Hace pocos días, un niño de tres años falleció ahogado en la fuente de la Plaza Independencia. Fue algo insólito: ocurrió a pleno sol y había numerosas personas en el lugar, incluyendo la madre. Nada de ello se constituyó en obstáculo para que el chico, en cuestión de minutos, perdiera la vida por un paro cardiorrespiratorio.
Este episodio que sorprende y conmueve, lleva a evocar otros, análogos.
Como el del niño que mientras jugaba con compañeritos se acercó a un gran caño que, por descuido municipal, había sido dejado roto y abierto. Como resultado, apenas tocó las aguas fue prácticamente tragado por el torrente.
Todo lo cual conduce a considerar los riesgos que corren los menores en el ámbito nacional. Ellos conforman un sector importante de la población: la cuarta parte de los uruguayos tiene menos de 15 años y los peligros los acechan de diversas maneras. Según la Sociedad Uruguaya de Pediatría, cada año hay 150.000 consultas por niños accidentados. La mayor parte de los accidentes tiene lugar en el hogar, quedando en segundo término los de la calle y en tercero, los de la escuela.
Los niños pueden alejarse muy rápidamente y desaparecer de la vista de quienes están a cargo de ellos. Además, los pequeños no tienen idea de los peligros que conllevan ciertas conductas.
Luego de lo de Plaza Independencia, el prosecretario de la Intendencia de Montevideo se limitó a decir: "Es una desgracia. Lo único que podemos hacer es lamentar profundamente el accidente." No es así. La comuna montevideana debe establecer vigilancia en los espacios donde los niños realizan actividades recreativas, debe estudiar casos como el que acaba de registrarse o el del caño que succionó a aquel otro pequeño, a fin de establecer cómo se pueden mejorar las condiciones de seguridad.
Colocar rejas en torno de las fuentes u otras medidas, tienen que considerarse seriamente.
Tragedias como la que acaba de tener lugar, no sólo deben derivar en lamentaciones más o menos genéricas. Deben servir para que se vayan diseñando más y más obras concretas conducentes a proteger a los niños uruguayos.