Cuba comienza a oír voces de protesta al régimen

Cuestionamientos a la revolución entre estudiantes y obreros

LA HABANA | EL PAÍS DE MADRID

Que fuera de Cuba, y también dentro, se vayan acostumbrando: el temor a cuestionar públicamente ciertas políticas de gobierno empieza a perderse, y ahora en cualquier asamblea de trabajadores o estudiantes, hasta la más inocente, puede darse un choque. Antes, si ocurría, muy pocos se enteraban. Pero hoy, con Internet y las nuevas tecnologías digitales, incluso en Cuba un secreto no puede durar demasiado.

Sucedió hace tres semanas en la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), cuando una reunión realizada en vísperas de las elecciones a la Asamblea Nacional acabó en cuestionamientos políticos muy por encima de lo esperado. El presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, recababa apoyo para el llamado "voto unido", propuesta oficial para elegir en bloque a todos los candidatos que concurrían a los comicios del 20 de enero, pero los estudiantes se interesaban en otras cosas.

"¿Por qué no se explica al pueblo en que consisten determinados proyectos y planes, para que se pueda evaluar la eficacia de la gestión, y exigir responsabilidades políticas, si fuera el caso?" "¿Por qué un ministro puede estar 20 años en el cargo aunque su gestión haya fracasado?" "¿Porqué los cubanos no pueden viajar al extranjero ni hospedarse en hoteles nacionales?" A estas preguntas picantes, formuladas por el estudiante Eliécer Ávila, un joven de la provincia de Las Tunas, le siguieron otras: "¿Por qué se prohíbe abrir cuentas de correo electrónico de Yahoo o Google?" "¿Cómo explicar que el comercio interior haya `migrado` a pesos convertibles -la divisa local- cuando a los trabajadores se les paga en pesos ordinarios, que tienen un poder adquisitivo 25 veces menor?" Alarcón respondió con el discurso habitual: comparó la situación actual con la de antes de la revolución; dijo que hoy los cubanos tienen mucho más acceso que antes a las instalaciones turísticas, y que él mismo antes de 1959 tampoco podía ir a la playa de Varadero; y opinó que el problema de los viajes no es sólo de Cuba, sino internacional. Quien vio el video, distribuido de mano en mano en copias piratas y accesible en Internet, asegura que sus explicaciones no habían resultado nada convincentes.

Lo ocurrido en la UCI, como el incidente de hace un mes durante una asamblea de trabajadores de Acorec, la agencia empleadora estatal que contrata a personal cubano a firmas extranjeras, empieza a pasar a la categoría de lo "normal". La protesta de Acorec, a raíz de la imposición de un impuesto sobre las "gratificaciones" recibidas del extranjero, tuvo como consecuencia que se suspendieran otras reuniones programadas y que otros colectivos afectados por la medida expresaran su rechazo por carta.

La caja de los truenos y de la crítica la destapó el debate nacional alentado el año pasado por Raúl Castro, para discutir los problemas del país y proponer soluciones. Los cubanos se soltaron a hablar, y no es que antes no lo hicieran, pero hoy cualquier cuestionamiento adquiere resonancia. La transparencia es novedosa, también ha variado el pulso de la nación.

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