Enigma como pretexto

Ruben Loza Aguerrebere

Este hospitalario libro se titula "La Nochevieja de Montalbano" (Salamandara/Océano) y reúne veinte cuentos breves de corte policial. Amenazas de muerte, guerras de familia, desapariciones misteriosas, delitos pasionales, y hasta melancolías navideñas. Todo ellos debe resolver el comisario Montalbano. Y lo hace, guiado siempre por una sabia compasión, la que en cierta forma lo asemeja al inspector Maigret -de Simenon- porque hay veces que la verdad a la que llega no coincide con la justicia.

Y así, estas historias breves, donde la ironía y el humor están presentes a cada paso, crean un universo mágico, en el corazón de Sicilia, al que vale la pena adentrarse.

Además de estos cuentos, tenemos a la mano una novela protagonizada, también, por el comisario Salvo Montalbano, quien es, desde hace ya tiempo, una celebridad literaria. Este comisario de la imaginaria ciudad de Vigàta, en Sicilia, ha nacido de la pluma de Andrea Camilleri. Titulada "El perro de terracota" (Salamandra/Océano), la novela propone un nuevo avatar del comisario que debe su apellido al investigador privado Pepe Carvalho, como un homenaje a Vázquez Montalbán.

El creador del comisario siciliano, amante de la buena mesa, solitario, cultísimo y un poco malhumorado, es Andrea Camilleri, nacido en 1925 en Porto Empedocle, Agrigento, Sicilia. Vive en Roma, donde imparte clases en la Academia de Arte Dramático.

Literariamente hablando, el comisario Montalbano nació en 1994; en estos años ha ido creciendo, libro a libro, y, tanto es así, que se apresta a pasar a una serie televisiva, bajo la supervisión del propio creador.

Volviendo a la novela, digamos que el lector podrá conocer a Montalbano un poco más a fondo, con detalles que los cuentos no podían proporcionar, mientras lo ve enfrentado, desde las primeras páginas, a dos hechos que no tienen aparente conexión entre sí. Por un lado, ocurre un robo absurdo en un supermercado y, por el otro, sucede insólita captura de un "capo" de la mafia. Hay, asimismo, un asesinato cometido durante la Segunda Guerra Mundial.

Parsimonioso, el comisario Montalbano comienza a coser todos estos acontecimientos; hilvanando aquí y allá, sostiene: "Todo crimen conlleva un mensaje, la cuestión es conocer el código de quien lo ha escrito".

El argumento es seductor y Andre Camilleri, a medida que va adentrándose en los laberintos de la trama, va administrando las pistas sabiamente, de manera tal que la trama funcione como un reloj. Y eso es precisamente lo que sucede con esta novela.

Pero hay un aspecto que vale la pena resaltar una vez más. Pues, en definitiva, creo que es lo más importante en los libros de Andrea Camilleri, que protagoniza su querible personaje. ¿De qué se trata? Esencialmente, del estilo de este novelista italiano, quien a medida que narra misterios va desplazando, insensiblemente, los enigmas hacia la propia condición humana de sus criaturas. De esta manera lo que más intriga no son los hechos misteriosos que suceden en el libro, sino que lo valioso es que sepamos que exista gente como la que habita su novela.

Una vez que abrimos "El perro de terracota", nos ocurre como con los cuentos que mencionamos al comienzo: sencillamente, no podemos abandonar el libro. Sus historias, así breves o extensas, son parejamente disfrutables, y, dicho sea de paso, ideales para leer en estos días, bajo las sombrillas del verano.

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