MARIALAURA IBARRA
Cumplir el sueño de la casa propia era el objetivo de las familias que ocuparon las viviendas de Zum Felde. Ya lo consiguieron y tienen el apoyo judicial. Ahora esperan la escrituración mientras miran atrás y recuerdan lo positivo de la historia.
"Los de Presidencia" y "los de la Armada". Así se llaman entre ellos los 85 vecinos que ocuparon las viviendas del complejo ubicado en Zum Felde 2220 y 17 metros. Son gente trabajadora -51 funcionarios de la Presidencia de la República y 34 de la Armada Nacional- que lograron, con obstáculos, el sueño del techo propio.
Luego de esperar ocho años por la construcción de las casas y luchar durante 22 días en una carpa frente al complejo habitacional, en una ronda de mate bajo la sombra de las viviendas recuerdan los momentos complicados que vivieron, sin pasar por alto los buenos que también los hubo y son varios.
Los vecinos quedaron en medio de un litigio entre la constructora Consultora de Ingeniería y el Ministerio de Vivienda. La empresa reclama moras y daños y perjuicios por más de 27 millones de pesos y el Ministerio alega que solo debe $ 5.000. La empresa no entregaba las viviendas, que fueron finalmente ocupadas por los propietarios y la la fiscalía no encontró que eso fuera un delito.
"A partir de esta lucha se crearon fuertes vínculos", asegura Susana Franco, la vecina de la casa 10. Algunos se conocían desde hace más de 20 años y no tenían más que relación que una relación superficial.
"Todo esto fue muy duro, pero sirvió, por ejemplo, para que las personas que viven solas desde ahora no se sientan así", agrega Laura Méndez, la vecina de la vivienda 5.
NECESIDAD. Carlos Sosa y María del Carmen Briozzo -"los más viejos del complejo" como ellos mismos se bautizaron-, cuentan con lágrimas en los ojos el sufrimiento que pasaron al estar viviendo a los 70 años en una pieza con los muebles a la intemperie.
"No encuentro las palabras para decir lo feliz que estoy", asegura Carlos con lágrimas en los ojos. Y, agrega, que "a veces pensamos que no llegaríamos vivos a ocupar las casas". Espera que pronto le salga la jubilación por enfermedad porque tuvo seis operaciones al corazón y estuvo muy grave.
Una de las propietarias de las viviendas de la Armada, Patricia Ortega, cuenta -mientras barre el pasto que su marido corta frente a su nueva casa- que esperaba con mucha ansiedad la ocupación porque actualmente vive en una casa muy precaria debajo de las torres de alta tensión. Sin embargo, Patricia no se puede mudar de inmediato porque necesita sacar un préstamo para hacer el entrepiso, ya que eso les permitirá tener otro dormitorio porque en uno no entran ella con su marido y tres hijos.
¿VACACIONES? "En la licencia nos vamos a la carpa de Zum Felde", dijo en su momento Daniel Correa, uno de los propietarios, a su familia. No fue la excepción: muchos de los vecinos cuentan que sacaron la licencia a propósito, para "entablar la lucha a los compañeros".
Pese a que aún no son "los propietarios con todas las letras" creen que esto se va a solucionar y, aseguran, que llegó la hora de agradecer al Centro Comunal, a la Seccional de Policía de la zona y a los vecinos que desde el primer día colaboraron con ellos cuando "nos arrimaron desde el colador para la pasta, hasta una carpa donde refugiarnos", contó Laura. Mileni Silvera, dueña del kiosco ubicado frente al complejo dijo que toda la zona está admirada por lo que hicieron sus nuevos vecinos, "porque estaban en su derecho y cualquier que se ponga en la piel de ellos harían lo mismo". Reconoce que le hubiera gustado una fiesta de entrega de las llaves.
Instalan servicios; faltan terminaciones y escrituras
La UTE comenzó a instalar ayer los medidores de luz a los primeros vecinos que lo solicitaron en las oficinas comerciales. Estiman que hoy la mayoría de las casas tendrán electricidad y ya no harán la guardia nocturna de seguridad a oscuras.
Ahora los vecinos tienen que encargarse de poner los pisos de las viviendas, revestir el baño y la cocina y, en caso que lo quieran, hacer un entrepiso. "En el contrato estaba estipulado que las casas se iban a entregar sin esas terminaciones", explicó Susana Franco, la propietaria de la vivienda N° 10.
Los vecinos se reunirán con los abogados que los representan para buscar una solución al "pendiente" más importante: el trámite de las escrituras de propiedad.