El reloj de arena
A ver si llegás.
Los deportes playeros vienen bien para variar el circuito que va desde la reposera hasta el agua. Uno de los clásicos: la paleta con obstáculos. Sus variantes van desde la pasadita fácil para hacer la mayor cantidad de golpes posibles, hasta colocarla lejos para hacer correr al contrincante. ¡Suave, que esto no es Wimbledon!
Básquet.
Unos simples varejones, aros y redes, y la playa se transforma en campo de juego. La cancha se delimita con el talón y sus fronteras son difusas, pero eso no importa. Habiendo gente y pelota empieza el partido de básquetbol o voleibol playa. Sobre la arena se mezclan los que practican asiduamente el deporte, y hasta van a la playa con la remera sin mangas del básquet, con los que simplemente tienen ganas de jugar y divertirse. Siempre hay alguno al que hay que recordarle las reglas, y otro que se pone estricto, pero después del juego el chapuzón refrescante iguala a todos.
Gimnasia.
Los veraneantes de la playa Solanas hasta abandonaron el agua y la orilla para bailar siguiendo las indicaciones de las profesoras de gimnasia. Las mujeres en primera fila, los hombres un poco mas atrás, muchos aprovecharon la oportunidad para exhibir sus habilidades o reírse de sus torpezas frente al desafío de la coordinación.
En Colonia.
La bombarda del siglo XIX, encontrada en agosto de 2007 cuando dragaban en la bahía de Colonia, y una culebrina -arma menor hallada días después - ya están en exhibición en la Prefectura de Colonia. Fueron acondicionadas y recibieron un período de estabilización establecido en el protocolo de conservación.
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