del país y le va a mostrar al mundo que el país no tiene solamente un lado malo". Los uruguayos la podrán ver el sábado y el domingo próximos en el Festival Un Cine de Punta.

El crítico Jay Weissberg, de Variety, no había opinado lo mismo que Lula, al definir a la película como "una monótona celebración de la violencia, un film de reclutamiento para fascistas brutos". El periodista iba aún más lejos cuando opinaba que "el film presenta los casos celebrando la psicopatía de los policías y ridiculizando todas forma de activismo social y hasta las emociones".

Las opiniones extremas que se registraron en Berlín reprodujeron en parte la situación que se había vivido en Brasil el año pasado, donde la película se transformó en la más vista del año: tuvo doce millones de espectadores en sala y otros tantos por fuera de ellas debido a que desde antes de su estreno circularon copias en DVD.

El film relata el cotidiano de un grupo de policías y de un capitán del Batallón de Operaciones Policiales Especiales que quiere salir de la institución. Este personaje de disciplina espartana tiene fama de implacable, incorruptible y muy eficiente. Obviamente, la discusión se planteó a partir de los procedimientos empleados por el comando cuando debe accionar contra narcotraficantes en las favelas, llegando a utilizar hasta la tortura.

El director José Padilha había realizado antes el excelente documental Ómnibus 174. Aquel trabajo mostraba lo ocurrido cuando un grupo de delincuentes tomó a los pasajeros de un ómnibus por rehenes, desatando todo un operativo que terminó con las tropas de elite asaltándolo.

Con semejante antecedente no era raro que se interesara en la historia que el sociólogo Luiz Eduardo Soares había escrito junto a dos ex capitanes del Bope (Andrés Batista y Rodrigo Pimentel) y que fuera publicada bajo el título A elite da tropa. Pimentel también participó en la adaptación y confesó estar sorprendido con el Oso de Oro que la producción no esperaba.

Lo mismo habrá ocurrido con los brasileños que mostraron su indignación con el crítico de Variety, adonde enviaron sus comentarios. El abogado brasileño Pierre Dubois fue uno de ellos: "aún sin estar de acuerdo con la crítica del Sr. Weissberg, creo que es difícil culparlo", escribió. "Algunos films discuten problemas universales de un específico y particular ambiente. Tropa de elite puede ser clasificado como un film local. Muestra un problema local, que tal vez se repita en algunos lugares, pero está lejos de ser universal. En verdad, el film muestra un aspecto peculiar de una pequeña parte de la realidad brasileña. La crítica del Sr. Weissberg revela una enorme falta de conocimiento sobre aspectos peculiares de esta realidad. Consecuentemente, su crítica es superficial y, lógico, imprecisa".

Aunque la mayoría de los comentarios son elogiosos, Weissberg no está sólo. El internauta Daniel Barbosa Reynaldo, por ejemplo, escribió "parece que los extranjeros están viendo el mismo film elitista, torturista y fascista que yo vi".

En la consagración de la película con el Oso de Oro obviamente no es ajeno el presidente del jurado berlinés, Costa Gavras, un cineasta formado dentro del cine social, fue considerado un héroe por Padilha en su agradecimiento.

La película tiene su estreno previsto en Montevideo para el 16 de mayo aunque la fecha fue puesta antes de Berlín.

La corrupción, un tema sin salida

El País de Madrid

"Quizás la clave de su éxito sea esa mezcla de alucinación viva y real que planea por todos sus lados. "Necesitaba contarlo como una obra de ficción, pero una ficción en la que entrar la realidad de forma poderosa", comenta José Padilha. La reacción del público en Brasil es toda una adrenalina colateral para los creadores de esta obra trepidante. Una sacudida que tiene lo mismo de thriller policíaco que de denuncia documental, en la que Padilha disecciona la cloaca brasileña desde las favelas de Rio de Janeiro. "Para hacer el guión me apoyé en dos personas que me hicieron comprender todo, el policía Rodrigo Pimentel y Bráulio Mantovani, que escribió Ciudad de Dios".

El resultado nos traslada a un lugar maldito y pestilente en el que la corrupción, el crimen, la policía y los niños bien intencionados, dan vueltas encerrados en una noria que no conduce a ninguna parte. "Ya no nos valen las perspectivas tradicionales para entender qué ocurre. No hay derecha ni izquierda que pueda arreglar esta situación tan corrupta. Las dos han gobernado Rio y las dos han fracasado", dice Padilha.

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