El insólito Nicolas

REBAR

Prefiero no jurar que voy a concederle a Su Majestad Isabel II un año sabático, relevándola de su gentileza de colaborar para amenizar mis notas con sus horrorosos sombreros. En cambio, visto y considerando la sucesión de episodios que viene protagonizando en el plano internacional el nuevo primer mandatario francés, sí puedo afirmar que la presencia de la soberana británica irá limitándose en esta columna, para ceder espacio a Nicolas Sarkozy.

El hombre que accedió al poder en medio de grandes expectativas: el mismo que prometió devolverle a la nación gala su grandeza histórica mediante el orden, el trabajo y la conciencia patriótica, está desconcertando a adictos y opositores, con una conducta que poco o nada tiene que ver con aquellos planes.

En el área anecdótica, cabe señalar que Sarkozy es el primer presidente que ingresó al Palacio del Elíseo con el carnet de divorciado de la primera esposa: se casó en segundas nupcias con Cécilia Ciganer-Albéniz, y con ella festejó la asunción del mando cuando ya se hablaba de la inminente separación de la pareja.

Poco después, debió enfrentar huelgas y paros que recordaron las peores escenas de la violencia de 2005, durante su polémica gestión como Ministro del Interior: y finalmente, al consumarse el divorcio -por acuerdo de partes- con Cécilia, buscó aliviar tensiones y se topó con la atractiva realidad anatómica de Carla Bruni, una modelo y cantante que nada tenía para estrenar en su repertorio sentimental. Sarkozy alternó las reuniones de gabinete -sumamente tediosas- con frecuentes diálogos a puertas cerradas con la dama (mucho más divertidos): y cuando ambos, tras prolongados encierros, se reencontraron con el cielo abierto y el aire libre, muy libre, antes de fin de año se mostraban a la vista de media Francia por el Disneyland parisino, al tiempo que preparaban vacaciones navideñas en Egipto con posterior recorrida por Jordania. Ese desborde turístico con Carla -a la que, evidentemente, no llevó como guitarrista- le bajó varios puntos en el rubro popularidad. Quiso reflotarse viajando a la India sin la Bruni... no por decisión propia, ciertamente, sino porque allí no hay quiniela clandestina, y no se acepta compañía femenina de mandatario alguno, como no sea una primera dama con libreta matrimonial.

Para no volver a tropezar con dificultades de ese tipo, el "Nico" contrajo enlace con Carla Bruni el 2 de febrero último, siendo ésta la primera vez que un presidente en ejercicio celebra su boda en el Palacio del Elíseo.

En plena luna de miel, Sarkozy asiste a la circulación de un libro de la periodista Anna Bitton -titulado "Cécilia"- que recoge confesiones de ésta acerca de su vida junto al hoy Jefe de Estado. Aunque "Céci" haya desmentido lo que asegura la autora, se desprenden del texto ciertos adjetivos como "facho", mujeriego, tacaño, etc. que no contribuyen a realzar la imagen presidencial.

¡Ay!... Nicolas, Nicolas... Ni colas está trayendo tu llegada al poder máximo.

Y... ¡ojo con la "tana"!... No se te ocurra "decarla", porque tiene sangre italiana, y es capaz de darte con el Arco de Triunfo por la cabeza.

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