El video difundido en la red del futbolista argentino Eber Banega, masturbándose ante una webcam, ha encendido el debate sobre la supuesta impunidad del ataque a la intimidad en internet, delito que han sufrido otros famosos como el actor Colin Farrel y la nadadora Laure Manadou.
El video del jugador del Valencia emparenta con el que difundió la despechada novia del intérprete de "Darevil" en el año 2006; con las fotos de la protagonista de la serie infantil "High Scholl Musical", Vanessa Hudgens, en el año 2007, o el mismo año, el de las poses eróticas que fueron captadas en la intimidad a la deportista francesa por su ex pareja.
Y es que la venganza puede servirse fría y virtual gracias a la red, pero varias empresas de relaciones públicas han aparecido en Estados Unidos, especializándose en restaurar la reputación en internet dañada por personas anóminas, que pueden calumniar en la red sin dejar rastros.
En España medio millar de foros y páginas web albergan fotos de bañistas anónimas en bikini o en top- less, capturadas en las playas con teléfonos móviles y en la red, páginas como www.videosrobados.es ofrecen un variado catálogo de imágenes de anónimos practicando sexo, duchándose o cambiándose de ropa.
Si se toma en cuenta que cada segundo, se realizan 10 mil búsquedas en Google "cada vez es más crucial saber lo que se dice de uno en internet", explicó Nino Kader, de la sociedad International Reputation Managemen (IRM) que ha crecido a fuerza de restaurar en la medida de los posible, la imagen de sus clientes en la web.
"A menos que usted sea un ermitaño, será googleado", advierte la cofundadora de la empresa, Christine Schiwietzm, también profesora de sociología de la universidad de Georgetown en Washington. El verbo googlear ha ingresado incluso al diccionario de la lengua estadounidense.
De acuerdo a las palabras de la abogada Ofelia Tejerina, experta en Derecho y Nuevas Tecnologías y defensora del usuario en la Asociación de Internautas de España, los tribunales competentes son los del país donde se ha producido el daño y esos son los que tienen que actuar. La parte virtual deja un rastro que sí se puede seguir, pero es en la vida física donde empiezan las dificultades de la investigación, señala la abogada, que añade que en la mayoría de los casos se acaba encontrando, mediante ingeniería social, con un culpable en el entorno cercano del afectado.
En el caso de los famosos, ese entorno es mucho más amplio "pero no deja de ser posible localizar al culpable" y agrega que, a la hora de calibrar la pena, "se tiene en cuenta hasta qué punto uno tiene derecho a exigir respeto a su intimidad", si se habla de ella habitualmente en los medios.
La dificultad cuando se quiere demandar a un internauta que puso un mensaje, es que se esconde detrás de un seudónimo. Los culpables no suelen ir a la cárcel porque habitualmente no tienen antecedentes penales. Aunque el anonimato que ofrece internet permite ser mucho más calumniador. En cuanto a los intentos de que los autores de los blogs adopten un código de conducta, está lejos de lograrse.(AFP, EFE)
Estudiantes agraviados
Un grupo de estudiantes de derecho de la universidad de Yale debió apelar a una empresa de "restauración de imagen en internet" , tras haber sido objeto de ataques en un sitio dedicado a su formación. "Había mensajes que acusaban a algunos estudiantes de tener herpes, de haberse realizado abortos. Había incluso amenazas de violación y de muerte", recuerda Danielle Citron, profesora de Derecho. Dos de las jóvenes víctimas de esos mensajes intentaron un proceso contra los autores de los ataques, pero con las leyes actuales tienen pocas posibilidades de lograr algo.
La ley no permite a las víctimas demandar a los operadores del sitio donde se emitieron los ataques. "La dificultad, cuando se quiere demandar a un internauta que puso un mensaje, es que a menudo se esconde detrás de un seudónimo o utiliza tecnologías" para no ser detectado, añadió Citron.