"Sería patético jugar a los rockstars"

2008-02-19 00:00:00 300x300

MATÍAS CASTRO

Se llaman Café Tacuba, aunque su nombre se escriba "Tacvba". Un pleito legal con un conocido restaurante del casco histórico de México DF, que tenía el mismo nombre, les obligó a retocarse y cambiar la U por una V. Por cuestiones prácticas, de acá en adelante el nombre se escribirá como se dice.

Los Café Tacuba llegan a presentar Sino, su disco más reciente. Son quince canciones en las que se remiten al rock con mucha más insistencia que en sus anteriores trabajos. Este es el décimo álbum del grupo y llamó la atención enseguida que el primer corte de difusión, Volver a comenzar, sea una canción de casi ocho minutos que incluye unos cuantos cambios. Esta vez, el cantante Rubén Albarrán Ortega utilizó dos seudónimos para el disco. Primero fue Ixaya Mazatzin Tleyotl, y cuando el disco salió a la calle se lo cambió por Cone Cahuitl, pero el personaje y el vestuario siguieron siendo los mismos.

La banda viene de hacer varias presentaciones en Argentina, Buenos Aires y Mar del Plata, y en Estados Unidos o Japón (donde dieron un concierto para diez mil personas sin siquiera tener el disco editado allí). El recital uruguayo, a contramano de las buenas críticas que ha recibido el disco y del éxito que recoge el grupo en sus shows, viene cargado de inconvenientes. Luego de una ardua búsqueda de locación, los productores arreglaron para hacerlo en el Palacio Peñarol. Pero la semana pasada Majareta Producciones y Universal Music comunicaron que el show pasaría a hacerse en el Cine Metro, con localidades más o menos similares en cuanto a la relación del precio y la ubicación. A pesar de que el público no haya respondido como la banda se merece y que "El polaco" convoque más, merecen mucha atención.

Enrique Rangel es el bajista de Café Tacvba, y desde un hotel en Mar del Plata habló largamente con El País. Tiene fama de ser el más reservado del grupo, y sin embargo se mostró muy dispuesto a conversar sobre la banda mexicana y su carrera. Mañana por la noche estará junto a los otros "tacubos" en el Metro de Montevideo.

-¿Cómo fue el proceso de composición de "Sino"?

-Recolectamos los trabajos de cada uno. Algo que nos sucede constantemente, por compartir mucho tiempo juntos, es que encontramos cosas en común sin hablarlo. En este caso lo que descubrimos es que queríamos hacer un disco más cercano al rock sin ser necesariamente agresivos. Partimos de la idea de mezclar diferentes canciones, aunque no fueran del mismo compositor, que tuvieran transiciones o referencias entre ellas. La idea era tener una canción plasmada en otra, como en los primeros dos temas del disco: Seguir siendo y Tengo todo. Esta última es una sugerencia mía de una transición para pasar de una canción a otra, pero se convirtió en un tema independiente. Por ejemplo, Volver a comenzar, incluye tres momentos diferentes que podrían haber sido tres diferentes canciones.

-¿Cómo logran acordar entre ustedes a la hora de componer desde lugares e influencias tan diferentes?

-Hay mucha negociación entre nosotros, creo que es lo más importante de Café Tacuba. Hay cuatro visiones o ideas con respecto al lugar donde queremos llegar. No se trata solamente de un consenso, hay discusiones siempre con el objetivo de generar la mejor música para los cuatro. Es difícil, pero lo hemos logrado en 18 años, porque sabemos que así se beneficia lo que hacemos juntos. Y esto que hacemos es valioso, nos mantiene viajando y demás. Nos ha costado mucho trabajo y por eso valoramos el proceso que hemos generado.

-¿Cómo ha sido la incorporación de bateristas en estos últimos dos discos a ese proceso compositivo tan personal?

-Era una necesidad nuestra, y también parte de una búsqueda experimental. Antes usábamos cajas de ritmos por la forma en que nos conformamos al principio. Y nos intrigaba la posibilidad de meter a un baterista. Por eso en Cuatro Caminos incorporamos a dos músicos de sesión norteamericanos, y luego metimos a uno mexicano para la gira en vivo. Y ahora en Sino también tuvimos baterista. Estamos muy satisfechos con lo que se logra. Yo como bajista me siento a gusto compartiendo así la responsabilidad de la base rítmica. Creo que con la incorporación de bateristas se potenció mi trabajo, porque hay más libertad, más aportes y se nota más lo que hago. No creo que haya cambiado mi forma de tocar, sino que se ha potenciado.

