Más pánico y muerte en Universidades

Northern Illinois. Autor de la masacre había asistido a ese instituto; dejó seis muertos

2008-02-16 00:00:00 300x300

THE NEW YORK TIMES, BLOOMBERG y AGENCIAS

Como en Columbine, como en Virginia Tech, una masacre volvió a golpear un centro estudiantil en EE.UU. El jueves, un hombre armado ingresó a un salón de clases de una universidad de Illinois, mató a cinco estudiantes, y luego se suicidó.

Faltaban veinte minutos para que terminara la clase de geología. Cuando vieron a ese hombre encapuchado y de trinchera negra entrar al salón pensaron que se trataba de una mala broma. Pero cuando desenfundó sus armas y comenzó a disparar, se dieron cuenta que aquello sería una pesadilla.

Armado con dos pistolas y un fusil, ocultas en una funda de guitarra, Steve Kazmierczak irrumpió sobre las tres de la tarde por una de las puertas laterales de la Nothern Illinois University (NIU), en Dekalb, al oeste de Chicago.

El asesino, graduado en Sociología en NIU en 2006, salió detrás de una pantalla ubicada en el escenario del auditorio Cole, donde la clase tenía lugar, y desde una tarima abrió fuego contra algo más de un centenar de estudiantes.

"En un principio todos creyeron que era una broma", dijo Allyse Jerome, de 19 años, una de los 25.000 estudiantes que concurren a esa universidad. "Estuvo allí de pie unos segundos, miró y luego empezó a disparar", señaló Megan Murphy, una de las involuntarias testigos. "Su cara era inexpresiva, como si no fuera una persona", recordó.

Instintivamente, los estudiantes se tumbaron contra el piso, cubriéndose contra lo primero que encontraran, con sus cabezas abajo, para evitar ser alcanzados por la ráfaga de 54 disparos, según distintos testimonios. "Escuché a una chica gritar: `corran, está recargando la pistola`", dijo Lauren Carr, que estaba sentada en la tercera fila cuando comenzó el ataque.

Algunos lograron escapar, arrastrándose por el piso salpicado de sangre, entre ruegos desesperados y pedidos de auxilio; otros no fueron tan afortunados: Kazmierczak mató a cinco personas, y luego, como suele ocurrir en estas tragedias repetidas, se suicidó.

Las autoridades identificaron ayer la identidad de cuatro de las cinco víctimas: Daniel Parmenter (20); Catalina García (20); Ryanna Mace (19); y Julianna Gehant (32).

Los médicos que actuaron en el caso indicaron que el asesino disparó a muchas de sus víctimas en la cabeza. Además, 16 personas resultaron heridas; seis de ellas en estado crítico, permanecen internados.

George Gaynor, uno de los testigos, contó a la prensa una escena que parece salida de una película de Tarantino: "Una chica recibió un balazo en el ojo; un tipo fue alcanzado en una pierna". "Me di vuelta y corrí hacia la puerta. En mi huida, escuché un par de disparos más. No estaba seguro de si no me había dado uno en la espalda. Corrí lo más rápido que pude", declaró Zach Seward, otro estudiante, a las cámaras de televisión.

RESPUESTA. "Todo comenzó y terminó en cuestión de segundos", dijo el jefe de la Policía, Donald Grady.

Los efectivos llegaron sólo dos minutos después de recibir la alarma, pero cuando éstos irrumpieron en el auditorio, se encontraron con el cuerpo de Kazmierczak ya sin vida, con las tres armas cerca de él y rodeado de municiones.

El director de la NIU, John Peters dijo que la institución "había hecho todo lo posible para asegurar la seguridad de esta Universidad".

La NIU era una de las tantas instituciones que, sacudida por la matanza de Virginia Tech (el 16 de abril de 2007 que dejó 32 muertos), adoptó un plan de seguridad para estos episodios.

A las 3.07, pocos minutos después de iniciado el tiroteo, los estudiantes recibieron la orden de encerrarse en sus habitaciones; a las 3.20, las autoridades de la universidad publicaron una alerta en el sitio web, mediante el sistema de correo electrónico sobre la presencia de un "posible hombre armado en el campus". Para entonces, las clases habían sido suspendidas por las autoridades.

Cuando la policía se aseguró que todo había pasado, -a las 16.15-, informó a los estudiantes que "el peligro inmediato ha pasado. El pistolero ya no es una amenaza". Era el sexto y último muerto.

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