PABLO ANTÚNEZ
Las chacras de arroz están comenzando a florecer y enfrentan el período más crítico del ciclo de cultivo.
Durante la floración se produce el llenado de grano, para lo cual las plantas precisan temperaturas altas durante la noche (por encima de los 15 °C) y buena luminosidad durante el día. Los arroceros están con el corazón en la boca porque febrero es el mes clave y dependen más que nunca del clima para lograr buenos rendimientos y así salvar la plata.
"Lo fundamental a esta altura es tener los cultivos con buen nivel de agua y apostar a que no haya más de tres o cuatro noches en febrero con temperaturas bajas, para que no se genere esterilidad en los granos", explicó Pedro Queheille, directivo de la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA).
En esta zafra se plantaron entre 175.000 y 180.000 hectáreas de arroz, pero el grueso de las chacras se hizo fuera de la fecha óptima de cultivo debido a problemas climáticos.
Si febrero viene bien los arroceros uruguayos aspiran levantar 140 bolsas por hectárea, lo que llevaría a un rendimiento de 7.000 kilos. Si los rindes caen, los cultivadores tendrán que negociar un buen precio con la industria molinera para poder cubrir el aumento de los costos de producción, que en esta zafra se situaron en U$S 1.300 por hectárea.
Las cosechas comenzarán a partir de la primera quincena de marzo para los predios donde el cereal se implantó en el tiempo óptimo. Para el grueso del área se realizará recién sobre la segunda quincena del mes de marzo.
MÁS COSTOS. Según Queheille, los costos de producción "subieron 15% medidos en dólares" y las alzas más significativas se registraron en "los precios de fertilizantes, herbicidas y mano de obra". Un capítulo aparte es el aumento del precio del gasoil, que en el arroz tiene una elevada incidencia porque se usan 200 litros por hectárea. Muchos de los sistemas de bombeo que se usan para regar todavía son a gasoil y -en el caso de esos productores- se da un aumento significativo.
"Hoy estamos entrando en el cuello de botella del ciclo. Según la época de siembra que tuvimos, febrero es clave para determinar qué resultado vamos a tener", admitió el directivo de la ACA.
Los productores arroceros saben que no lograrán los rindes del año pasado, cuando se llegó a 1.145.500 toneladas de arroz cáscara, levantándose 7.900 kilos por hectárea.