ROCHA | DÉBORAH FRIEDMANN
Una opción cada vez más requerida por turistas extrarregionales, y también uruguayos, son los lugares que a pocos kilómetros de la costa conjugan el campo y el mar.
El establecimiento agroturístico Guardia del Monte, a 10 kilómetros del kilómetro 261,5 de la ruta 9 es ideal para quienes buscan aislarse en un bellísimo entorno. Ubicado sobre la Laguna de Castillos, el lugar ofrece un paisaje privilegiado, con una interesante historia y la oportunidad de observar centenarios ombués y ceibos, bañados poblados de carpinchos y nutrias y una gran variedad de aves.
También se pueden ver varias especies de mar, ya que la laguna se conecta con el Océano Atlántico.
El establecimiento es propiedad de la familia Servetto desde 1910. Su valor histórico radica en que Guardia del Monte fue, en la época de la colonia, un punto de vigilancia, cuenta a El País Alicia Fernández de Servetto. "En documentos históricos de 1785 aparece nombrada la Guardia del Monte junto a otras dos guardias cercanas, la de La Laguna y la de La Costa", afirma. La zona era estratégica para controlar los movimientos de los portugueses y un camino real que iba de San Carlos a Río Grande.
Guardia del Monte es un establecimiento agropecuario, dedicado sobre todo a la cría de vacunos y de caballos, que comenzó a recibir visitantes a partir de 1995, con paseos organizados por el día. Desde hace seis años decidieron también incorporar el alojamiento.
La posada tiene cuatro habitaciones y recibe visitantes entre octubre y mayo. "Aquí ofrecemos una atención personalizada, sin bullicio, con mucha tranquilidad y paz", señala Fernández de Servetto.
En lo que llaman "La pulpería", una habitación que cuenta con paredes originales de la época de la colonia, es donde suelen servir el desayuno.
También tiene un antiguo comedor y una sala de información con grandes mapas donde les cuentan a los turistas la historia del lugar, en base a estudios realizados por el profesor Jesús Perdomo.
A pocos pasos hay una pieza en la que es necesario detenerse. Es una cocina de origen danés que estaba en un barco que encalló en 1884 a pocos kilómetros de Aguas Dulces y que aún funciona.
El lugar, además de permitir descansar, ofrece múltiples actividades para los visitantes. En la Laguna de Castillos, además de bañarse, los turistas pueden pescar o realizar canotaje.
También hay paseos guiados por el monte indígena, cabalgatas y recorridos específicos para observar aves y la demás fauna del lugar.
El lunes pasado, una de las huéspedes era Ariane Dewey, que vive en Nueva York. "Con mi marido tenemos apartamento en Buenos Aires y le pedimos a un agente de viajes que nos recomendara un lugar para descansar en Uruguay, ya que conocíamos el país y nos gusta mucho. Este sitio nos encanta, es realmente maravilloso y aquí se transmite una paz verdaderamente increíble", señala, mientras va a leer al campo.
Alojarse en Guardia del Monte cuesta U$S 48 por persona y por día con desayuno y U$S 80 con pensión completa. El teléfono es 0470-5180.