-¿Seguirán con baterista?

-Eso es muy prematuro. Recién estamos tocando el Sino, y no sabemos de qué nos vamos a cansar. Creo que sería adelantar demasiado.

-Han tenido buena recepción en Japón y en Estados Unidos ¿A qué atribuyen que puedan llegar a públicos tan diferentes?

-En Estados Unidos vamos constantemente porque hay una gran población latina. Los medios para ellos han permitido que toda esa población se acerque a nuestra música. Y además en algunas ciudades ya hay un público anglo que nos sigue. Por otra parte la visita a Japón fue invitación de un argentino que está en el Instituto Cervantes, quienes hicieron un festival de música latina. El público en parte era latino, otra parte era de japoneses que vivieron en países de habla hispana, y luego hay una parte muy grande de público japonés que no tengo idea de cómo conoció nuestra música. Y el Sino saldría allí recién este año. Me da la impresión de que los japoneses tienen más capacidad que los americanos de recibir música que no esté en su idioma.

-¿Han caído en la etiqueta de música latina?

-No. Tampoco lo buscamos nosotros y no hemos querido entrar en esa etiqueta de latinidad, ese crisol donde cabe cualquier cosa que tenga referencias afrocaribeñas. Me cuesta reconocer esa cosa como una expresión musical clara, lo veo más como una cuestión de mercadeo. Es como cuando éramos chicos y algunos decían que escuchaban "música moderna" de la que renegábamos.

-Es curioso porque esa "música moderna" es en parte a la que aluden ustedes en las composiciones del "Sino".

-Definitivamente. Ahí están algunas de las influencias previas a la formación de Café Tacuba. No son esas influencias que nos motivaron para esta banda, por el contrario, estábamos contra ellas. Es decir, sonidos épicos de teclados sintetizados, solos de baterías, la presencia de una batería como un totem de los grupos de rock. Nosotros empezamos un poco en contra de eso.

-¿Y porqué después de 18 años de banda terminaron incorporando justamente eso en sus composiciones?

-Me parece que fue la última oportunidad que teníamos de creer que estábamos en un grupo de rock. Después de los cuarenta creo que va a ser patético jugar a la estrella de rock. No quiero comprobar después cómo sería.

-¿Qué tan segura económicamente es la vida que llevan?

-Es relativamente estable. Somos de los pocos músicos en México que vivimos exclusivamente de nuestro proyecto personal. Conozco muchas personas de mi generación que sacaron discos e hicieron giras y nunca pudieron hacer otras cosas, musicales o no, para mantenerse. Somos muy afortunados porque una de las cosas que nos da estabilidad es que duramos mucho tiempo. Y otra cosa es que nuestros constantes cambios nos hacen ganar siempre otros públicos, cosa que nos dimos cuenta con Cuatro Caminos. Ese contacto con otras generaciones nos da la posibilidad de seguir tocando. Pero somos pocos los grupos en México que tenemos esta certeza. A veces me entristece ver grupos en Estados Unidos o Europa que con una canción se aseguran su carrera.

i Dónde. Sala Teatro Metro.

Cuándo. Miércoles, 21 hs.

Cuánto. De 215 a 455 pesos.

Entender Internet y la piratería

Internet y las comunidades virtuales que contiene son espacios clave para la comunicación con los seguidores y también para la difusión. Sin embargo, Enrique Rangel se siente un poco ajeno a este fenómeno. "El hecho de que yo no lo use, no quiere decir que no reconozcamos que hay un público que se acerca a nosotros y que requiere de este medio... Yo pertenezco a una generación que se enteraba por revistas y que usa Internet para cosas puntuales". Pero más allá de esto, no se siente ajeno al tema de la piratería. "No todo lo que dicen que es piratería debería ser tratado como tal. Yo de chico grababa canciones de la radio, y ese era mi acceso a la música... El mayor problema de la piratería es saber que hay gente ganando dinero con eso. Yo no tengo problema con que haya gente pasándose mi música sin pagarme y sin lucrar.

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